Luis Guillermo Troya. Foto Nicolás Troya Medina.
Luis Guillermo Troya. Foto Nicolás Troya Medina.

Luis Guillermo Troya: “En la radio uno es lo que es”

Conversar con el locutor y periodista Luis Guillermo Troya tiene un tinte bastante especial. Es transportarse a través del tiempo y rememorar el antaño memorable de aquella radio fantástica y única que dejó una gran huella en la historia de nuestra radiodifusión pero también es regresarse al presente para vivir y sentir las transformaciones que ha traído la radio actual.

Luis Guillermo Troya es un convencido de que un periodismo plural y participativo es posible cuando se deja de lado toda clase de ego mal manejado que no deja avanzar y que todo lo contrario sólo divide y aísla.

Sin egoísmos de ningún tipo, este hombre de medios invita a respaldar a las nuevas generaciones de los medios así como en su momento personalidades reconocidas también recibieron soporte a su inexperiencia.

Luis Guillermo Troya es un hombre de éxito que combina su extraordinaria voz con los conocimientos adquiridos en la academia. De esta mezcla, concluye el comunicador, es la clave perfecta para seguir vivo en una profesión que inexorablemente se transforma con el paso del tiempo.

 

 

 

Por: Germán Posada

germanposada77@gmail.com

 

G.P.: ¿En qué anda ocupado actualmente Luis Guillermo Troya?

L.T.: Un grupo de amigos encabezado por el periodista y empresario Carlos Hernández me han invitado a ser parte de un informativo que va todos los días de lunes a viernes entre las 6:30 y 8:30 de la mañana en la Cadena Radial Auténtica señal nacional y  con presencia en muchas emisoras aliadas como también a través del Facebook Live y el SIA Radio

Hacía tiempo no hacía radio y comparto esta invitación con colegas como la periodista Vívian Díaz, con una gran trayectoria, estuvo con Julio Sánchez en la W. Vivian tiene un posicionamiento muy especial en las redes por su calidez y lo que representa como comunicadora pero también por lo que representa como mujer. Forman parte del equipo también José Luis Ramírez, José Vicente Campos, Gloria Acosta, Patricia Hernández. Todos estamos muy interesados en generar una propuesta que hemos denominado “una radio para la gente que le gusta la radio” con un único objetivo que es informar. No es fácil encontrar un nicho en la mañana y mi amigo Carlos Hernández lo tenía y la mañana necesariamente es el horario de las noticias en Colombia y estoy muy contento porque el recibimiento ha sido excelente.

Sia tiene como objetivo entregarle a Colombia el diagnóstico de la salud mental de los colombianos. Porque todo lo que se está generando lamentablemente le hace daño a nuestro país y obviamente obedece a un comportamiento de salud mental que pensamos en nuestra mesa de trabajo debe revisarse y trabajarse con todos los gobiernos locales, ciudadanos, empresariado e instituciones en general.

 

G.P.: ¿Qué recuerda con tan sólo cinco años cuando se extravió y resultó en la emisora Radio Reloj?

L.T.: Dicen que nada es casual si no causal. A mí la radio me ha perseguido siempre. A esa edad acompañando a mi señora madre a la iglesia había mucha gente y al soltarme de la mano de ella me perdí. Conté con la buena fortuna que una señora me encontró y avisó a la radio. Esa radio era Radio Reloj y la estaban escuchando en mi casa y así mis padres que estaban angustiados fueron a buscarme al escuchar el aviso social. Así sucedió mi reencuentro con mi familia. Este hecho marcó de manera muy significativa la radio en mi vida, desde ese momento creo que la radio estaba ceñida a mí. Recuerdo con  muchísimo cariño a Radio Reloj de Caracol.

 

G.P.: ¿Cree que esta anécdota en su vida de alguna manera incidió para que usted fuera hombre de medios?

L.T.: Absolutamente. Hacía poco hacía una reflexión sobre la radio con Vívian Díaz y ella me decía que la radio es vida. Y yo estoy de acuerdo. Pero también le decía que mientras exista una así sea una sola persona habrá radio. La radio estará encendida. Para el momento en que yo era un niño al llegar del colegio y siendo hijo único siempre estaba aquel aparatico acompañándome y casi que por osmosis uno resultaba repitiendo lo que decían los locutores con aquellas bellas voces y luego con el tiempo haber tenido la fortuna de trabajar con muchos de ellos cuando me inicié a los 16 años y más aún, hasta llegar a dirigirlos.

