Juan Manuel Gonzáles.

Juan Manuel Gonzáles es “El Profe”

Como el mismo lo describe, Juan Manuel Gonzáles, llegó a la locución de pura “carambola”. Nunca se imaginó que por no dejar dormir a su papá, algún día resultaría metido en una estación de radio y que uno de los más notables comentaristas de fútbol en Colombia lo apodaría “El Profe”.

Atrevido y temerario no dudó en narrar para televisión una Copa Libertadores de América que para fines de los ochentas era algo sumamente arriesgado. Sin duda alguna esta osadía ubicó a Juan Manuel Gonzales, como uno de los pioneros en las narraciones futbolísticas en Colombia que dieron el salto de la radio a la televisión.

Afortunado desde sus inicios, siempre estuvo rodeado de encopetadas figuras de la locución deportiva colombiana como Julio Arrastía Bricca y Edgar Perea, dos leyendas inolvidables que dejaron una huella imborrable con sus  transmisiones.

Juan Manuel Gonzáles estaba en la cúspide de su carrera cuando decidió retirarse de la narración. Tenía todavía muchos años para seguir narrando pero algo muy en su interior le decía que ya era el momento de parar. Se retiró como todo un campeón, sin empatar. Simplemente, ganó.

 

 

 

Por: Germán Posada 

germanposada77@gmail.com

 

 

 

 

G.P.: ¿Quién lo apodó “El Profe”?

J.M.G.: Eso fue en el campeonato mundial de España en 1982 cuando jugaban Alemania y Argelia y estábamos Hernán Peláez, Hernando Perdomo Ch y yo. Perdomo dijo al aire de hacer una polla para el marcador mencionando que Alemania como campeón del mundo ganaría 5-0 y Peláez le respondió que tanto no pero que si daba una marcador de 3-0. Yo di el marcador de 2-0 ganando Argelia. Obviamente vinieron las risas y Perdomo Ch dijo: “entiéndalo Hernán este muchacho viene de la provincia”. Cuando se terminó el partido el resultado final fue el que yo di. Hernán Peláez dijo: “Juan Manuel nos resultó todo un profesor. Adelante profesor Gonzales”. Imagínese la trascendencia que tuvo esto. A los pocos días estando con Edgar Perea (qepd) se presentó un tema similar al anterior en el que Perea dijo que Brasil iba a golear a Italia y yo le dije que Brasil quedaba eliminado. Y así fue. De esta manera los colegas decían: “adelante profesor Gonzales” y esto sonó tanto que me quedé como “El Profe”.

 

G.P.: ¿Qué siente al saber que fue Hernán Peláez el que lo apodó así?

J.M.G.: Un gran honor y de hecho tuve la oportunidad de compartir muchísimas transmisiones con Hernán. Yo creo que Hernán Peláez es el personaje más emblemático y más respetado de la radio deportiva en Colombia. Me siento muy orgulloso por ello. El es toda una institución a pesar de que actualmente no trabaja con el mismo ritmo de antes. Compartimos no solamente en lo profesional, si no como amigos y afortunadamente hoy en día conservamos nuestra amistad.

 

G.P.: ¿Qué tanto le agradece a su papá el hecho de haber tomado cómo profesión la carrera de la locución?

J.M.G.: Todo. Esa historia fue de carambola. Yo no dejaba dormir a mi papá porque me la pasaba cantando goles. Un día mi papá se enojó porque yo no le dejaba hacer su siesta y me llevó para la emisora que dirigía la persona que le he mencionado, José Luis Mendoza Cárdenas, y le dijo que yo no lo dejaba dormir. Yo no tenía idea de la emisora y en ese momento estaba estudiando mi carrera de derecho. Fue fundamental que yo le hubiera dañado la siesta a mi papá para que me hubiera llevado al mundo de la radio de lo contrario creo que nunca hubiera tenido que ver con el periodismo y menos con el deportivo.

 

G.P.: Usted ha manifestado que la radio ya no tiene la importancia de antes. ¿Por qué?

