José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

José Navas: “Cuando bailo siento que estoy en contacto con lo mas innato de mi historia”

Gracias a un azar del destino, el coreógrafo venezolano José Navas descubrió su pasión por la danza contemporánea y  a partir de ese instante su vida cambió y la danza pasó a ser la razón de su existencia.

Tranquilo y pausado pero a la vez con un frenesí  inmenso que transpira su ser cuando habla del movimiento y de la armonía en la danza,  José Navas abre su espíritu para contarnos como ha podido llegar a formar parte de ese selecto mundo artístico y de la conexión que tienen sus presentaciones con el público.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

Por Germán Posada           

“Yo creo que en Venezuela la mayoría de la gente baila mucho y socialmente el bailar en mi familia es toda una tradición y de pequeño recuerdo que el observar a la gente bailar llegaba a ser la actividad más importante de mi vida, el movimiento siempre fue parte de la vida de nosotros.  A mí me gustaba mucho oír música clásica y leer y estas actividades las comencé muy temprano. Mis padres me regalaban libros y creo que la combinación de esas dos cosas de alguna manera me prepararon para el mundo de la danza porque gracias a la literatura yo comienzo a tener una idea más clara de lo que es el arte”, dice Navas, un gran influenciado por la literatura de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.

Navas creía que la esencia de su vida estaba en el teatro y  a los diecisiete años comenzó a estudiarlo, de hecho su sueño en ese entonces era ser escritor de teatro. En esta etapa de su vida, conoce el trabajo de Carlos Jiménez (fallecido) en ese entonces director del grupo teatral “Rajatabla” con el cual descubrió un teatro  más estético y  de texto, comparado según Navas,  al que hizo Bob Wilson en los Estados Unidos.

Pero el teatro estaba destinado a un segundo plano en la vida de Navas cuando descubre la danza contemporánea por accidente

“Me fuí a un edificio equivocado, nos habían invitado para un taller de voz y vi por primera vez una clase de danza contemporánea, en ese momento realmente sentí que yo había encontrado en mi vida mi razón de ser, descubrí que no era la escritura, pero si la escritura de movimiento y a esa edad yo no podía descifrar que ese deseo era el de querer ser coreógrafo y bailarín. Era gustarme la armonía y cuando comencé descubrí que tenía un talento pero al mismo tiempo que tenía una vocación innata para la disciplina”, comenta el coreógrafo.

La vida comenzaba a mostrarle el camino hacia la danza contemporánea a Navas cuando el director de la escuela  en donde estudiaba lo invita a reflexionar sobre su futuro.  “No le haces ningún favor a Venezuela quedándote aquí sin explotar tu talento, tienes  que estudiar con los mejores y algún día llegar a comprender mucho más esta disciplina”, estas fueron las palabras inspiradoras que hicieron que Navas tomara la determinación de irse a Nueva York en 1987 y quedarse allí por espacio de tres años.

La escuela en Venezuela fue de gran importancia, a su llegada a Nueva York, Navas fue clasificado en nivel intermediario cuando empezó su conexión con las academias de danza, mientras estudiaba limpiaba apartamentos y restaurantes pero además participaba en audiciones.

“Comer un pedazo de pizza al día para poder pagar la escuela no me importaba y el hecho de haber leído a Gabriel García Márquez era de gran inspiración, cuando estas allí y tienes hambre y tienes dinero para comer esto por seis meses una vez al día pero contra todo sigues trabajando, vas a la escuela y al ballet fue muy enriquecedor para mí. Yo recuerdo que mi papá una vez me dijo que irme a Nueva York era una locura porque artistas como Barychnikov sólo había uno y yo le respondí que si podía imaginarse si gente como Gabriel García Márquez hubiera dicho eso nunca hubiera escrito “Cien Años de Soledad”, recuerda Navas, mencionando que ahora su familia vive feliz con su carrera y su papá es su seguidor número uno.

Estando en Nueva York, rápidamente tuvo la fortuna de ser aceptado en importantes compañías de danza como, Merce Cunningham, Lucinda Childs, Stephen Petronio y Pina Bausch.  Esto le cambió la ruta de todo, comenzó a trabajar como bailarín y estudiaba inglés, mermó su ritmo de trabajo y pudo dedicarse más a la danza.  Para Navas era claro que debía acostumbrarse a la vida en América del Norte y a dominar el inglés, lo que él considera factor importante para abrirse puertas en su carrera profesional.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons

“Yo ya estaba bailando con compañías profesionales pero pensaba que si quería ser coreógrafo necesitaba vivir en un lugar que no fuera tan caro y que como artista pudiera tener un estudio. Nueva York estaba muy poblado de artistas y era sumamente caro”, recuerda Navas quien para la época vivía con un coreógrafo canadiense quien lamentablemente se enfermó, razón por la cual decidieron en 1991 mudarse a Montreal para que él estuviera cerca de su familia. Luego de la muerte de su amigo,  Navas decidió quedarse en Montreal.

