Foto Cortesía: Rey El Vikingo

Rey El Vikingo

 
“Yo siempre andaba peleando y jodiendo en la calle, pero también competía en el judo, la gente me decía que yo era un guerrero, como un vikingo”. (Reinery Diaz)

Cortesía: Rey El Vikingo

Cortesía: Rey El Vikingo

 

Por Germán Posada

Reinery Díaz,  un ciudadano cubano que en los noventa se instaló en Montreal  y en donde ha venido desarrollando su carrera musical enfocada en el género de la música del rap y el hip-hop. Con mucha fe y una perseverancia única buscando el éxito en su vida,  Rey El Vikingo como musicalmente se le conoce, nos hace un recuento de su vida desde su infancia en Cuba.  

Criado en Santa Cruz del Norte en La Habana y proveniente de una familia numerosa, Reinery fué el menor de 22 hermanos, y siempre andaba peleando en la escuela, con su uniforme sucio y la camisa rota, hasta cuando cumplió los ocho años y su papá lo implicó en el deporte del judo buscando canalizarle positivamente aquellas energías al inquieto niño. La música no formaba parte importante en aquella época para el futuro músico, pero si estaba impregnada en su ser y formaba parte de la cotidianidad de su vida. 

“En Cuba la música está en todos los lugares, encuentras a una persona tocando guitarra en la esquina de la casa tomándose una botella de ron, otros tocando rumba en otra esquina y así sucesivamente. Mi papá tocaba guitarra y cantaba guaracha y a mí me gustaba y tiraba mis cantaditos, mis cosas, pero no era algo que en ese momento me llamase la atención porque era un niño todavía, recuerdo un día en que un profesor me sacó de la clase jalándome de la oreja y diciéndome que la música no era para mí, que yo era judoca, comenta.

Con mucho deseo y determinación, continuó entrenándose y a la edad de trece años logró entrar en una escuela especial de deporte en donde adquirió disciplina y concentración para luego ser  promovido a una academia de perfeccionamiento deportivo.

Foto cortesía: Rey el Vikingo

Foto cortesía: Rey el Vikingo

La perseverancia en Reinery lo premió seleccionándolo como parte del equipo nacional de judo para participar en las olimpiadas de Barcelona en 1992.

“Estuvimos en una gira preparatoria en Francia, Italia, Alemania y Bulgaria, luego al regreso a Cuba con mucha ilusión, nos recibieron diciéndonos que por falta de presupuesto no podían enviar a toda la delegación y yo fuí el primero en salir del equipo por ser el más joven, luego nos enteramos de que la mayoría de gente de la delegación que asistió al certamen no tenían nada que ver con las competiciones”, recuerda con mucha nostalgia.

Luego en una preselección para competir en unos juegos panamericanos en México, Reinery decidió competir en un peso superior al suyo y aunque logró clasificarse tampoco lo llevaron porque no estaba en su peso, esta era una decepción más en la vida de aquella joven promesa deportiva y que lamentablemente poco después vería a su padre fallecer.

Cumplidos los veinte años desistió de competir pero prometió a su mamá terminar su carrera en la universidad la cual hizo con muchos sacrificios y de la cual se diplomó como Licenciado en Cultura Física de la Institución Superior de Cultura Física Manuel Fajardo.

En 1997 a la edad de veinticuatro años volvió a los entrenamientos obteniendo algunos éxitos en competencias a nivel nacional e internacional pero esta vez por su edad ya considerada pasada para competir le negaron la posibilidad de poder continuar su carrera.

“Todo esto ha hecho que no afloje en mis intereses de triunfar con la música, seguiré buscando mi camino porque ya perdí una gran oportunidad en mi vida y no quiero perder otra por tomar una decisión quizá ligera cuando tenía veinte años”, comenta el vikingo.

Foto Cortesía: Rey El Vikingo

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Su llegada a Montreal y sus inicios en la música

Reinery Díaz se instaló en Montreal en 1999 y sin pérdida de tiempo empezó a entrenar en el Centro Nacional de Judo pero también tenía que trabajar por lo cual aprendió el oficio de reparar techos. Intentó formar parte del equipo nacional de judo de Canadá pero era muy complicado porque en ese entonces su status no se lo permitía y tenía que esperar por lo menos cinco años para lograrlo.

