Edgar Oviedo Sandoval: “Soy un trabajador más de los Medios”

Edgar Oviedo Sandoval: “Soy un trabajador más de los Medios”

En mi camino de entrevistar personajes de la Radio y de la Televisión colombiana me he encontrado con diversas personalidades, cada una de ellas con una descripción única. De Edgar Oviedo Sandoval, destaco su caballerosidad, educación y gentileza para dialogar.

Cuando me propusieron entrevistarlo me sucedió igual que con otros de mis invitados. Poco conocía sobre él.  Luego de indagar sobre su carrera comenzaron a almacenarse datos de inmensa significancia que fueron dándole cuerpo a la entrevista. Dos de ellos fueron su participación como actor en la popular  telenovela “El Caballero de Rauzan” y el hecho que él recordado actor Oscar de Moya fue su cuñado.

Como varias veces he escrito, podrán conocer mucho más ustedes sobre mis contertulios, pero no deja de ser para mí un inmenso honor  recordar y compartir experiencias de aquellos colombianos ilustres que gracias a su talento y dedicación, han aportado insuperables momentos a la monumental historia de nuestra radiodifusión.

Edgar Oviedo Sandoval, es con justo mérito, uno de ellos.

POR GERMAN POSADA

G.P.: ¿Cuántos años lleva dedicados a la locución?

E.O.: Comencé en 1967. Tenía ya 17 años y mi hermano era Ingeniero Agrónomo y tenía un programa dedicado a los campesinos en Tunja, nuestra ciudad. El lo dejó y yo me motivé uniéndome al equipo. Tomé las revistas que ellos leían y a las seis de la mañana hacíamos el programa. Posteriormente me llamaron para que hiciera turnos de locución, esto me encantaba. Escuchaba mucho La Voz de América en donde escuchaba a grandes locutores que fueron los que me motivaron a iniciar mi carrera.

G.P.: En general existen fuentes de inspiración para lo que deseamos hacer. ¿Alguna en especial en su vida?

E.O.: Uno de mis mentores o de las personas de quien yo tomé ese modelo fue Federico Schiele. Lo escuchaba en la Voz de América. Creo que era chileno y recuerdo que era una voz maravillosa, como ninguna otra he conocido. Me dije que algún día tenía que ser igual o mejor que Federico Schiele. Recuerdo que apagaba la radio y comenzaba a leer las noticias imitándolo a él. Después escuché al maravilloso  John Grees. Total que yo fui un muy buen lector de mis años de primaria. Siempre me sacaban al frente a leer los textos de “La Alegría de Leer” y de la Cartilla Charry. Así me nació la afición por la lectura.

G.P.: ¿Quién le abrió las puertas para estar frente a un micrófono por primera vez en su vida?

E.O.: Fue Cesar González Carrera. Un locutor costeño que trabajó en Radio Boyacá en Tunja. Yo llegaba a visitarlo y me iba hasta la cabina de él y conversábamos. Un día me dijo que necesitaba salir urgentemente a una diligencia y me pidió el favor de quedarme media hora para reemplazarlo dando el nombre de la canción y la hora. Yo encantado acepté. Esa fue mi entrada porque me conoció el gerente de la empresa y me invitó a trabajar con ellos como supernumerario de dos emisoras. Así empezó entonces mi carrera en Radio Boyacá  y luego Radio Tunja.

Mi gran maestro y el gran salto que por fortuna logré dar lo hice a una radio adjunta en un pueblo que se llama Duitama, allí estaba Clemente J. Rodríguez, un costeño quién fue mi maestro y le agradeceré toda la vida los tirones de oreja que me dio para aprender a leer, a escribir libretos, improvisar y un montón de cosas. Antes éramos toderos. Ya hay especialidades.

G.P.: Tuvo un espacio de tiempo de mucho éxito en Univisión. ¿Nos cuenta al respecto?

E.O.: Hace un año prácticamente dejé de trabajar para los medios de Colombia. Estuve hasta el año pasado como locutor de Univisión de Primer Impacto y fui el locutor titular de Noticias Uno, el noticiero más premiado en la televisión colombiana. Allí llegué gracias a mi gran amigo y Jefe, Daniel Coronell.  Llegué allí porque me llamaron al verme en un audiovisual que hice con Waldo Urrego. Daniel Coronell solicitó mis servicios para Noticias Uno. Con ellos duré trece años hasta el 2018 por los cambios en su administración. Hacía los titulares para el noticiero vía internet.