“Realmente pensaba que mi venida acá era solo para acompañar a mi amigo a morir pero de repente mi carrera como coreógrafo tomo vida, la comunidad de danza de esta ciudad me apoyó mucho y mi carrera explotó y comenzó a subir de manera inesperada”, dice Navas, al recordar que su primer trabajo en Montreal fue con la prestigiosa compañía de danza, Marie Chouinard.

Montreal se había convertido para José Navas en su plataforma de lanzamiento, en esta ciudad  montaría su primera pieza que se convertiría en todo un éxito en su primer espectáculo como debutante.

“La productora Dina Davida,  vio mi trabajo y me ofreció una tarde de presentación,  yo tenía solo una pieza de siete minutos y ella me ofreció sesenta,  esto fue realmente un riesgo que la productora tomo al invitar a un joven coreógrafo como yo  a presentarse a nivel profesional, esta fue mi primera oportunidad, mi primera puerta y trabajé muy duro y resulté creando siete solos que hacían una obra de quince minutos, era la primera vez que yo presentaba un espectáculo sólo aquí en Montreal y fue todo un éxito”, dice Navas, y cuya obra fue una inspiración en una historia familiar y la cual  tituló “Celestiales” en honor al nombre de su madre que se llama Celeste.

“Yo no diría que mi obra pueda compararse al nivel de tener un hijo, porque esto es engendrar un ser humano y una mente. Es una pieza, porque tú construyes la idea, ves como la pieza toma vida y cuando está en teatro se convierte en otra cosa. “Celestiales” es mi pieza más importante porque está dedicada a mi madre, cambio mi vida y porque incluí música de Strauss que a mí me gusta mucho”.

Habiendo ganado reconocimiento, Navas empezó a viajar por algunos países europeos realizando presentaciones y aceptando invitaciones para ser parte de importantes eventos. Luego de esta interesante experiencia en Europa, José Navas decide fundar en 1995 su propia compañía con el nombre Flak

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

“Al principio viajaba con un técnico y un agente de negocios pero llega un momento en que se necesita una estructura debido a las responsabilidades y demanda de trabajo y además de lado empiezan los negocios que es muy importante. Al principio “Flak” me pareció percusivo, yo no quería algo común, quería algo más abstracto pero que fuera fácil de pronunciar en cualquier lengua, quiero que Flak sea una compañía de producción, es mi sueño y seguramente algún día se haga realidad y quisiera producir música contemporánea. Hasta hoy nos dedicamos solo a producir espectáculos de danza”, dice Navas quien se ve a los 60 años ayudando a jóvenes creadores a producir cine y música contemporánea.

La carrera de Navas como coreógrafo toma un ritmo vertiginoso al punto que en 1999 la revista alemana Ballet Tanz Aktuell International lo elige como “El Mejor Joven Coreógrafo Extranjero”, una distinción que lo incita a seguir avanzando.

“Esto te da mucho miedo pero al mismo tiempo mucho orgullo sobretodo todo como latino ser reconocido en Europa es bastante grande y era la gran responsabilidad de crear trabajos que mejoraran o igualaran los que ya el público había visto. La presión es grande y esto corroboraba una de las razones por las cuales decidí abrir mi compañía ya que tenía claro que quería emular lo que yo había visto en Europa y su rigor en el trabajo, la disciplina y respeto por el público”.

Hasta ahora José Navas ha recorrido alrededor de cuarenta países europeos con sus coreografías y siente un agradecimiento muy especial por Montreal.

“Montreal es una ciudad que yo quiero mucho y la describo como un lugar en donde la gente es muy latina a mi parecer, muy acogedora, al mismo tiempo te invita a trabajar duro para hacer que la ciudad funcione y creo que la presencia del invierno que es tan fuerte y tan largo hace que uno se acostumbra a trabajar en equipo y a tener compasión y eso me gusta. Conocer coreógrafos en Montreal como Édouard Lock, Marie Chouinard y Ginette Laurin y estar cerca de su trabajo  ha sido un influencia muy positiva”, dice.