J.M.G.: A mí me da mucho pesar porque yo conocí el mundo gracias a la narración deportiva. Pero también debo decir que los narradores deportivos de radio son una especie en vía de extinción. La gente ya no lleva radio al estadio. Las pocas veces en que he regresado al estadio, por ejemplo, en la primera me sorprendí muchísimo, yo no llevé radio pero me imaginé que era cómo en mi época que era toda una locura. Ahora como medida de seguridad en los estadios no permiten pilas y así no funcionan los radios. Claro está que la radio nunca va a desaparecer, es el medio más inmediato que hay. Es, ha sido y seguirá siendo lo más inmediato y ahora compitiendo con las redes sociales. Las transmisiones deportivas radiales no tienen la misma importancia en comparación a los inicios de la radio con el papá de todos que fue Carlos Arturo Rueda. Yo creo que las transmisiones de futbol por televisión han hecho que la gente no escuche radio.

 

G.P.: Al parecer su comienzo como narrador profesional tiene una larga historia. ¿Cuál es?

J.M.G.: Yo entré a trabajar a Caracol en el año 80. Había comenzado en una emisora independiente en el 76 hasta el 79 llamada Radio Primavera. Su dueño que fue como mi segundo papá y el mejor presidente que ha tenido Atlético Bucaramanga, es José Luis Mendoza Cárdenas. En Radio Primavera en un programa deportivo llamado “Zona de Candela”, yo le daba mucho “garrote” a los directivos del Bucaramanga porque no contrataban buenos jugadores. Comenzando el año 80 estaba transmitiendo en el estadio y por mis críticas a los directivos José Luis me cortó la transmisión. Llegamos a un acuerdo y me abrieron de nuevo el micrófono pero yo seguí con mis críticas y otra vez me volvieron a cortar la transmisión. Yo estaba muy joven y reaccioné estrellando la consola contra el piso y me fui para una de las azoteas.

Luego de terminado el primer tiempo se me acercó el gerente de Caracol y me preguntó lo que había pasado y luego de escucharme me dio cita al día siguiente y fue así como comencé en Caracol. En el año 84 cuando Álvaro Fonseca era narrador y gerente de Caracol lo trasladaron a Cali y a mí me nombraron regional. Yo no quería narrar ni gerenciar al mismo tiempo, entonces contraté como narrador a José Antonio Churio de RCN y quien era muy reconocido en las narraciones de ciclismo. A los cuatro días de haber firmado el contrato él se negó a hacerlo y entonces contraté a Hamer Londoño (qepd) y a los dos días me dijo que tampoco podía y como tercera opción me decidí por Rubén Darío Arcila quien debía llegar el domingo a transmitir pero el viernes me llamó diciéndome que tampoco podía. Preocupado llamé y pregunté a la gerencia en Medellín a lo que me respondieron que narrara yo. El resultado de esto fue que de 80-20 ganando RCN en las narraciones, a los dos meses de yo estar narrando era 90-10 a favor de Caracol. De esta manera pude gerenciar y narrar con mucho éxito y se dio prácticamente el inicio de mi carrera profesional como narrador deportivo.

 

G.P.: ¿Pero agradece el hecho de haber sido pionero en transmitir fútbol en televisión?

J.M.G.: Lo que pasó es que en el año 87 cuando todavía no existían los canales privados, a mí me llamó Diego Fernando Londoño en ese entonces presidente de Caracol Radio y de la Programadora Caracol Televisión y diciéndome que me tenía una propuesta, me preguntó: ¿Usted se le mide a transmitir toda la Copa Libertadores de América por televisión?

Yo acepté pero con la condición de narrar como lo hacía en la radio. Por esto hubo ciertas discrepancias. Para mí no tenía sentido alguno ir a darle la vuelta al continente para narrar como lo hacían en Europa. Recuerdo muy bien que para la época la figura era Don Gabriel Muñoz López quién hacía las narraciones por televisión. Luego de una junta me dieron la bendición  y me dijeron: “usted es un loco pero hágale” y me fui casi tres en meses en esas. Recuerdo cuando me entregaron los pasajes que era un talonario inmenso y cuando llegaba a los aeropuertos los empleados se admiraban. Yo transmitía en Montevideo y salía del estadio a las once de la noche y al otro día a las seis de la mañana estaba viajando a Quito y de allí volaba hasta Antofagasta en Chile y luego a Argentina y luego a la Paz eso fue una cosa de locos. Cuando regresé y me reporté a Caracol Televisión, don Diego me atendió con un whisky felicitándome y dándome el reporte de la ANDA (Asociación Nacional de Anunciadores) con el resultado de que antes de mis narraciones ocho personas le bajaban volumen al televisor y con mis narraciones siete se habían quedado viendo y escuchando por televisión. Esto para mí fue un gran honor.