Me dijeron que había que hacer cambios y yo soy de los que creo que hay que cerrar bien los ciclos. He cerrado otros anteriores. Obviamente vino la nostalgia pero uno ya debe saber que nada es eterno y que la gente nueva viene a hacer ese cambio generacional que se supone debe ser con argumentos y bien formados como locutores profesionales. Y seguramente lo están haciendo muy bien porque el noticiero sigue adelante, sigue teniendo muchos premios. Así es la situación en los medios de la radio y de la televisión. Alguien sale y llega alguien mejor que lo sustituye. Somos pasajeros. Soy de los que creo que estamos de paso en muchas cosas.

G.P.: ¿Qué está haciendo actualmente en locución?

E.O.: En Ecuador no es mi afán de trabajar en los medios, ya no creo justo estar en carreras como antes. Mi plan es más bien de asesor, formador, educador, preparando nueva gente. Hay que rescatar la excelencia en los medios.

Hace unos tres años estuve en el Instituto CIESPAL dictando unos talleres para manejo de Teleprompter, manejo de imagen en televisión, como conducirnos frente a una cámara, como improvisar, todo esto con muy buenos resultados.

Ahora ando ocupado porque deseo sacar adelante un proyecto que se llama “El Locutor Se Prepara”. Es una serie de segmentos y talleres para formar  locutores y no va dirigido única y exclusivamente a quienes piensen incursionar en radio o televisión como locutores profesionales si no también a gente que necesitan manejar muy bien su idioma, su estilo, su voz, su musicalidad, su presencia ante un escenario. Estoy dedicado a escribir entre treinta y cuarenta horas de clase con el objetivo de propender por la excelencia de los nuevos comunicadores. La idea es poder ingresar de nuevo al Instituto CIESPAL para impartir algunos talleres de manera presencial. Quiero dejar ese legado.

G.P.: Su paso por Radio Tequendama fue efímero. ¿Qué hizo cómo locutor en esta emblemática emisora?

E.O.: Antes de entrar a la televisión llegué en una temporada en la que estaba Radio Tequendama muy arriba con Gonzalo Ayala y con otras personalidades que ahora se me escapan sus nombres. Gonzalo Ayala me dio la oportunidad, allí trabajé sólo dos meses porque mi anterior Jefe, Clemente J. Rodríguez, el cual ya mencioné, era muy amigo de la gente de Todelar, los llamó a advertirles que yo les había abandonado el puesto y que posiblemente haría lo mismo con ellos. Eso fue lo más malo que yo hice en mi vida profesional. Haber querido dar un paso más. Gonzalo me dijo que no podía continuar con ellos. Me devolví a mi tierra, Tunja, derrotado pero no a las emisoras en las que empecé si no a otra que se escuchaba a media cuadra porque era una emisora de onda corta. La Transmisora de la Independencia. Y de allá fue de donde salió la oportunidad que me dio Julio Páez Cerro para ir a la televisión.

G.P.: ¿Cómo se inició en el arte de la lectura de noticias?

E.O.: Yo siempre había sido lector y me llamaba mucho la atención la lectura de noticias pero indudablemente lo que más me apasionó fue la narración de novelas. Con el paso del tiempo en Caracol me dieron la oportunidad al lado de Jesús Alzate Arroyo de leer noticias. Leíamos las noticias en ULTIMA HORA CARACOL, estuve con Yamid Amat y leímos unos dos años y luego me fui al Grupo Radial Colombiano con  Willy Vargas y Jesús Alzate Arroyo.

G.P.: ¿Quién fue muy importante en esta faceta de su carrera para lograr reconocimiento como lector de noticias?

E.O.: Prefiero no dar nombres porque me falla la memoria y dejaría a muchos por fuera. Menciono por ejemplo a Juan Harvey Caicedo, Jesús Alzate Arroyo y a Eduardo Aponte Rodríguez Excelentes lectores. Pero uno de mis mentores que yo considero un bárbaro como Maestro fue Jorge Antonio Vega

G.P.: El formato de lectura de noticias desapareció y con ella sus locutores estrellas.   ¿Qué opinión tiene al respecto?

E.O.: Hay una sencilla razón. Esto evoluciona y los locutores simplemente teníamos buena voz, dicción, tonalidad, pero no pasábamos de ahí. No podíamos comentar y no teníamos la información del diario transcurrir de las noticias como si la sabían los periodistas. Posteriormente dijeron no necesitar locutores, si no un conversatorio entre los periodistas y así nos fueron desplazando poco a poco.

