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Jorge Luis Ospina: "La radio es ese gran aliado que tenemos todos."

Writer: German PosadaGerman Posada

Jorge Luis Ospina en los estudios de La Voz de Yopal. 2025.




Dice aquel viejo proverbio que no hay fecha que no llegue ni día que no se cumpla. Y justamente, hoy se hace realidad el hecho de publicar un compendio de la vida profesional del periodista libanense, Jorge Luis Ospina.

 

A Jorge Luis Ospina como a una gran mayoría de personalidades de los medios de nuestro país, lo conocí a través de las redes sociales y aunque lo virtual no se compara a la realidad, hemos alcanzado a afianzar de esta manera, una excelente empatía por el gusto a la radio, la entrevista y la crónica.     

 

Conversar con él, es muy agradable. Es un hombre que respira y transpira radio, pero, sobre todo, deja ver en medio de su sencillez, su gran profesionalismo y la sapiencia que ha adquirido en sus más de 40 años dedicados al periodismo.

 

A estas alturas del camino, su felicidad y regocijo son únicos, porque está celebrando por partida doble. Hoy, 17 de marzo, está festejando los 40 años de la fundación del noticiero La Voz de Casanare, siendo él su director desde hace 20 años, y el próximo 22 de abril, estará celebrando los 41 años de haber incursionado en La Voz de Yopal, emisora en la que se emite el noticiero.  

 

Jorge Luis Ospina es el creador de ACORD Casanare y el premio que se otorga cada año a lo más selecto del deporte y del periodismo de esta región del país, lleva su nombre. Su dicha es total y se siente pleno y satisfecho de haber logrado éxito y reconocimiento a nivel provincial. Por eso, cada vez que tiene oportunidad, recuerda con orgullo sus dos casas, diciendo de manera jocosa: "Yo me vine de Casabianca y llegué a Casanare".      

 

   

 

 

Por: Germán Posada.

   

 

Muy joven, le picó el bichito de la radio y el periodismo deportivo en el Líbano, Tolima. ¿Qué vio, qué escuchó, qué le picó ese bichito?

 

La verdad, el bicho de la radio me picó en Casabianca Tolima, muy cerca en donde estaban las emisoras de Bogotá, como Radio Sutatenza, Radio Súper, Radio Continental y La Voz de la Víctor.

 

En una oportunidad estaban jugando un partido de futbol en la escuela en donde yo estudiaba y un señor llevó un megáfono y se puso a narrar el partido. Yo en vez de estar mirando la pelota y concentrarme en el partido, me quedé observando a ese señor y me desentendí del partido y comprendí en ese momento que me gustaba la radio y transmitir deportes. Me gustaba la manera como el señor narraba de forma alegre y prácticamente me enamoré de la radio.       

 

 

Creo que no me equivoco en mencionar a Álvaro Cubillos y Pedro Antonio Socha como sus tutores en la radio. ¿Estoy en lo cierto?

 

Es correcto. El 22 de abril de 1985, es una fecha inolvidable para mí. Resulta que por esa época yo era el secretario del despacho parroquial de una iglesia que quedaba junto al estadio. Allí, unos meses antes yo había sostenido una conversación con Álvaro Cubillos a quién le manifesté mi admiración hacia él diciéndole que me encantaba la radio y que era un oyente fiel de las transmisiones deportivas y los programas, sobre todo de radio Sutatenza y que todos los días escuchaba los programas y las transmisiones de fútbol. Además, le comenté que todo esto me había servido para acumular una gran información sobre los clubes del fútbol colombiano como Tolima, Millonarios, América, Nacional y Bucaramanga.

 

Casualmente, aquel 22 de abril yo pasaba por el estadio porque iba a visitar mi novia, cuando en medio de una algarabía escuché que alguien me llamaba. Entonces me acerqué y era Cubillos, quién me pidió el favor de comentar el partido mientras llegaba el comentarista encargado. Ese día era la final del torneo municipal entre los equipos Rodillones Centenaristas y Real Sporting. Supongo que por lo que yo le había comentado, él pensó que yo sería la persona ideal para "tapar el hueco" por la ausencia del periodista de la transmisión.

