BRU16. BRUSELAS (B

Gracias a mi Selección Colombia

Foto: AFP

Foto: AFP

Por Germán Posada

Cuando Colombia clasificó al Mundial de Brasil mi alegría fue inmensa y mi satisfacción incomparable, era poder ver de nuevo en el máximo certamen de una Copa de Mundo a mi país.

Aun habiendo clasificado de primeros en el grupo, fui muy claro en decir que para el buen desempeño de Colombia en Brasil una de las grandes ventajas que teníamos en ese momento era que no llegabamos como favoritos como en alguna ocasión el mismo Pelé, se atreviera a decir  en el Mundial de 1994 disputado en los Estados Unidos y en el cual contábamos con un equipo de lujo.

Jamás fui tan temerario en decir ni siquiera predecir que Colombia iba o podía ser el campeón en Brasil, aunque tengo que reconocerlo que como Colombiano muy dentro de mí, eso era lo que más quería y mas anhelaba. Mucho más cuando las circunstancias dentro del terreno de juego así lo demostraban en cada partido jugado.

Hicimos historia, pasamos por primera vez en nuestra cronología futbolística y con lujo de detalles a cuartos de final. Ratificamos el reconocimiento y respeto de nuestro futbol frente a nuestros adversarios y las palabras que endulzaron la exquisitez y elogiaron el  juego claro, vistoso, limpio y alegre de nuestra Selección,  se hicieron presentes a través del planeta.

Cada jugada y cada gol, fueron acompañados de magníficos gritos que emané con una felicidad incalculable y un éxtasis tal, solo comparable con la más noble emoción de sentir las raíces vivas e impregnadas de ser un Colombiano por fuera de la patria amada.

Tan solo un partido, ese que nos daría la dicha a los colombianos de seguir vivos dentro del Mundial, ese que me haría sentir el temerario que por cauto no quise ser desde el principio, tan solo ese, nos cambió la felicidad, la dicha y el regocijo por tristeza, llanto y desilusión.

Quizá no hubiéramos quedado campeones o quizá lo hubiéramos sido, lo duro del tema  fue de la manera como nos tocó perder. Sin justicia, olvidados, desamparados, como presas fáciles del más vil predador. Creo que la historia nunca olvidará los pormenores que protagonizaron nuestro encuentro con los quíntuples campeones y que eclipsaron al mundo entero.

El 13 de julio habrá un nuevo campeón del mundo en Brasil pero en Colombia ya ganamos el nuestro.

Gracias mi selección.

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