Además esas son especialidades. El locutor debe saber leer noticias, saber narrar sus documentales, la maestría de ceremonias, pero no podía estar en todo y no quedaba bien incursionar en el tema de discutir las noticias. Así las voces identificativas de los noticieros desaparecieron y se quedaron con “la sangre nueva” como así les dicen. Yo soy consciente de que los ciclos hay que cerrarlos. 

  

G.P.: ¿Considera que la lectura de noticias sigue teniendo cabida en la actualidad?

E.O.: Pienso que por los formatos tan rápidos actualmente ya casi que no hay tiempo de escribir. Anteriormente entraba uno a una sala de redacción y estaba un teletipo prendido y las máquinas Remington parecían “ametralladoras” porque redactaban rapidísimo las noticias. Una noticia se redactaba en menos de un minuto y medio sin ningún error tipográfico y sacaban la hoja para ser leída por un locutor.  Los locutores de noticias pasaron a ser presentadores de televisión con el tiempo y prácticamente no existen porque no hay formación de locutores.

G.P.: ¿En su paso por la televisión cuál de sus dos actuaciones recuerda más especialmente EL CABALLERO DE RAUZAN o MARCELA?

E.O.: Definitivamente he tenido la fortuna de haber contado con ángeles que me descubrieron mi talento y me ayudaron muchísimo, entre ellos, Julio Páez Cerro, un gran pintor y relacionista público que trabajaba con la Gobernación de Boyacá. Tendría yo unos 21 años cuando me dijo que quería llevarme a Bogotá para que fuera locutor de RTI Televisión. Yo me negaba y el insistía en llevarme.

Pasaron unos meses y nos fuimos para la capital colombiana y me presentó a Fernando Gómez Agudelo, el Presidente de RTI y quién trajo la televisión a Colombia. El muy amable me dio la bienvenida y me invitó a una prueba, la cual pasé y comencé dos semanas después a trabajar en la Televisión Nacional identificando a RTI Televisión. Allí duré unos dieciséis años. Al mismo tiempo trabajaba con Caracol Radio, allí ingresé porque le dije a Samuel Ospina su gerente, que quería trabajar con ellos narrando novelas y así fue. Me la pasaba con todos los actores, recuerdo a Fabio Camero, quien me dio un -empujón a la brava en la televisión- para hacer el papel de “El Doctor Cantrel” en El Caballero de Rauzán. En este papel era yo mismo. Era Edgar. No armé un personaje. Lo armé en la escena. Me ayudaban. Yo les decía a los actores que yo no era actor y les pedía ayuda. Fíjate que me fui muy bien en ese papel afortunadamente.

Luego de la fama me preguntaba qué hacer. En las calles me paraba la gente pero yo no estaba preparado para esa fama. No niego que la fama en un momento me gustó porque todos tenemos un ego en medio de la comunicación. Queremos destacarnos y queremos ser estrellas en determinado momento pero eso cuesta muchísimo sostenerlo. Me di cuenta que mi trabajo se frenó. Dejé la radio a un lado y simplemente estaba incursionando en la televisión pero me daban papelitos pequeños porque quedé muy marcado con mi personaje en esta novela. Me di cuenta que tenía que esperar hasta dos años para otro papel importante y esto no me servía. Incursioné más a fondo en el campo de la locución comercial. Grabé muchos comerciales afortunadamente. Fui una de las voces que trabajó mucho al lado de otros colegas en esta área en Colombia y esto me sostuvo un gran momento.

G.P.: ¿Sus grabaciones UN SECRETO EN EL SILENCIO y ESTAS SOLA ESTA NOCHE que han representado en su vida?

E.O.: Representaron también un reto. Un día Edgar Hozzman me llamó y me dijo que quería grabar en mi voz dos poemas y yo acepté. Nos fuimos para Ingeson y grabamos los dos discos pero la gente de pronto cree que hubo regalías para mí pero eso no es así. Yo no volví a hablar con Hozzman sobre esto. No sé si él tendrá las regalías. Nunca me interesó y ahora menos. Ya esas cosas son capítulo cerrado porque soy un hombre que trasciende.

En mi filosofía de vida digo el aquí, el ahora, el presente y no miro para atrás. Admito que a veces vuelvo a mirar atrás pero me gustan las cosas positivas, lo que me trajo bonitos recuerdos pero no los añoro ni quiero volver a esa época, ni tengo rencores, ni nada por el estilo.

G.P.: ¿Afortunado haber nacido un 24 de diciembre?