 

Eduardo 'El Pote' Rojas, era el comentarista encargado y según Cubillos, se estaba recuperando de un guayabo. Total, resulté comentando todo el partido con un estadio completamente lleno y yo asustado en la cabina transmitiendo.

 

Álvaro Cubillos fue la persona que me dio la oportunidad en la radio. A la semana siguiente me presentó con el gerente y me puso a hacer un programa que lo llamé Al Ritmo del Deporte. Se transmitía en Radio Libanense 1450 AM en el horario de 11:30 am al medio día. Cubillos me enseñó y fue mi tutor en la radio en el Líbano.

 

El 13 de septiembre de 1986, llegué a Yopal, aquí me recibió el señor Pedro Antonio Socha, gerente de La Voz de Yopal, en aquel tiempo afiliada a Caracol. Él fue una persona que siempre me dio la oportunidad siendo yo muy joven y creo que esa oportunidad fue mi despegue para poderme proyectar en el mundo de la radio y el periodismo deportivo. 

 

 

Creo que, sin lugar a equívocos, podríamos decir que la Voz de Yopal ha sido su escuela y universidad en la radio. ¿Qué recuerda especialmente de aquellos inicios?

 

Tengo una anécdota muy simpática cuando llegué a la Voz de Yopal en 1986, que se resume como tres en uno en la Voz de Yopal en mis inicios como periodista y locutor.     

 

Yo era el control del noticiero y en una oportunidad me tocó reemplazar al periodista Rubén Darío Vanegas en la redacción y por supuesto conseguir noticias en un pueblo pequeño. Seguidamente el lector de noticias don Hernando Suarez Manrique resultó que tuvo que viajar a Duitama y por lo tanto también tuve que reemplazarlo.

 

Lo que quiere decir que, en unas cinco emisiones, prácticamente una semana, tuve que hacer tres papeles en uno. Seguir en mi trabajo como control, redactar y leer las noticias, y dedicarme todo el día a la reportería. Una experiencia en ese momento un poco estresante, pero que después al hacer remembranza de ella, es para uno sensacional.

 

 

En su carrera hay un nombre que es trascendental y es el reconocido Jimmy García Camargo. ¿Por qué? 

 

Jimmy García Camargo (Q.E.P.D.), es tal vez uno de los hombres que más sabía de radio en Colombia en el tema publicitario. El dirigía la Academia Arco en donde yo estudié Producción de Radio y Televisión.

 

Yo ya había salido del Líbano y en 1985 cuando saqué mi licencia de locutor, estando en Bogotá, le dije a don Jimmy de ayudarme a conseguir un trabajo. El muy amablemente intento en Popayán, Villeta y Cundinamarca, pero en estas ciudades necesitaban periodistas, pero yo era apenas un joven que no tenía la experiencia necesaria.

 

Don Jimmy entonces me propuso recomendarme en Radio Cordillera para hacer el turno de bombillo de 10 de la noche a 6 de la madrugada. Él me decía que era preferible ser cabeza de ratón y no cola de león, y me dijo de irme para provincia.

 

En su agenda se dio cuenta de que el abogado William Guerra, que en aquel entonces trabajaba para Todelar, requería un locutor en Yopal (Casanare). Ya recomendado, me dirigí a esta ciudad. Don Jimmy fue un hombre muy generoso, una persona que me acogió y que se comprometió a ayudarme a conseguir un trabajo en la radio.       

 

  

Entre las distinciones que ha ganado como periodista, hay un premio que ganó en 2013 por un trabajo con un título muy llamativo "Preso por amor, libre por el reguetón". ¿De qué se trató este trabajo?