Tengo que admitir que esto me trajo complicaciones. En un coctel estaba Fernando Gonzales Pacheco (qepd) y sentándoseme a mi lado me dijo: “yo quiero decirle que no estoy de acuerdo con usted porque narra en televisión como lo hace en radio”. Amigablemente discutimos. Con el tiempo Pacheco me decía: “se salió con la suya, ya todos narran en televisión como se narra en la radio”. Esa fe una bonita experiencia y hoy en día las narraciones de futbol en televisión no serán iguales que las de radio pero si son similares.

 

G.P.: ¿Qué herencia le dejó Caracol Radio?  

J.M.G.: Me dejó todo. Todo lo que yo hice se le debo a Caracol Radio. Tuve la oportunidad de conocer buena parte del mundo. Transmitir seis campeonatos mundiales de fútbol. Juegos Olímpicos. Copas Libertadores, Juegos Panamericanos, Juegos Bolivarianos, Suramericanos, carreras ciclísticas, entre ellas: Duphine libere, Giro de Italia, Vueltas a España, Tours de Francia, Vueltas a Suiza, Guillermo Tell, Cataluña, etc, hasta la “corrida de un loco” trasmitimos en Caracol y afortunadamente cuando llegó el momento de retirarme dentro de la negociación yo me quedé con una de las emisoras  de Caracol y hoy en día tengo mi propia emisora  y sigo haciendo lo que me gusta. Caracol sigue siendo mi casa y mis grandes amigos unos ya se fueron y espero encontrarlos dentro de bastante tiempo.

 

G.P.: ¿Cómo define a su atlético Bucaramanga?

J.M.G.: Aquí me toca plagiar y copiarle un poco las palabras que algún día dijo Pacheco refiriéndose a su equipo Santa Fé. “Requisito 1A para ser hincha del Bucaramanga, tener una capacidad de sufrimiento inmensa”. Este año cumplimos 70 años  y no hemos sido campeones. Es un equipo que nos hace sufrir cada que juega pero como lo bauticé yo, sigue siendo “El equipo del Alma”.

 

G.P.: Se mantiene muy ocupado con sus programas: “Únicamente la Verdad”  y “Cuentas Claras”.  ¿De qué se tratan cada uno?

J.M.G.: Ambos programas tienen el mismo corte. Tienen tinte político porque yo también fui senador de la república. Cuando llego por primera vez a la radio en el año 76 por la influencia de José Luis me picó la vena de la política. En ambos programas hay quejas, denuncias y obviamente hablamos de fútbol. De seis a ocho de la mañana hacemos “Únicamente la Verdad”   y de una a dos de la tarde  “Cuentas Claras”.

 

“Esas épocas de oro definitivamente ya no volverán. Nosotros gracias a Dios estuvimos metidos en esa época gloriosa de la radio.”

 

Juan Manuel Gonzáles en su emisora ONDA CINCO.

 

G.P.: ¿Con su experiencia en varios mundiales relatando los partidos de la Selección Colombia, cómo ha visto la evolución de nuestra Selección nacional ahora próxima al Mundial de Rusia?

J.M.G.: Primero nos demoramos mucho tiempo hasta el 90 cuando regresamos a los Mundiales y logramos ir a Italia 90, USA 94 y a Francia 98. Tal vez dejamos envejecer “digamos” la selección y por eso nos ausentamos y pasaron varios años hasta el 2014 en donde aparece una cantidad de jugadores muy buenos de los cuales todavía estarán haciendo presencia en buena parte algunos de los que estuvieron en el Mundial de Brasil. No puedo decir que tenemos un equipo para ser campeones del mundo pero vamos a tener un buen desempeño. Hoy en día los jugadores colombianos de la selección están casi en su totalidad jugando en el exterior. Han madurado mucho. Son más profesionales. Creo que entendieron que con trabajo, constancia y disciplina, arreglan su vida y la de dos o tres generaciones. Hay un buen cuerpo técnico y vamos a pasar por lo menos la primera ronda sin dificultad alguna.