 

G.P.: ¿Qué tan significativo fue para su profesión haber tenido desde sus inicios maestros con Gabriel Muñoz López y Hernán Castrillón Restrepo, entre otros?

L.T.: Maravilloso. Con el camino que he podido recorrer en los medios siempre le digo a la gente que a los “pelados” no hay que arrinconarlos. Quienes tenemos experiencia no debemos estigmatizar ni señalar a los muchachos por su inexperiencia. Nosotros comenzamos algún día y también fuimos inexpertos. Si yo devuelvo la película mucha gente fue tolerante conmigo y lo mejor me arroparon y me enseñaron. El Maestro Gabriel Muñoz López cuando yo quise tener mi licencia de locutor fui a buscarlo a Telenoticias en ese entonces era el periodista deportivo. El había sido mi profesor en el Colegio Superior de Telecomunicaciones y me incentivó a presentarme en la primera categoría porque creía en mis capacidades. Yo le hice caso y me fue muy bien. Recuerdo que Alí Humar y Hernán Castrillón Restrepo fueron mis jurados calificadores. Mi licencia fue la 2273 del Ministerio de Comunicaciones. Cuando llegué a los medios conocí a mucha gente, entre ellos, a Manolo Villareal, Juan Clímaco Arbeláez y Alfonso Sarmiento, quienes me enseñaron mucho. Hoy en día yo he podido hacer lo mismo con alumnos y compañeros y al verlos bien posicionados siento una satisfacción total.

 

G.P.: ¿A quién le da el reconocimiento cómo su tutor o tutores en la radio?

L.T.: Son muchos. Mi debut no fue fácil. Cuando llegué a la Cadena Sutatenza por donde mirara habían profesionales de mucha talla. Te confieso que llegó un momento en el cual comencé a sentirme mal porque  sentía que mi nivel no era ni siquiera un cuarto de lo que ellos eran. Recuerdo a Jorge Gómez Maldonado, Alfonso Sarmiento, Juan Clímaco Arbeláez, Jairo Cortez Vargas, Edgar Oviedo, Constantino Arias, etc. Siempre he sido muy crítico. En el momento yo decidí ponerme a la par y eso lo logré estudiando, observándolos, preparándome, escribiendo. Allí me enseñaron que la locución no era solamente la voz, y aprendí a producir, escribir y a hacer contactos. De cada uno de ellos tomé lo mejor. Unos a distancia y otros porque tuve la felicidad de conocerlos. Aprendí de todo hasta de muchos talentosos muy indisciplinados  que me enseñaron lo que no se debía hacer en los medios.  En esto existen ciertas variables en donde se necesita estar muy firme de carácter para no tener problemas. Y lo más importante es que sigo aprendiendo.

 

G.P.: ¿Nos recuerda esa especial anécdota en la Cadena Todelar con el programa “Todelar y Colombia, buenas noticias”? 

L.T.: Esa fue una bonita experiencia por mi paso en otra gran casa que fue Todelar la Universidad de la Radio. Don Bernardo Tobón de la Roche se encontraba en Miami. Frente a cualquier proyecto siempre me decían sí. Ellos siempre creyeron en mí. Yo decidí un día que podíamos parar la programación de la Cadena a nivel Nacional y hacer 50 horas con motivo de los cincuenta años de Todelar solamente hablando bien del país. Esto fue algo maravilloso que yo incluso había pregrabado como si fuera en vivo y lo tenía como un soporte pero no tuve necesidad de usarlo. Desde que empezamos hasta que finalizó fue una cosa arrolladora que registraron colegas de RCN y Caracol. No todo era positivo, también hubo quién criticara el proyecto inclusive por parte de personalidades muy importantes, entre ellos, el admirado Yamid Amat quién insistía en que las buenas noticias no eran buenas noticias. En RCN algunos colegas decían que las buenas noticias era como tomar la actitud del avestruz, o sea meter la cabeza en la arena y olvidarse de la realidad. Hubo muchos aplausos especialmente de las agencias internacionales, como la France Press, Reuteur. Más adelante tuve el testimonio de don Carlos Arturo Tobón hijo de don Bernardo Tobón cuando me contó que estando de compras conduciendo el auto prendieron la radio y escuchando RCN en Miami y entró el informativo de la hora anunciando del record que estábamos logrando con esto y nos felicitaban. Yo le pregunté cual había sido la actitud de él y me dijo “Levantó el mentón, la mirada la puso en alto, sacó pecho, colocó su brazo derecho en la ventanilla y con esa mirada orgullosa, pienso fue su respuesta”. El era un hombre parco pero se enorgullecía de estos logros.