 

Se trataba del Premio Parex a la Crónica del Año. Este fue un trabajo que convocó aquí una serie de empresas petroleras con el objetivo de incentivar el periodismo del departamento. En realidad, yo ni siquiera había pensado en participar, pero finalmente decidí hacerlo en la modalidad radio.

 

Es la historia muy bonita de un joven yopaleño que se enamoró de una prostituta que lo convenció de irse para Medellín. En esta ciudad ella se movía en un círculo bastante peligroso y sus hermanos pertenecían al bajo mundo. Al muchacho de Yopal (Vladimir) le pareció mucha gracia envalentonarse y seguirle la corriente a la muchacha. En Medellín participó en temas delictivos y luego se regresó a Yopal en donde fue capturado de manera espectacular en el centro de la ciudad. Estando en la cárcel aprendió música y el primer género que interpretó fue el reguetón. De ahí, que él dice que fue preso por el amor y que el reguetón le permitió mermar años a su condena.

 

Esta historia fue mi primera incursión en un concurso periodístico y desde esa oportunidad he incursionado mucho en el tema de la crónica, en especial en el formato audiovisual. 

 

  

¿Qué le apasiona de la crónica?

 

Creo que la crónica es un género del periodismo que nos permite jugar con la imaginación y la realidad. No necesariamente la crónica tiene que ser rigurosamente la verdad. También se le puede imprimir un poco de imaginación para hacerla más atractiva. Hoy por hoy me encanta escribir crónicas de hechos e historias que han pasado en la historia de Yopal o Casanare.

 

En mi lista hay una crónica de lo que aconteció el día en que Armero fue sepultado por aquel tenebroso alud del Nevado del Ruiz. Y como esta, varios temas en los que la gente del común puede conocer aquella parte profunda y distinta de sus personajes.  

 

 

Usted goza del prestigio de ser considerado el mejor periodista de Casanare. ¿Qué sentimiento le produce esta distinción?

 

Se me pone la piel de gallina cuando la gente habla de ese tema. Creo que uno escogió esta profesión u oficio, no para ser el primero ni el mejor. Uno lo hace para servir y ser útil a la gente. De un tiempo para acá he aprendido a hacer periodismo soluciones. Aquel que visualiza personas o familias que sufren, que tienen necesidades de discapacidad.

 

Esto me da un plus para seguir trabajando con compromiso ya que adoptamos un papel de referente para el periodismo y los colegas.

 

Me siento muy orgulloso el saber que la gente me tiene en ese concepto y lo asumo muy responsablemente para seguir haciendo un trabajo digno de esta profesión que lamentablemente hoy en día está tan desprestigiada, porque hay que admitirlo, lastimosamente los periodistas somos los señalados cuando hay una crisis pero pocas veces somos valorados cuando incluso arriesgamos nuestras vidas o la de nuestros familiares, incluyendo a veces funestas consecuencias a la entidad para la cual trabajamos en el ejercicio de nuestra profesión  

 

 

A fin de año en Casanare cuando se premian los mejores en el ejercicio del periodismo y los deportes, se entrega un premio que ha sido institucionalizado con su nombre. ¿Qué siente entregar este premio tan importante pero que además lleva su nombre?

 

Para mí es una alegría indescriptible. Creo que es la felicidad completa para uno como comunicador y sobre todo en donde hay tantas personas que también comparten con uno este oficio. Esto me permite seguir trabajando y mostrando que el periodista deportivo es la persona que permite a los deportistas mostrarse.

 

Un deportista es un ejemplo para la sociedad. Es un ser humano que sufre y que tiene necesidades. A los deportistas no solamente se les aplaude cuando están en el pódium, también hay que procurar buscar ese apoyo cuando comienzan en las escuelas deportivas que es en donde se encuentra realmente la base y el éxito de cualquier deportista.      

 

 

¿Seguramente debe tener fuentes de inspiración, personalidades a los cuales admira?