Mientras trabajaba seguía practicando el judo y en el 2005 compitió en un campeonato provincial y fué preseleccionado en el equipo canadiense con el cual compitió en un campeonato del mundo en la ciudad de Ontario terminando en el tercer lugar.  Inquieto con el judo aportó con su experiencia enseñándolo y tiempo después uno de sus ex alumnos fue campeón del mundo.

Pese a todo esto, la vida de este vikingo había cambiado considerablemente.  

“Yo no tenía la más mínima idea de cómo era el sistema en este país, pronto me di cuenta de la realidad, que había que trabajar muy duro y superar ciertas barreras como inmigrante,  tuve momentos en los que quise devolverme, me sentía lejos de mi tierra, de mi esposa, de mi gente y fue así como nació en mi ese deseo de expresar, de desahogar ese sentir y comencé a componer y cantar canciones inspiradas en artistas que admiraba como Ricardo Arjona, Juan Luis Guerra y José Feliciano, recuerda.

A Reinery le gustaba interpretar la canción “Mentirosa” de Mellow Man Ace lo cual le gustaba a la gente y en su cotidianidad conoció a “Cubanito”, otro cantante Cubano con quien empezó a cantar y adquirir experiencia. Hacían música en vivo y fusionaban ritmos cubanos con rap, así nació “Comboy Cubano” una banda de doce músicos con la cual llegaron a participar en dos Festivales de Jazz realizando la apertura de uno de ellos.

Foto Cortesía: Rey El Vikingo

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“Así se metió ese bichito de la música que difícilmente no lo sacamos de adentro”, comenta, Rey El Vikingo quien ya cuenta por lo menos con diez años dedicados a la música y tres trabajos discográficos, el primero “Hasta Cuando”, el segundo “Pa’ que Aprendas” con mezclas de cumbia, salsa y reggaetón y “Merengue y Chillig” que lo hizo cuando comenzó su carrera independiente, en él hay mezclas de hip-hop y rap y está destinado para películas y series de televisión en Los Ángeles. 

Foto Cortesía: Rey El Vikingo

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“El saber que mi música suena en series de televisión te hace sentir muy bien a nivel personal, pero creo que muestra de que algo no anda bien, porque si funciona en este medio porque no en el mercado de la música?”, se pregunta el cantante.

La historia detrás de su canción “Hasta Cuando” 

“La comencé aquí y la terminé en Miami, habla de una realidad de Cuba, muchas personas se identifican con ella, otras quizá no. Fue la primera canción que me abrió las puertas en mi carrera, empezó a sonar en la radio de los Estados Unidos de una forma espontánea, no fue algo preparado porque yo mande la canción y me llamaron a la semana y tuve que salir corriendo y les gusto muchísimo a los programadores de radio y sobre todo a los muchachos de “El Vacilón de la Mañana, Enrique Santos, Joe Ferrero y Mike “Machete”, a ellos les tengo un aprecio muy especial. 

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“Esta canción es una síntesis de lo que sucede en Cuba, yo no tengo nada que ver con política, la hice porque yo viví situaciones en las que me pregunté hasta cuando iban a seguir sucediendo, por ejemplo, yo fuí a Cuba de visita y estando en Varadero como turista y a la entrada de un hotel no querían dejarme entrar, entonces mostré mi ciudadanía canadiense y aparte de disculparse me dejaron entrar, yo estaba con mi mamá y a ella no la dejaron pasar a pesar de que ella ya había viajado a otras partes del mundo y nunca se quedo como yo en el exterior”.

“Otra anécdota, es que mi mamá cuando se enfermó la llevamos al hospital que estaba más cerca de donde vivía, allí y tengo que reconocerlo,  los médicos me la trataron como a una Diosa, pero al principio cuando ella llego casi muriéndose nos dijeron que no podía entrar porque no pertenecía a la zona en donde ella vivía, finalmente logramos que la hospitalizaran y cuando entramos a la sala nos dimos cuenta de que estaba llena de ciudadanos venezolanos, no había espacio para una cubana pero si había espacio para personas de otro país”.

“Cuando mi mamá se agravó la doctora que la atendió, muy profesional por cierto, me dijo que necesitaba un medicamento que lo tenían en el hospital pero que estaba muy restringido pero que por mi condición de extranjero lo podía comprar en un lugar en donde vendían medicamentos en dólares, fuimos a comprarlo y cuando pasaron los días otro paciente que estaba al lado de mi mamá me dijo que Cuba era el mejor país del mundo, que él venía del exterior, que lo habían operado gratis, que no había pagado nada en el hospital  y que los servicios eran increíbles. A esta persona le estaban  dando gratis la medicina que necesitaba mi mamá”.