 

G.P.: Presentador de noticieros como TV Hoy, AM PM y NOTIVISION.  ¿De preferencia la radio?

L.T.: Me parece que los dos medios son muy importantes. Yo les digo a mis alumnos que para mí el ideal es combinar los dos medios y hoy en día, con las redes sociales, los tres. He sido un afortunado de que he tenido esas oportunidades de combinar la radio y la televisión. En esta última dependemos de muchas personas. En la televisión hay un “gran ejercito” que está allí y que si en determinado momento eso falla la responsabilidad te cae a ti. Es lo más seguro. En la radio uno es lo que es. Por ejemplo, lo que perciben las personas de uno como locutor eso es. El gran reto del micrófono y de la radio es que uno no puede mentir. No podemos generar una imagen distinta a la que tenemos. La radio es definitivamente más cálida, es interactuar en vivo con los oyentes y esto la hace un poco más impactante que la televisión, en donde muchas cosas son preparadas. Pese a todo esto, poder hacer ambas cosas y hoy con las redes, maravilloso.

 

“La radio está mutando hacia las redes sociales y el que no se suba a ese tren sencillamente se quedó y poco a poco se va relegando”.

Luis Guillermo Troya.

 

G.P.: ¿Cómo se inició en la lectura de noticias?

L.T.: Siempre me gustó y consideré que mi papel inicialmente en los medios era como locutor o lector de noticias. Me parecía que era muy atractivo escuchar lectores como Eduardo Aponte Rodríguez Manolo Villareal, Efraín Camargo Ruz, Hernán Castrillón Restrepo y fui un convencido de que además de dar un status dentro del medio, te generaba un reto profesional y cultural muy importante porque hay que estar muy bien preparado y es una actividad de mucha exigencia. Primero fue en la Cadena Sutatenza, luego en el Noticiero Todelar de Colombia. Después ya vino algo más integral que se convirtió en periodismo.

Todo esto se generó en mi desde niño cuando escuchaba a Eliodoro Otero y otros grandes locutores cuando mi padre encendía la radio y me tenía que levantar para ir al colegio.

 

G.P.: Leyó noticias con personalidades únicas en este ramo cómo Gerardo Páez, Gustavo Niño Mendoza y Fernando Calderón España. ¿Qué puede decir de esta experiencia?

L.T.: Cuando llegué a la Cadena Melodía ya había pasado por la Cadena Sutatenza y Todelar pero en Melodía más que lectura de Noticias fue una coordinación del equipo periodístico de Ultimas Noticias que dirigía el Doctor Efraín Páez y su hijo Gerardo Páez. Fui invitado por Efraín Páez quien me había hecho una oferta desde que estaba en Todelar. Allí en Melodía me encontré con Gustavo Niño Mendoza  quién era el lector de noticias, Fernando Calderón España, hombre de medios y politólogo además. En conjunto hicimos una muy buena labor con unos resultados excelentes que de acuerdo a los estudios de sintonía en esos meses de trabajo se sumaron unos 20.000 oyentes.

 

G.P.: ¿Por qué opina que a las figuras de antaño reconocidos cómo célebres lectores de noticias les faltó ser más atrevidos y haber ido a la academia?

L.T.: Porque pienso que mucha gente tuvo la oportunidad y además tenían la capacidad sobradamente para haber dado ese paso. Este es un concepto muy respetuoso pero como yo lo analizo creo que algunos fueron románticos y se quedaron en el tema de la voz, pero resulta que los medios cambiaron.