 

G.P.: Usted es considerado el periodista deportivo de más reconocimiento en Santander. ¿Todo un privilegio, verdad?

J.M.G.: Yo lo tomo con mucha tranquilidad. A mí nunca se me subieron los sumos. Tomando el pelo digo que soy un “científico de la plaza”, pero de la de mercado. Yo salgo del programa y me pueden ver en las diferentes plazas desayunando. Me encuentro con los hinchas del Bucaramanga y a pesar de que ya hace años que no narro la gente en la calle me saluda, me piden que vuelva a la radio. Creo que también hay una respetabilidad de la clase política de los análisis que hacemos. Pero nada que ver, soy muy común y corriente.

 

G.P.: ¿De dónde se inventó su famoso: “Me quiero morir”?

J.M.G.: Pues se me salió porque estábamos en la narración de un partido del Bucaramanga y ya se iba a terminar cuando Alexander Churio un lateral que jugó en el equipo y tenía mucha fuerza en sus brazos hizo un saque lateral como si fuera un tiro de esquina y le quedó en los botines de Héctor Ramón Sosa y este se hizo un golazo de -Padre y Señor mío- y cuando yo canté el gol diciendo: “Gol de mi Bucaramanga del alma”  se me salió también la frase de “Me quiero morir” pero la cosa quedó así. En ese entonces yo era gerente y tenía un almuerzo con un gerente de un banco y él me dijo que no le había parecido correcto el hecho de haber pronunciado esa frase y yo me sentí muy mal. Luego en un programa al mediodía cuando terminó yo les pregunté cómo les había ido y me dijeron que habían repetido la narración del gol por que la gente lo pedía y yo hasta me enojé por lo que me había dicho el gerente. Entonces me puse a oírlo bien como sonaba y me gustó. En realidad yo no lo decía en todos los goles, excepción en jugadas espectaculares o golazos, empates, cuando ganábamos y esto pegó. Hicieron canciones y grabaron discos con esa frase. Esto nos identificaba a nivel nacional.

 

G.P.: ¿Cómo se siente retirado de las transmisiones deportivas?

J.M.G.: Yo estoy muy tranquilo en ese sentido.   Me retiré hace unos diez años. Nadie se lo esperaba. Un día que tenía que ir al estadio me dio pereza y dije: “Estoy en el punto más alto y yo creo que uno se debe retirar justo en ese momento”. Y así lo hice.

 

G.P.: ¿Definitivo el retiro?

J.M.G.: Cuando uno ya no tiene el mismo entusiasmo, no siente lo mismo, se siente con pereza,  uno no puede hacer las cosas así porque le “toca”. A mí me encanta que la gente me diga vuelva, regrese, por ejemplo, ahora que el Bucaramanga estuvo en la B, me hicieron canciones y en ellas me nombraban pidiéndome que regresara pero yo ya tomé la decisión de retirarme y prefiero que la gente se quede con la mejor imagen de que fui el mejor y no que a la vuelta de un par de años digan: “¿Oigan y ese viejo todavía sigue narrando futbol?

 

G.P.: En el mundo de la radio se maneja bastante estrés pero usted considera que ha manejado esto de una manera “suave” incluso como en su vida personal. ¿Cómo hace?

J.M.G.: Yo trato de llevarla suave. Yo era de los que decía: “tan pendeja la gente cuando dicen que sufren de estrés” y que yo nunca iba a sufrir de eso. Hace como dos años y medio sentí un dolor en el pecho y fui a la cardióloga a pasar unas pruebas de rutina pero sin mayores resultados. El año pasado fui donde a otro cardiólogo y luego de unas pruebas me hicieron un cateterismo y al despertarme me dijeron que tenían que ponerme un sternt. De manera que estoy estrenando desde hace unos nueve meses corazón y por eso toca llevarla suave. Me gusta jugar golf.