 

Desde muy niño siempre escuché a quién considero el mejor periodista deportivo en Colombia, eso sí, respetando a muchos muy buenos, pero creo que Hernán Peláez Restrepo nos da catedra a todos. Es un tipo que analiza, es sencillo en la forma de hablar, alguien que no rebusca términos que muchas veces la gente del común no entiende. Uno no se debe meter en la vida privada del deportista, ni del dirigente, ni del árbitro y eso nos lo ha enseñado en toda su carrera Hernán Peláez.

 

Nosotros lo que tenemos que hacer es informar y transmitir el entorno deportivo de la persona, su vida privada es otra cosa y no podemos inmiscuirnos en esa parte. Creo que Hernán Peláez Restrepo resume la versión de un periodista deportivo ideal y sin tacha.  

 

También admiro a periodistas como Esteban Jaramillo, al maestro Carlos Arturo Rueda C., la persona que en Colombia volvió la profesión del periodista deportivo en una oportunidad para que la gente los respetara por su incidencia dentro de la sociedad. 

 

También admiro al periodista Juan Gosain todo un personaje del periodismo en Colombia. Recuerdo la frase que él siempre nos transmite: La verdad por encima de todo. Al periodista polaco Kapuściński. También a Jorge Luis Borges y José Mujica, quizás no directamente como periodistas pero que en el ejercicio de sus funciones dejaron enseñanzas al periodismo.

      

 

Alfredo Carreño me preguntó recientemente quién en Colombia podría ser la persona que sucediera esa gran carrera que como comentarista deportivo gestó Iván Mejía Álvarez. Por vivir en el exterior y no estar realmente enterado de lo que pasa en Colombia en el ámbito deportivo claudiqué en la respuesta. ¿Usted nombraría a alguien que tenga el perfil para tan monumental tarea?

 

Le tengo dos nombres. Juan Felipe Cadavid. Actualmente trabaja en Caracol y hace El Pulso del Fútbol, entre otros programas. Otro sería el periodista tolimense Julián Capera, que últimamente ha descollado muy bien en Colombia. Ellos pueden estar ahí encajando en ese perfil que puedan tomar esa bandera del periodismo deportivo colombiano.     

 

Uno como oyente siempre espera a personas que se documenten, que analicen y que expresen siempre lo que hay en su corazón, porque hay muchos periodistas maldadosos, que se prestan para promover jugadores, para encubrir jugadores de futbol que tienen malas prácticas.

 

 

¿Le gustaría cubrir un evento deportivo internacional?

 

Claro que sí. En alguna oportunidad un periodista del Libano, con quién compartí en mis inicios, me preguntó que yo que ya iba a cumplir 40 años en la radio qué me faltaba por hacer. Mi respuesta fue: Mucho.

 

Mi gran anhelo es cubrir un Mundial de fútbol. En algún momento estuve cubriendo una Copa Libertadores transmitiendo en Barranquilla el partido entre Junior de Colombia y Vélez Sarsfield de Argentina.

 

Ir a un Mundial de fútbol es tal vez mi sueño y ojalá que lo pueda cumplir ahora en este próximo mundial que tendrá lugar entre México, Estados Unidos y Canadá.

 

 

Como es la vida. Usted se inició en radio en Tolima donde nació, pero emigrar a Casanare le ha dado el reconocimiento. ¿Cuál es su sentimiento para ambas regiones?

 

Para el Tolima, lo máximo. Fue en Casabianca del alma donde nací y en donde me inicié con ese amor por el periodismo en el Líbano en donde tuve la oportunidad de debutar en Radio Libanense con profesionales como Álvaro Cubillos, Javier Martínez López, José Gutiérrez González y con el finado Eduardo Pote Rojas.

