Joaquín Díaz

Joaquín Díaz la esencia del Merengue Clásico

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Joaquín Díaz es un músico que ha procurado mantener vivas las raíces del merengue clásico y lo ha divulgado a través del mundo con sus acordeones.

Siguiendo los pasos de una familia tradicionalmente musical desde muy pequeño se deslumbró por el acordeón y luego de una prolífica carrera musical en Republica Dominicana, siendo todavía muy joven, partió de su tierra natal hacia Montreal, ciudad en donde ha continuado ejecutando fielmente este género musical y extendiéndolo mundialmente.

Si alguien se pregunta si aún existe un juglar en el mundo que represente el género musical del merengue tradicional, sin lugar a dudas encontrará respuesta: Joaquín Díaz.

 

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: Peoplearestrange.over-blog.fr

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: Peoplearestrange.over-blog.fr

 

Por Germán Posada

Siendo aún un niño el Maestro Joaquín Díaz tocaba la tambora y las maracas, pero el instrumento que más le fascinaba era el acordeón. Joaquín Díaz es un virtuoso del acordeón que nació en el Pueblo de San Pedro de Macorís al este de la isla de Santo Domingo. Nacido en el seno de una familia de  músicos, su papá tocó acordeón, guitarra, tambores, maracas, guacharacas y sus tíos todos tocaban el acordeón.

Su infancia transcurrió escuchando los acordeonistas clásicos en la emisora Radio Guarachita en donde sonaban la música popular de Colombia, siendo esta según el maestro Díaz, una de las emisoras más potentes de la isla y que además según recuerda,  al parecer se escuchaba también en la Costa Colombiana.

“Recuerdo muy bien cuando escuchaba esas melodías pegajosas de la nueva generación de esa época como Los Corraleros de Majagual con músicos del calibre como Lisandro Mesa, Alfredo Gutiérrez y Calixto Ochoa, de cinco a seis de la tarde pasaban los merengues típicos dominicanos y de seis a siete era la música de Colombia, me crié escuchando toda esta música, comenta el músico  quien desde chiquito como él lo indica, siempre tuvo como desafío no tocar una canción hasta tenerla muy bien preparada.

Fue hasta los nueve años que el niño prodigio del acordeón comenzó su unión con este instrumento musical y a los doce ya estaba preparado para tocar cumbias, merengues y boleros. Su recorrido en el mundo de la música comenzó dando serenatas los fines de semana en las zonas turísticas de Santo Domingo las cuales le permitieron ser invitado a mostrar sus dotes de acordeonista al “El Show del Mediodía” un programa de la televisión Dominicana que se transmitía en el Canal 7.

Con gran nerviosismo y acompañado de su papá y de un bajista, el futuro acordeonista interpretó el famoso merengue “Juanita Morel” y fue a partir de su experiencia en la televisión que comenzó a tener contratos en hoteles exclusivos de Republica Dominicana como “El Embajador”, que pertenecía a Rafael Leónidas Trujillo, dictador de la época en el país.

 “Cumplidos los 19 años todavía seguía tocando en el hotel El Embajador, gracias al reconocimiento de mi talento y además por la variedad de géneros musicales que interpretaba con el acordeón, me fueron a buscar al hotel para participar en un evento en Puerto Rico en 1979”, recuerda.

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: www.mundialmontreal.com

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: www.mundialmontreal.com

En 1979 Joaquín Díaz fue invitado a Puerto Rico para que formara parte de los grupos musicales que animarían los Juegos Panamericanos, allí hizo parte del Comité Olímpico Dominicano con el Ballet Folclórico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Dos semanas más tarde el famoso “Huracán David” azotaría en gran parte a República Dominicana lo que afectaría transitoriamente la carrera musical de Díaz obligándolo a regresar a Santo Domingo buscando nuevas oportunidades en la región conocida como Juan Dolio, instalado allí, Díaz amenizaba con su acordeón junto a otros músicos los turistas de una gran zona  turística conocida como “La Posada del Este”.

A pesar de su juventud Joaquín Díaz ya había realizado una interesante trayectoria como músico y gozaba de reconocimiento lo que le posibilitaba tener buenos contactos para sus presentaciones,  esto le permitió actuar en la inauguración de un importante Resort Hotelero conocido como Playa Real y además continúo teniendo presentaciones en televisión, pero una invitación que le cambiaria por completo el rumbo de su vida estaba por venir.