E.O.: Muy malo (jajaja) porque el 24 de diciembre aparentemente en el mundo cristiano apostólico y romano es el nacimiento del Maestro Jesús y hay un solo regalo ese día (jajaja). Pero el del cumpleaños me lo dan todos los días mi esposa Nubia, hermana del actor Oscar de Moya, mis hijas y mis nietos. 

G.P.: A propósito de Oscar de Moya quién tenía una formidable voz y dejó un recuerdo inolvidable con sus actuaciones en Colombia. ¿Se pudo haber aprovechado más el talento que tenía Oscar?

E.O.: A Oscar lo aprovecharon como galán, como voz, para muchas cosas, porque él era un actor muy polifacético. Se metía muy rápido con el personaje y lo estudiaba muy bien. Creo que las personas que trabajaron con él le reconocen esa facilidad bárbara para meterse en cada personaje.

Lo que pasó fue que a Oscar de Moya lo encasillaron básicamente como actor pese a que tenía una voz maravillosa, magnífica. Hizo algunos comerciales pero no era una voz catalogada en este ámbito como otras voces. Como siempre pasa y les digo a quienes están incursionando en los medios. Este es un medio en el que rápidamente a la gente la olvidan. Esto es un momentico nada más, se pierde vigencia y la gente no se vuelve acordar de nadie más. Simplemente se deja de sonar en la radio o en la televisión y hasta luego. De manera que a eso tiene uno que acostumbrarse a que la fama no es duradera y que esto no es para siempre. Esto es un ratico como la canción de Juanes. “La Vida es un Ratico”. Hay que aprovecharla y vivir en el aquí, en el ahora y en el momento y punto. 

Si hoy te llaman a hacer una grabación, magnífico. Se hizo. Pero deja de tener esas expectativas de que te van a seguir llamando porque te frustras.  Haz lo que tengas que hacer en tu momento y se acabó. 

 

G.P.: Muy seguramente usted grabó entre cientos o miles de comerciales. Ahora hay mucho entrenamiento y pedagogía para los nuevos talentos que desean abrirse un espacio en este negocio. ¿Cómo era en su época?

E.O.: No era demasiado el cambio. Escogían las voces, íbamos a los estudios de grabación, hacíamos dos o tres tomas y grabábamos en cinta magnetofónica en los Estudios de Ingeson en Bogotá.  Creo que nadie podría entender cómo se logró ese sonido tan maravilloso, con esa tecnología de antes que era en acetato. Así manteníamos para la época una agenda bastante apretada. Hacíamos dos o tres comerciales por semana que eso era bastante, fuimos cogiendo fama y notoriedad de ser voces vendedoras y nos posicionamos como locutores comerciales. 

    

G.P.: Es indudable que con las nuevas tecnologías y la modernización muchas cosas han cambiado, entre ellas la forma de hacer radio. ¿Cuál sería la comparación que usted haría de la manera como usted aprendió a hacer radio y la que ejercen muchos ahora y que no es muy apreciada?

E.O.: Muchos otros colegas estamos de acuerdo en que la radio preocupantemente ha llegado a momentos muy críticos. La radio perdió su esencia de informar bien, de distraer con profesionalismo. Hoy en día se habla con grosería, de sexo, en donde la música ha caído a unos niveles tremendos. Pero esto es impuesto por la diversidad del consumismo que hay en los medios de comunicación.

Yo como amante del jazz por ejemplo, no puedo dirigir una estación de radio y poner jazz todo el día porque tengo que saber el nivel cultural de las personas que escuchan la radio. A mí me sucedió esto en Panamá cuando fui director de la Cadena Exitosa tres años y me tocó meterme en la mentalidad del panameño de ciudad y del campo y programar las emisoras de acuerdo al gusto de ellos. De manera que el Jazz quedó atrás (jajaja).

G.P.: ¿Cuál fue su experiencia en la radio en el exterior?