 

En Casanare fue donde me consolidé, una tierra de la cual me enamoré y en donde trabajo para La Voz de Yopal. Este ha sido hasta ahora un amor indisoluble. Han sido 40 años con la misma emisora. De manera que, si he aprendido algo mi querido German, es la lealtad, la fidelidad, el respeto y ante todo querer la empresa en donde trabajo. Es por eso por lo que yo adoro a mi Voz de Yopal. Primero afiliada a Caracol por mucho tiempo y luego desde 1995 a RCN. Para resumirle, yo me vine de Casabianca y llegué a Casanare.       

 


Usted ha erigido su carrera transmitiendo deportes, pero también formatos noticiosos. De hecho, ya suma más de dos décadas dirigiendo el noticiero la Voz de Casanare. Me parece que en su gran mayoría la gente se dedica más específicamente a uno de los dos. Esto es mucha responsabilidad. ¿Cómo se mueve entre ambos?

 

Le quiero contar una anécdota que es muy simpática. Yo siempre he sido periodista deportivo. En 1999 me gradué como periodista y comunicador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y para aquel entonces, en Casanare, el gerente de la emisora Rubén Darío Fuentes me dijo de asumir la dirección del noticiero.

 

En 2001 tome las riendas del noticiero que se llamaba Radio Sucesos RCN de la tarde, de 6:00 pm a 7:00 pm. Pasados unos seis meses, Rubén Darío me preguntó si era capaz de asumir la dirección de La Voz de Casanare, el noticiero más antiguo de la radio de Casanare y ya son más de dos décadas al frente de este noticiero.

 

Yo quería desligarme un poco del periodismo deportivo, pero no pude. La gente siempre me identifica como periodista deportivo. A donde quiera que yo vaya las personas me piden hablar de deportes. Obviamente la gente me identifica como un periodista social que sale a los barrios, que dirige el noticiero, pero tengo un corazón grande para la información deportiva y esto lo reconocen la gente.  

 

 

"Mi gran anhelo es cubrir un Mundial de fútbol."

De izquierda a derecha: Javier Toloza, Jorge Luis Ospina, Jover Maldonado y Cesar Garzón. 2024.

 

 

¿Al cumplir 40 años de vida profesional qué pasa por su mente al recordar aquellos inicios de radio en Casabianca en el Líbano y hoy por hoy poder observar toda esa gran cosecha que ha cultivado durante estos años de entrega a la radio?

 

Satisfacción total. Yo de niño escuchaba a Rubén Darío Arcila, el gran narrador de ciclismo y en algún momento tuve la oportunidad de invitarlo a transmitir aquí a Casanare. Tenemos una buena amistad e intercambiamos ideas. Una de mis grandes satisfacciones en mi carrera es poder conocer y compartir profesionalmente con personajes como él.

 

Igualmente conocer personalidades como Héctor Urrego Caballero, David Cañón, Héctor Palau, personas que uno escuchaba y admiraba siendo niño.

 

Saber que uno puede estar de tú a tú con personalidades que gozan de gran reconocimiento es muy satisfactorio. Poder demostrar que uno también puede hacer cosas grandes al lado de ellos es de inmensa satisfacción.         

 

 

Recientemente celebramos el día mundial de la radio. ¿Qué es la radio para Jorge Luis Ospina?

 

La radio es todo. La radio es la amiga inseparable. La radio es vida, es ilustración. La radio nos permite tener experiencias espectaculares y valorar la vida. La radio nos cultiva el poder de la imaginación, aquella que lamentablemente hoy en día las redes sociales nos mataron.

 

Creo que tenemos que recuperar la imaginación. Por eso yo invito a la gente para que cuando esté trabajando deje a un lado el celular y se sintonice con la radio, porque ahí, esa persona va a poner a volar la imaginación. La radio es ese gran aliado que tenemos todos.   

 

 

No todo son rosas en la vida y usted ha admitido haber cometido en su carrera uno que otro error que incluso le han arrancado lágrimas. ¿Qué tanto ha aprendido de esos errores y cómo los ha transformado por su crecimiento personal y profesional?