“Por eso en mi canción -Hasta Cuando- hay una parte que dice… por más que trabajes de tu salario no puedes vivir, tienes que inventar que eres un extraño… los hoteles son para el extranjero no para el nacional…”

“Siempre voy a defender mi punto de vista, muchas personas me apoyaron y muchos no por miedo a perder sus relaciones con Cuba, muchos medios me dejaron de lado porque no querían meterse en problemas y hoy en día hay muchos artistas que les gusta mi trabajo, que son cubanos per no se atreven a colaborar conmigo por miedo a posibles represalias y esto puede frenarte tu carrera en el mercado de la música”.

La Influencia de “Pitbull” en su carrera musical

“Admiro a Pitbull porque después de ver las entrevistas de él, me he podido dar cuenta como pudo desenvolverse de tantas cosas duras que paso en su vida y ser quien es en estos momentos, creo que no tener las cosas fáciles te hace más fuerte. Te confieso que a veces he querido dejar esto pero escucho de nuevo sus entrevistas y me animan a seguir avanzando, el es un modelo como persona y músico, además está levantando mi bandera cubana en el mundo”.

Durante su permanencia en Miami, Reinery Díaz tuvo la oportunidad de ser jurado junto a Pitbull para un concurso del programa radial “El Vacilón de la Mañana” y según Díaz, por situaciones ajenas a la vida y cuestiones de mal manejo no se pudo concretizar una canción a dúo con él.

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El Vikingo Reinery Díaz quiere explorar  en la música bailable y con melodía y le está poniendo todo su empeño en el lanzamiento de su nueva canción “A que no te lo quitas” una canción que escribió para bailar, para hacer sentir bien a la gente, que al escucharla quieran bailar, se sientan despiertos, jóvenes y contentos.

En ella, Díaz cambió su estilo y cantó sin rapear, a la gente le ha gustado y ha sido bien promocionada en Nueva York en Music Choice, en Republica Dominicana y Europa.

Reflexiones:

“Soy el artista preferido de mis hijos”.

“Me gustaría fusionar otros géneros musicales como la cumbia, el reggaetón y el hip-hop con otros estilos como el de Salsa Choke“.  

“En Montreal, tenemos recursos americanos y europeos pero como comunidad creo que nos estamos quitando valor, si artistas como Daddy Yankee o Pitbull vienen a cantar, que nos den la oportunidad de abrir el show a los artistas locales. Yo pude abrir un concierto de Teo Calderón y fue una experiencia única.

“Los representantes piensan que nosotros vamos a triunfar de la noche a la mañana y creen que van a hacerse millonarios con nosotros muy rápidamente y para esto hay que trabajar mucho, de hecho más que nosotros”. 

“Se necesita más información de quienes somos los artistas latinos que estamos trabajando en Montreal,  que nos conozcan. Los djs deberían incluir en las discotecas nuestra música, es así como nos promocionan”.

“Cuando hago algo que no tiene nada que ver la música me ayuda a sacar más las ideas, a sentirme más sensible a lo que estamos pasando como seres humanos, en el año en el que estuve en Miami andaba en limosina, en clubes, realizando shows, mi cabeza se desubicó tanto que no tenía las ideas claras, participaba en programas de televisión, tuve una vida de artista en donde viví un momento de gloria y fama y si esto vuelve a pasarme que tengo la fe en que así será, ya tengo la experiencia de cómo manejar esta situación”. 

“Estoy disfrutando mi música a plenitud, como nadie, tengo un objetivo en la cabeza que es representar a los latinos de acá de Montreal internacionalmente, representar a las personas que son humildes, que son reales”.

“No siempre el rapero es el malo, el que más mujeres tiene, esa imagen del rapero que no es un duro no se comercializa tan fácil y ese soy yo realmente”.

“Yo quiero mostrarle a todo el que tiene un sueño que puede luchar y alcanzar lo que quiere y que no siempre es fácil pero si es posible, esto es como un legado que yo tengo y tarde o temprano yo lo voy a lograr aunque sea lo mismo que Compay Segundo que lo logró a los noventa años. Mientras yo tenga la energía y la inspiración y mientras yo crea que tengo el talento lo voy a seguir intentando”.

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