E.O.: Cuando decidí salir hacia Nueva York era porque las cosas se estaban poniendo un poco difíciles en el medio en Colombia. Yo sobrevivía lejos de la radio y la televisión haciendo comerciales. Estos siempre han tenido épocas y había muchísima competencia. Me fui primero a Washington en donde tenía una oferta de trabajo desde hacía algunos meses atrás. Alguien me había dicho que yo podía tener oportunidad en la Voz de América y que tenía algunos contactos allí. Pero lamentablemente llegué tarde y la oportunidad de trabajo no se dio. Estando en casa de esta persona, luego de unos quince días, me dijo que tenía que irse a cubrir una guerra que en ese momento había. Recordé que Alberto Jiménez, un actor, me había regalado la tarjeta de una emisora que tenía en Nueva York y me había ofrecido trabajo. Me fui en un tren, por cierto, bastante incómodo, con una maleta llena de ropa y de ilusiones para esta ciudad. Una vez instalado en Queens, Alberto me dijo que le había vendido su parte de la emisora a otra colombiana pero que él me referenciaba con ella. Allí comencé y abría la emisora a las 5 de la madrugada. Hacía de control locutor, algo que nunca antes había hecho. Lamentablemente las relaciones con ciertas personas no fueron muy buenas. Algunos colombianos muy envidiosos prácticamente se dedicaron a hacerme una especie de extorsión sicológica por mi documentación. Sentía mucha presión.

Un día se apareció –Edgar Reyes, un Angel de la Guarda- y me sugirió ir a trabajar a LA MEGA WSKQ la mejor emisora que había en Nueva York que era de Raúl Alarcón Jr. y a la semana siguiente comencé allí. Me fue muy bien. Estuve tres años allí. Luego estuve otros tres años con la misma empresa pero en Miami y fue allí cuando se apareció Aris De Icaza para ofrecerme ir a administrarle sus emisoras en Panamá. Me ofreció buenas ventajas y así lo hice. Quince días después estaba en Panamá. Allí duré tres años. Estuve como Director de Operaciones de la Cadena Exitosa y regresé a Colombia en donde prácticamente casi nadie me conocía. Por fortuna logré rehacer mi vida de familia que es lo más valioso por encima de la fama y la altura profesional.

G.P.: ¿Cuál es el sumario que hace de su vida profesional?

E.O.: No debemos perder la humildad nunca. Que nada nos obnubile. Que la fama o lo que hayamos conseguido no nos lleve a creer que somos mejores que nadie. Agradezco más bien a muchísimas personas que me ayudaron en mi camino en la radio y en la televisión. Los recuerdo con gran afecto. No soy amigo ahora de muchas anécdotas negativas contra nadie, simplemente las personas que no se quisieron acercar a mi o que tuvieron inconvenientes conmigo no fue propiciado por mi si no porque -nadie es monedita de oro- y a veces el oro molesta mucho a los ojos de los demás. Soy un trabajador más de los medios, el final todavía no ha llegado, este llegará cuando el creador diga camine, recoja sus maletas.

Mientras tanto seguiré luchando por trabajar, por dejar una semilla y transmitir todo lo que ha sido mi experiencia de cincuenta años en los medios.

G.P.: Muchas gracias.

E.O.: Mil gracias. Le agradezco por la buena voluntad que ha tenido por esta entrevista. Ojalá lo que he hablado sirva para estimular a otros muchos a superar falencias que hay en los medios de comunicación y sobre todo a rescatar la excelencia. Las emisoras no se pueden convertir en rocolas con gritos destemplados, grosería e improvisaciones que no tienen ni pies ni cabeza.

Yo aprendí una radio con ética, con honor, con mucha versatilidad, con creatividad y eso es lo que trato de decirle a la gente nueva. Que no piensen ni en la fama ni en el dinero que eso llegará de acuerdo a lo que cada uno siembre. Que nunca pierdan la honestidad en su proceder. Que nunca piensen en que son estrellas y que se van a sostener. Que todo lo que sube baja y que mientras subes es maravilloso pero que hay que ser amigos en la subida para que cuando sea el momento de la bajada nos pongan un colchón.    

“Yo soy de los que creen que hay que cerrar ciclos.”

Edgar Oviedo Sandoval. Foto Archivo Personal.



Germán Posada es natural de la ciudad de Medellín (Antioquia). Estudió Locución para Radio y Televisión en el Instituto Metropolitano de Educación (I.M.E).
En Medellín colaboró en el programa Buenos Dias Antioquia transmitido  por la Cadena Colmundo Radio y participó en la animación y programación del programa Mirador Comunitario a través del Sistema Radial K (Armony Records). Ambos bajo la conducción y dirección del Periodista antioqueño Carlos Ariel Espejo Marín (q.e.p.d).
Desde el 2001 reside en la ciudad de Montreal en donde ha participado en la realización y conducción de los programas radiales Escuchando América Latina (CKUT 90.3 fm), Onda Latina (CFMB 1280 am) y La Cantina (CFMB 1280).          

German Posada