 

Así es. A veces las ligerezas que uno tiene en radio le pueden costar caro.

 

Le cuento una anécdota muy especial al respecto. Años atrás, una mañana me encontré con un amigo también periodista, quien me dijo que el reconocido locutor Rolfe Montoya, famoso por narrar Coleo, había perdido la vida trágicamente en un local comercial frente a la manga de Coleo en el municipio Paz de Ariporo, cuando otro amigo después de una tarde de toros coleados quiso hacerle una broma al quitarle el sombrero con un revolver y le disparó accidentalmente.


A las 11:30 am yo comenzaba mi programa Momento Deportivo Local y empecé la emisión con la fanfarria que anuncia que algo triste está pasando. Mientras sonaba la fanfarria, una persona me llamó y me dijo que Rolfe Montoya no estaba muerto, pero que si estaba muy grave en una clínica en Bogotá.

 

Podrá imaginarse usted en ese momento cual fue mi preocupación.

 

Rápidamente nos pusimos en la tarea de contactar la clínica en donde Montoya se encontraba siendo atendido y como cosas de Dios, algo inusual, uno de los galenos que lo atendió salió al aire a atender la entrevista. A mí lo que se me ocurrió decir fue lo siguiente: "Amigos oyentes Dios es muy grande. Ha ocurrido un milagro, Rolfe Montoya está muy delicado, pero está vivo". Luego le di paso al médico.

 

No obstante, el haber podido salir de ese impase, para mí fue muy duro porque fue una mentira que dije motivado por un colega. Eso me quedó de experiencia para que los periodistas siempre comprobemos lo que alguien nos diga.

 

Ese fue uno de los momentos más duros de mi vida profesional porque dije una mentira y las mentiras no se deben decir en el periodismo.          

 

   

Ryszard Kapuściński eminente escritor y periodista polonés, dejó dentro de su legado una enseñanza impresionante que dice que para ser un buen periodista hay que ser una buena persona y justamente por esto es por lo que usted se distingue. ¿De este mandato cómo consideraría usted están las cosas en materia periodística en nuestro país?

 

Creo que no se equivocó Kapuściński en dejar esa frase tan inmortal. Fíjese que si un periodista no tiene buena fe para trabajar es mejor que haga otra cosa. En esta profesión, en este oficio, uno tiene que ser primero franco y sincero con uno mismo. Y después serlo con la sociedad a la cual uno dirige sus noticias.

 

Una persona que no tenga en su corazón lealtad, amor propio, que no sea generoso y sincero, la verdad, no sirve para ser periodista. 

 

 

¿Cómo se medirían estos dos aspectos dentro del periodismo colombiano cuando justamente a algunos periodistas se les cataloga de servir sólo a los intereses de la entidad para cual trabajan o a sus interese personales?

 

Yo no concibo periodistas políticos ni periodistas candidatos. Es la misma historia que cuando un sacerdote pide un año sabático. Ese sacerdote cuando regresa ya la gente no le cree.

 

Un periodista tendrá que ser siempre periodista y el día que se retire no podrá volver nunca más a ser periodismo porque yo considero que hay una palabra que debe tener en cuenta ese periodista.

 

A la gente no le gusta que la manipulen y me parece que cuando un periodista tiene mayor preferencia por los intereses de su compañía o del emporio al cual pertenece, que los intereses de la audiencia, estamos muy perdidos.

 

Es muy importante reflexionar acerca de para donde va el periodismo. Es una pregunta que nos hacemos todos los días. Y la verdad veo un panorama bastante crítico para la prensa. Día por día, más despidos. La IA reemplazando la elaboración de noticias. Creo que tenemos un papel muy importante que jugar y es no ceder ante la misión de informar de manera veraz y oportuna. Algo que nos va a tocar hacer a todos los periodistas es promulgar el género de la investigación.     

 

 

 ¿Y qué nos cuenta de su proyecto como emprendedor, como hombre de negocios?