Por ejemplo, la llegada de Yamid Amat a la radio le dio un viraje en donde se le restó en determinados momentos la importancia que tuvo el locutor de noticias. El fue considerando poco a poco que aunque existía el locutor quería integrar un gran ejercito de periodistas no solamente presentando si no analizando la noticia integrándolos más de lleno en la radio. Eso fue mutando, digamos, y yo soy muy perceptivo y me dije que tenía que perfilarme periodísticamente sin renunciar a la voz obviamente y no me equivoqué. Algunos colegas me advertían que no diera ese paso porque me iba a ganar enemigos dentro del periodismo y aunque no fue fácil he logrado hacer huella como locutor y pude formarme profesionalmente como periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y esa fue mi carta de vuelo. Esto definitivamente me abrió puertas más adelante para dirigir noticieros tanto en radio como en televisión. La radio está mutando hacia las redes sociales y el que no se suba a ese tren sencillamente se quedó y poco a poco se va relegando.  Siempre he querido estar a la vanguardia de todos esos cambios que necesariamente va dando el mundo.

 

G.P.: ¿Cree que en la actualidad ya “no pega” el estilo de leer noticias?

L.T.: No es que no pegue. Me parece que es complementaria de otro trabajo que esta posicionado ya, y que es el de la participación del periodista como tal en el análisis, en la contextualización de los hechos. Yo no renunciaría a esto. Incluso en el equipo con el que trabajo actualmente me gustaría tener a un Gustavo Niño Mendoza en unas franjas como el resumen internacional de noticias ó en la lectura de algunos informes de investigación que genera el informativo. Yo no acabaría con esto. Yo soy un enamorado de cómo suena la radio y las voces de los lectores me parece que aportan muchísimo. Lo que pasa es que los esquemas radiales de hoy en el tema económico, la gente prefiere tener un empresario a cinco o seis periodistas que le desarrollen un informativo a un lector que tenga una labor específica de solo leer noticias. Yo les tendría si la empresa que genera el informativo en el cual estoy es mía. Mientras no sea así, lo veo muy difícil porque otras personas tienen otra visual.

Me parece que los lectores de noticias no es que hayan pasado de moda. Para mí ese cuento de que la radio de ayer y la radio de hoy, no existe. Existe la radio que debe hacerse con investigación, producción, preparada con los cambios que se vayan generando, trátese de la radio de ayer, de hoy o de la que vendrá mañana.

 

G.P.: Con esto de los cambios que han traído las transformaciones tecnológicas y la era digital ¿Cómo se siente haciendo radio en directo y estar filmado al mismo tiempo? ¿Se pierde la magia de la radio así?

L.T.: Es algo que ya llegó. Incluso creo ser culpable un poco de esto en nuestro entorno en Bogotá. Cuando existía una empresa que hoy se llama CLARO pero que en su momento se llamó Cablecentro con ellos introdujímos unas cámaras para que observara como hacíamos el noticiero Todelar de Colombia hace muchos años. Se acabó Cablecentro y esto se acabó para Todelar.

Recuerdo que una vez de visita al Canal Caracol el periodista Juan Roberto Várgas me felicitó diciéndome que era al único periodista que me transmitían en televisión mi informativo de las mañanas. Por eso te digo, no podemos apartarnos de los retos que van generando las comunicaciones. A mi alguien de Cablecentro me lo propuso y nosotros lo aceptamos. Eso generó el gusto de la gente por ver lo que pasaba en una cabina de radio. No es mirar nosotros las cámaras, el encanto está en que ellas nos están mirando a nosotros y actuar con naturalidad. El espectro ha cambiado y nos reta cada día más a utilizar esas herramientas de la mejor manera.

 

G.P.: ¿Cómo define su paso por Radio Sutatenza?

L.T.: Después de pasar en Ecos de Pasto y Emisora Mariana, ambas de un sacerdote muy querido llamado Jaime Álvarez y luego de la muerte de mi papá, después de un año de haber estado en Pasto acompañando a mi madre, me fui para Bogotá a buscar otras alternativas. En esta ciudad, Don Gabriel Muñoz López me animó nuevamente y me recomendó dándome dos alternativas. Ir a Todelar y a la Cadena Sutatenza. En esta última hablé con el gerente quién en un principio pensó que iba por un trabajo como mensajero. Luego de explicarle, el llamó a don Alfonso Sarmiento y me hicieron una prueba leyendo una noticia que por fortuna les gustó mucho mi locución. Mi prueba fue presentada al gerente Yardani Suarez siendo aceptada y así comencé a trabar en radio a los 16 años incluso sin permiso. Por dos años recibí salario fuera de nómina por ser menor de edad.