 

G.P.: ¿Soy imprudente si le pregunto por el tratamiento de su leucemia?

J.M.G.: No se preocupe. Esta es casi que una pregunta obligada. Ella es mi gran amiga. Es el amor de mi vida y se llama “Doña Leu”. Ya voy para cinco años con ella. Una mañana en una visita médica para la revisión de un forúnculo me hicieron un examen médico y tenía que regresar en la tarde. Luego de haber salido me llamaron a la hora y me dijeron que era urgente. La doctora que me había atendido me dijo que me tenían que hacer un examen de una biopsia de médula. Yo me asusté y le pregunté si lo que tenía era cáncer y ella me respondió que era probable. Ya luego cuando me atendió mi médico personal me corroboró que era necesaria la biopsia y los resultados confirmaron que tenía leucemia. No voy a decir que no, hay momentos duros y difíciles. Pero yo lo he tomado así, con tranquilidad, con frescura. Todos los meses me tienen que hacer una cantidad de exámenes y en la clínica me “toman el pelo” y me saludan diciéndome “cómo va doña Leu”. Yo vivo feliz con ella y no me afecta para nada.

 

G.P.: ¿A quién considera su maestro en la radio?

J.M.G.: Hay muchos. Pero en el campo mío le tuve un gran respeto y admiración a Edgar Perea. Además fuimos muy buenos amigos. Edgar fue sin lugar a dudas el narrador deportivo más completo de Colombia. Escuchar a Edgar era todo un espectáculo. Hernán Peláez, con un comentario simple, sin adornos, sin palabras rebuscadas en el diccionario, con un idioma fácil de entender. Wbeimar Muñoz Ceballos un estudioso del fútbol con el cual estoy en continúa comunicación. Ellos son unas autenticas biblias del futbol. Ellos tres para mi fueron fundamentales porque no solamente fue la relación profesional si no una amistad personal. Obviamente me tocó compartir mucho con Julio Arrastía Bricca en el ciclismo y pues no hay duda que él fue como lo bautizaron efectivamente “La Biblia del Ciclismo”.       

 

G.P.: ¿Se arrepiente de no haber terminado su carrera de Derecho?

J.M.G.: No. A mí me faltaron muy poquitas materias y hace como unos cinco años me insistían para terminar la carrera. Alcancé a matricularme en la universidad pero fue cuando llegó “Doña Leu” y esto me hizo desistir de haberla terminado. Hubiera sido lo ideal pero no era el buen momento.

 

G.P.: ¿Cuál es su análisis de su exitosa carrera como narrador deportivo?

J.M.G.: Primero muchos amigos. La oportunidad de haber conocido muchos lugares, países, ciudades que difícilmente las hubiera podido conocer sin haber estado vinculado a los medios y en especial a una Cadena tan importante como Caracol. Digámoslo así: “nos tocó la época de las vacas gordas”. Hoy en día a mi me da “bronca” que nosotros llegamos a ir hasta 20 personas a un Tour de Francia, 22 a una vuelta a España, a un Giro de Italia. Llevábamos delegaciones que incluían hasta 3 carros, 2 motos, era una cosa de locos. Ni que decir de los campeonatos mundiales de fútbol, éramos más de 30 personas. Fue una época espectacular. Hoy en día a los narradores difícilmente los llevan. Los dejan narrando en Bogotá viendo los partidos desde un estudio de televisión. Esto es tristísimo. Yo no me puedo quejar. Mi época era la gran pelea entre Caracol y RCN y los grandes favorecidos fuimos nosotros. A mí por ejemplo cada vez que me llamaban de RCN, yo nunca presioné pero debo reconocer que por lo menos en dos o tres oportunidades se me incrementó muchísimo el sueldo, me regalaron hasta dos carros para que no me fuera porque RCN estaba detrás de mí. Esas épocas de oro definitivamente ya no volverán. Nosotros gracias a Dios estuvimos metidos en esa época gloriosa de la radio.

 

G.P.: Muy amable.

J.M.G.: A usted por tomarse el trabajo de comunicarse conmigo.