 

Como periodistas creo que tenemos la gran ventaja de que la gente nos crea. Desde el año pasado empecé a seguir al señor Iván Mazo Mejía. Un antioqueño que dirige la Escuela de la Riqueza que es un lugar en donde uno va y aprende a formarse, a romper con ese pasado y con las taras que tenemos.

 

En mi caso en particular a través de mis emisiones siempre estoy invitando a mis oyentes para que hagan cambios en sus vidas, por eso yo creí conveniente traerlo a Casanare para que nos impartiera sus charlas y nos explicara en que estamos fallando. Él gustosamente aceptó y el pasado 6 de marzo se hizo presente.

 

Me parece muy importante que haya una persona que nos ayude a pensar, a salir de ese marasmo en el que nos encontramos. Que nos indique cómo es posible que patrón y empleado se puedan confrontar amigablemente y que ambos sean capaces de admitir en que se equivocan y llegar a acuerdos entre ambas partes, esto es crucial para crecer en sociedad.

 

Ese era el propósito con Iván Mazo. Que nos ayudara a desatorarnos de todos nuestros traumas y seguir adelante, y por ese motivo me animé a comenzar a desarrollar esa parte como intermediario, como promotor de esta clase eventos.         

 

 

 

He leído cantidad de correos en las redes sociales en donde los oyentes se exceden en felicitaciones por su buena labor como periodista. ¿Más exigencia todavía?

 

Total. Yo creo que uno tiene que ser humilde cuando la gente lo alaba. No hay razón para uno volverse engreído. Al contrario. Yo recibo con mucha humildad los saludos y los elogios que la gente me hace como producto de mi trabajo.

 

Me siento muy feliz y siempre guardando una compostura humilde de mantener los pies sobre la tierra.  

 

 

¿Cómo hombre experimentado de radio, qué opina de aquellos que consideran que ya no hay más que hacer en radio porque el auge de la tecnología y las redes sociales acabaron con ella?

 

Es una total mentira. ¿Qué hay qué hacer? Parece una contradicción, pero hay que volver a los primeros pasos de la radio. Hacer radio para que la gente escuche, no para que la gente vea. La radio es esa fascinación. Es ese teatro de los sueños que uno tiene. Debemos buscar esa estrategia para que la radio vuelva a ser ese medio de credibilidad.

 

Hoy en día en las emisoras contratan personas muy jóvenes, que, por ejemplo, no entienden de música. Usted entonces sintoniza la emisora y no comulga con la música que escucha. Creo que, si regresamos a una radio para culturizar, para que aprendamos, seguramente tendremos una radio vigente.

 

En mi juicio en particular, creo interesante volver a la radio novelas, sin recurrir al video ¿Por qué no volver a revivir ese modelo radiofónico? La gente debe volver a recuperar ese sentido del oído.     

 

 

Muchas gracias.  

 

Le agradezco que usted se tome la tarea de conocer mi punto de vista. Considero que no soy tan bueno para ser entrevistado porque a veces en la emoción de responder no siempre se utiliza las palabras perfectas o la oración que es. Pero si quiero dar un gran mensaje. Como hombres de radio y del periodismo, amemos lo que hacemos. Cada día levantémonos con las ganas de hacerlo mejor y seguro que seremos mejores personas y habremos hecho un aporte muy sincero a esta sociedad que necesita medios de comunicación cada día más comprometidos con la verdad, pero la pura verdad. 

 

Un Dios le pague.     

 

 

 

"Una persona que no tenga en su corazón lealtad, amor propio, que no sea generoso y sincero, la verdad, no sirve para ser periodista."

Rubén Darío Arcila y Jorge Luis Ospina en Aguazul Casanare. 2019.

 
 

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Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E). 
  
En Medellín colaboró en el programa Buenos Días Antioquia transmitido por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d). 

 

Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y animación de los programas radiales Escuchando América Latina  (CKUT 90.3 FM), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280). 
  

 

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