Más adelante yo bautice a la Cadena Sutatenza como la “Primera Cadena Cultural de América Latina”.

 

G.P.: ¿La radio tradicional definitivamente tiende a desaparecer con la facilidad que muestra el desarrollo de la era digital?

L.T.: Me parece que no es tan fácil. La televisión llegó en su momento y la radio aún sigue. La radio tiene un gran encanto difícil de competir con él y es que la radio se puede llevar a cualquier parte en un receptor tradicional como un transistor pero que ahora ha suplantado el celular con muchas más opciones. La imagen ya requiere en sí, una concentración que puede generar problemas en el normal desarrollo de nuestras actividades. Con la radio se pueden hacer otras acciones en simultánea y por eso creo que la radio muta de plataforma pero que siempre va a estar presente.

 

G.P.: Personalidades de la radio en Colombia y con excelentes voces me han dicho que la voz no necesariamente es el factor de éxito. Usted tiene un magnífico tono de voz y ha sido exitoso.  ¿Su voz le ha ayudado en su éxito?

L.T.: En nuestro país llegó un momento en el que se estigmatizó un poco el tema de tener buena voz. Prácticamente eso lo hicieron algunos periodistas que precisamente no tenían tan buena voz. Vuelvo al tema de Yamid Amat. Cuando él llegó exitosamente a la radio permitió que sus periodistas que antes sólo escribían tomaran la posibilidad del micrófono. Muchos de ellos no tenían una gran calidad vocal para posicionarse porque la audiencia reclamaba y sigue reclamando buenas voces. Esto generó una especie de apatía y rivalidad entre el periodista y el locutor.

En esta transformación el locutor era como un sinónimo de algo especial pero que no tenía profundidad ni calidad intelectual ni preparación. Yo diría que como ocurre con las estigmatizaciones, estas hacen daño. Todo esto ya pasó por fortuna porque muchos hemos logrado demostrar que tener una buena voz no es sinónimo de no estar preparado como se quiso generar ese concepto. Debo añadir que no dudo en decir que mi voz me ha ayudado infinidades dentro de mi carrera. Mi voz ha sido una PLUS que Dios y la vida me dieron para acompañar algo que hoy adoro como es el periodismo.

 

G.P.: Usted es un férreo defensor del periodismo pluralista. ¿Cómo se hace un periodismo participativo?

L.T.: Dejando en la casa algo que me parece que hace mucho daño para cualquier profesión. Hablando de la nuestra, es muy grave un EGO MAL MANEJADO. Esto del reconocimiento a veces marea y mucho más cuando uno tiene poder. Si uno tiene el poder de manejar un medio grande a veces esto daña la cabeza a cualquiera. Por fortuna este servidor ha procurado que eso no ocurra.

A mí me parece que uno si tiene talento por ende es un hombre seguro. Al talento hay que sumarle disciplina y seguridad para rodearnos bien. Un periodista debe estar bien rodeado de un grupo que le genere muchos matices. En ese orden de ideas un buen equipo de trabajo debe estar bien conformado por especialistas en deportes, política, orden público, investigación, economía, entre otros, y a uno como director no tiene porque molestarle que el que este con uno se luzca. Porque cada uno de ellos hace un buen trabajo y si el mío es bueno, los resultados van a ser excelentes.

En esto soy democrático. Me gusta que la mesa de trabajo sea participativa y que cada uno de lo mejor de sí. También en términos democráticos no tengo distinción alguna de si forma parte de la comunidad LGBT, si es de color, empresario, del común, izquierda, centro, derecha. Esa fórmula créame que es sencilla pero pocos la utilizan, lamentable para ellos, pero a mí en donde he llegado siempre veo resultados buenos. Hay algo que hoy en el mundo está presente que hace mucho daño a la sociedad y es no ser tenida en cuenta y si nosotros tenemos esa oportunidad  de darles protagonismo sin sesgos, sin líneas precisas, ni religiones específicas, debemos hacerlo. Así la gente siente que tiene participación.

A mis alumnos siempre les digo que abran el abanico. No solamente que consulte 2 o 3 fuentes si no muchas más.

 

G.P.: Muy amable por su tiempo.

L.T.: Muchas gracias por dejarnos participar en tu página. Yo llegué a través de esta entrevista a través de un muy buen amigo y colega y así se genera una bonita cadena muy positiva. Un abrazo.