En el año 1990 en medio de sus presentaciones alguien le propuso venir a Montreal, una invitación a la que no dudó en aceptar dándose  así el inicio de una nueva aventura, de un nuevo desafío, aprender la lengua de Molière.

En pleno verano y con apenas dos meses de haber llegado a Montreal, Díaz  deambulaba en la calle Prince-Arthur en aquella época zona turística y muy transcurrida, allí vio algunos músicos que tocaban en una esquina lo que inmediatamente lo animó a mostrar su talento. Acompañado de su acordeón y de su caja, en esa misma calle comenzó a interpretar  merengues, cumbias, y danzas que le representaron noventa dólares en una hora en su primer día de presentación y ciento veinticinco en el segundo. La historia continuaba en una ciudad muy distante de la suya.

Su estilo tropical y caribeño fue reconocido por el propietario del restaurante “Rancho Grande” quien lo invitó a tocar allí. De esta manera comenzaría el periplo musical del maestro Díaz en la Gran Metropoli.

Su talento y carisma, lo llevaron a formar parte de uno de los Festivales de Jazz más importantes del mundo. En 1992 se dio el inicio del Festival de Jazz de Montreal y durante ocho años consecutivos el acordeón del maestro Díaz estuvo sonando para el deleite del público ganando popularidad y nombre.

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: famgroup.com

Joaquín Díaz. Foto Cortesía: famgroup.com

“Me siento muy orgulloso de haber participado en el Festival de Jazz de Montreal con tan poco tiempo de vivir en esta ciudad, esto fue muy grande para mí”, recuerda.

En 1993 fue invitado a una presentación en Marruecos siendo esta la primera de incontables giras a través del planeta en Festivales de Músicas del Mundo

“Tengo  entre diez y quince clases de acordeones y yo hago las reparaciones, en todas partes en donde he estado me han acogido muy bien, en Europa les encanta mucho la música latina porque es muy contagiosa”, comenta el maestro quien ha tenido la oportunidad de llevar su música y sus acordeones a regiones inimaginables como Malasia.

Artistas del género del merengue clásico como  “El Trío Reinoso” y artistas como Chiquito Díaz y el reconocido Tatico Henríquez gozan de la simpatía de Joaquin Diaz que ya suma cuatro álbumes dentro de su carrera artística en la isla de Montreal y está en la preparación de un quinto que incluirá arreglos y fusiones con un poco de música electrónica pero conservando lo folclórico de las raíces del merengue clásico. En este trabajo estará incluido el vallenato clásico de Leandro Díaz, “Matilde Lina” y un bolero del dominicano José Feliciano.

Joaquín Díaz está ocupado todo el tiempo en función de su música pero su actividad mayor se concentra en la época de verano en donde no para de aceptar invitaciones locales como internacionales. Sus presentaciones van desde amenizar fiestas privadas, aportarles alegría a los ancianos con su música y preparar maletas para cumplir con su agenda en el exterior.

Algo que definitivamente caracteriza Joaquín Díaz es su espontaneidad y sencillez a la hora de actuar. Sin mayores prejuicios cuando su agenda no está muy ocupada toma su acordeón y se dirige hacia la estación “Berri” del  Metro de Montreal y allí como en sus inicios en la calle Prince-Arthur, se divierte sonando su acordeón.

El balance que hace de todos estos años en Montreal es pleno de satisfacciones aunque reconoce que le hubiera gustado sentirse mucho más apoyado por sus propios paisanos a los que todavía aún ve muy distantes de su trayectoria en la ciudad.

Sonriendo siempre y con gran serenidad el maestro Díaz agradece a la vida el talento con el cual nació y anima a las nuevas generaciones para que vivan felices con la música.

“Que estudien así tengan el talento natural, si uno nace con esto de la música pero también estudia no hay músico que se le pare al lado. A cada quien Dios le da su destino y lo que a ti te gusta hazlo en tu vida, trabajar como autónomo es un privilegio y no todos tenemos ese don que lo llevamos hasta cuando Dios quiera”.

 

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