Caer para Levantarse (Eleider “Storm” Álvarez un año después de haber sido Campeón Mundial)

Caer para Levantarse (Eleider “Storm” Álvarez un año después de haber sido Campeón Mundial)

Por Germán Posada

Hoy 4 de agosto se cumple un año de un capitulo inolvidable en el boxeo colombiano.

El antioqueño Eleider Álvarez hizo historia en nuestro boxeo al coronarse Campeón Mundial de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en la categoría de los semipesados.

Aquel día en el Hard Rock Hotel en Atlantic City (Nueva Jersey) fue de fantasía, glorioso, único. Álvarez se enfrentó al ruso Sergey Kovalev, tal vez, en ese momento, el boxeador más temido en la categoría. 

Siete asaltos fueron lo suficientes para que Eleider con su técnica depurada y la fortaleza de sus golpes derribara en tres ocasiones al “triturador” ruso. 

Una victoria clara, nítida, contundente. Un nocaut perfecto que enalteció el tricolor de nuestra bandera en el mundo del boxeo y le dio la gloria y la victoria a un colombiano temerario, soñador, disciplinado, con sed de convertirse en Campeón Mundial

Eleider Álvarez ganó todo. No sólo en el ring. También fuera de él.  Los premios lo colmaron. Los medios lo enaltecieron, fue huésped con honores en Casa Presidencial y el mundo del boxeo lo perfiló como una de sus futuras estrellas.

Pero todo este júbilo sólo duró seis meses. En su primera defensa perdió su gran título.

Lo perdió pero con dignidad. Aguantó la arremetida que traía preparada su adversario. Eleider perdió por decisión. 

Al final de esta batalla, Eleider con humildad, aceptó su culpabilidad y se echó toda la carga encima. 

Eleider Alvarez recibiendo su Premio como Deportista del Año en Colombia 2018. Foto El Espectador.



Un año después de aquella épica pelea, creo que todavía existen interrogantes de lo que pasó en el ring.  ¿Tal vez mal planificada por su entorno en donde nadie asumió culpa alguna más qué Eleider?  Cuenta la destreza y fortaleza del pegador pero también la estrategia y plan de los que lo dirigen.

El plan era repetir la hazaña de la pelea anterior y esa fue la idea que nos cegó a todos porque sólo eso era lo que esperábamos. Ese bendito nocaut.

Fue una defensa tempranera, precipitada, en la que Eleider aún no había aterrizado de su gloria. De su momento de júbilo.  De vivir a plenitud las mieles de su conquista. Aunque aparentemente se mostraba sólido,  no tuvo el tiempo suficiente de poner los pies sobre la tierra. De ser consciente que el también podía ser vencido. 

Llegó con la presión de volver a ganar por nocaut. De repetir con exactitud su hazaña. Pero esta vez las cosas no se dieron. No funcionó el golpe de gracia. Nunca apareció. El tiempo fue pasando y así se fueron diluyendo las esperanzas de conservar aquel preciado título por el cual tanto tiempo esperó. 

Ha pasado un año desde aquella inolvidable victoria y seis meses desde su derrota. 

Dicen que el tiempo lo cura todo y Eleider estará pronto de regreso al ring. Deberá llegar renovado, claro en sus ideas, más consciente, más poderoso. Más aterrizado.

Deberá subir al cuadrilátero sin presiones. A demostrar de nuevo su talento con el que ha realizado grandiosas peleas.

Deberá llegar con la mentalidad de un campeón. Aquella que siempre mostró y por la que un día se coronó Campeón Mundial. Deberá regresar a la senda del triunfo y volver a recuperar aquello que por derecho propio le pertenece. 



German Posada