Para este venezolano sus orígenes son muy importantes en su trabajo artístico pero prefiere mantenerse al margen de cualquier comentario de la situación actual que se vive en su país.

“Tengo dos piezas que usan música latinoamericana “Bola de Nieve” que explica un poco de donde vengo y la otra es “Agustín Lara”. Nunca he tenido el deseo de hacer un trabajo que hable literalmente de Venezuela ni de mi condición de inmigrante, sin embargo creo que hablo de mi latinoamericanidad en todo mi trabajo, fácilmente se puede ver mi origen. El tema no es necesariamente Venezuela o la situación política, quizá en algún momento en el futuro tendré la capacidad de hablar de Venezuela sin caer en el cliché y espero tener la capacidad y aprender un poco más para poder hablar de esta situación de manera justa”.

Interpretar sus coreografías en solitario o en conjunto son actividades que José Navas puede realizar sin el menor obstáculo, sin embargo siente que el desafío es mucho más grande cuando lo hace en sólo.

“Me gusta más el trabajo de solo, como intérprete es mucho más difícil y el riesgo es mucho más grande, si la gente no gusta de ti en el primer minuto la hora que sigue es un infierno pero me gusta ese desafío además porque es una forma muy antigua y muy pocos lo hacemos”, comenta el coreógrafo que sueña con envejecer y seguir bailando constantemente hasta tener cien años.

José Navas: reflexiones

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

“Cuando estoy en escena soy realmente yo, afuera quizá no es la persona al ciento por ciento. Cuando bailo siento que estoy en contacto con lo mas innato de mi historia, de mi naturaleza y del animal que hay en mí y cuando uno tiene la posibilidad de ser un intérprete por muchos años hay algo muy hermoso, es la esencia de uno mismo”.

“A mí me parece que hay una reticencia en aceptar que un latinoamericano puede tener el talento de crear arte que no sea latinoamericano, cuando eres de América Latina y estas en Norteamérica o Europa la gente espera que tú hagas folclor por tu procedencia. Esto es algo que a mí me parece un poco ofensivo porque también tenemos educación y somos capaces de hablar del futuro, de imaginar lo que no vemos y eso es como una barrera cultural, tácita, invisible, que existe y que yo tuve que romper y han sido muy pocos latinos los que han logrado romperla y pasarla y competir al mismo nivel que un europeo o americano blanco. En el mundo profesional de la danza contemporánea hay que competir y ser mejor que tu vecino”.

“Creo que el hablar de este proceso en esta entrevista es importante porque esto va a inspirar a alguien, a algún lector y hay que ser capaces de ser ejemplos y de crear ejemplos para otros latinos”

“En el mundo del cine y del arte plástico hay bastantes latinoamericanos, pero en el mundo de la danza muy pocos, se pueden contar y yo creo que hay un gran miedo a lanzarse y a competir a nivel internacional y nosotros tenemos una riqueza muy grande como latinoamericanos. Yo tengo indio, negro, italiano y español en mi familia, en mi sangre, esto es una riqueza inmensa que nosotros tenemos en mestizaje, es una inteligencia genética que es hermosa. Depende de nosotros como latinos viviendo en otros países ser excelentes”.

 “El bailarín es un actor y el coreógrafo director de teatro, hacer los dos no es sencillo y tener éxito en ambos obviamente no es fácil, a mí siempre me han gustado las dos disciplinas y en mi compañía yo ejerzo las dos”.

Mi forma de bailar es muy lírica, musical, formal, basada en lenguaje clásico y muy latina, yo creo que es muy redondo, emocional y mucha gente me dice que tiene mucho color, lo que a mí me parece muy extraño ver color en el movimiento, pero la gente escribe sobre mi así”.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

José Navas. Foto Cortesía: Valerie Simmons.

“Yo quisiera ser un solista centenario que va a dedicar su vida pase lo que pase, con éxito o sin él, que va a continuar bailando y coreografiando piezas. Así baile para dos personas o para un manicomio, la idea como Gabriel García Márquez y de otros es escribir, escribir y escribir, yo nací con un talento  que no es mi control y soy de una familia latinoamericana humilde y estas oportunidades que tengo son para darle servicio. Creo que mi José es secundario a todo esto, a lo que yo le debo, a toda la gente que me ha ayudado, al público que viene a verme y a ese talento con el cual nací, no soy religioso, pero creo que a veces nacemos con cosas que no sé de donde vienen”.

“Venezuela es amor y me preocupa”.

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