Fred Emiro Núñez.
Fred Emiro Núñez.

Fred Emiro Núñez: “La sabiduría vale mucho más cuando su raíz sale del orar.”

Gran impacto provocó en mí cuando vi por primera vez una de las populares entrevistas de “cafetería” del hombre de medios, Fred Emiro Núñez. Fue algo verdaderamente especial.  Retrocedí el tiempo cuando en una época de mi vida en Medellín, una noche de regreso a casa en el autobús comencé a escribir en algunos pedazos de papel lo que veía de esa otra vida nocturna de mi ciudad.

Me dispuse a conocer de Fred Emiro y más sorprendido me quedé cuando al entrevistarlo, pude darme cuenta del macanudo historial que tiene este hombre en la historia radiofónica colombiana. Posiblemente -por ciertas circunstancias- algunos nombres se hagan más sonoros o populares que otros y para mí en particular, lo admito, el de Fred Emiro Núñez, hasta ese momento, no me era tan conocido.

Su sencillez, franqueza, naturalidad, su buen sentido del humor, su sabiduría y experiencia de tantas batallas vividas y superadas, su entusiasmo, su fino sentido de la vida y su amor al prójimo, me han cautivado enormemente. Agradezco haberlo conocido.

He aquí entonces algunos trozos de la vida de este Gran Hombre.

 

 

 

 

Por: Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

 

“La sabiduría de mis padres campesinos me enseñó que la sencillez nunca debe desaparecer del ser humano. Que la esperanza y los sueños tienen que ser colosales y que la sabiduría aunque venga de libros e instituciones vale mucho más cuando su raíz sale del orar.”

Fred Emiro Núñez.

 

 

 

G.P.: ¿Por qué quiso ser periodista?

F.E.: Desde chico me llamaba la atención. Siendo muy tímido me encantaba y era un gran oidor de radio. Me llamaban la atención las vueltas de Colombia de la época. Cuando encendía la radio y oía una voz en mi torpeza, en la ignorancia de un niño de campo y quizá le pasó a los citadinos, creo que desbaraté como cinco radios para encontrar las personas que estaban adentro. Siempre sembré la esperanza de que yo fuera a despertar esa misma curiosidad en otras personas. Hacía reinados con mis hermanas, con las vecinas, con primas, y apenas de 7 años a las escobas viejas les clavaba una tapa de Kolcana de mi época y le ponía una cabuyita que sacaba de los bultos de papa y ese era el cable. Le cuento que siempre ganaban mis hermanas pero hoy manifiesto que eran las más feas del grupo (jajaja).

 

G.P.: ¿Quién le dió la primera oportunidad de hablar en una cabina de radio?

F.E.: Un caballero que se llamaba Fernando Hurtado Rodríguez. Director del Dane en mi pueblo y además director del noticiero. El hizo una colecta para los niños de escasos recursos para el barrio 20 de julio. La gente daba presentes. Mis padres tenían un restaurante muy famoso. Allí llegaban los buses escaleras que venían de las veredas y pueblos cercanos a Garzón Huila. Yo nací en Guadalupe. Uno de los señores que almorzó en mi casa me pagó a mí. Me “robé” esa la plata y salí para la emisora a dar la colecta y me entrevistaron y a mí me gustó. Luego regresé a  casa y mis padres me dieron más dinero para donar y en esas Fernando me invitó de nuevo a una entrevista y me grabó mi voz para que yo la escuchara. A Fernando le gustó como registraba mi voz.

 

G.P.: Al parecer fue muy especial este día. ¿Qué pasó?

F.E.: Me inauguraron un 24 de diciembre. Ya había aprendido a manejar la consola, yo aprendí rápido porque andaba obsesionado con esto. Me dieron las llaves de la emisora y me dijeron que me recibían al otro día a las 11 o 12 del medio día para que me fuera a mi casa. Yo andaba tan entusiasmado que prendí una media hora la emisora, recuerdo que comencé a las 4:30 am y la apagué a las 11:00 pm.  Así me inauguraron. No me recibieron el turno y pasé navidad por fuera de mi casa. Me atreví a hablar y lo primero que dije fue darle las gracias a Fernando y cometí el primer error de mi vida como hombre de radio diciendo: “Mami si me está escuchando  tráigame almuerzo” (jajajaja).

 

G.P.: ¿Cuál de los Mundiales de Fútbol en los que participó le trae mejores recuerdos?

F.E.: Quizá mi mejor recuerdo fue el primero en el que estuve. Yo era la voz comercial. Estuve en Francia, Italia, EE.UU y México. Hice otros dos más en calidad de coordinador. Tuve el privilegio de ser coordinador de los eventos internacionales deportivos de la Cadena Caracol de Colombia como voz comercial. Yo tenía una característica cuando estuve hacienda radio deportiva. Podía asimilar hasta cinco sonidos diferentes en mis oídos y no me confundía. Esto fue como una facultad que Dios me dio dentro de mis talentos por lo cual le agradezco al creador. En el Mundial de EEUU yo ya estaba sufriendo de un colapso renal y estaba sometido a una diálisis peritoneal. Tenía que estar pendiente de mi salud y perdí la brújula del tiempo y la orientación de los espacios y desordené totalmente las diálisis. Esto me trajo una gran peritonitis que solamente descubrí después. Una vez terminado el Mundial de regreso a Colombia en Bogotá hice el traspaso directamente hacia Perú para transmitir un partido de Copa Libertadores de América. En Lima me di cuenta que mi estado de salud no era el mejor y me aguanté los dolores. Una vez en Colombia esto me costó una hospitalización de cinco meses. Casi me muero. Fui iluso, irresponsable y atenté contra mi propia vida.

 

“La radio de antes en Colombia era una radio bonita, era una radio respetuosa. La radio es el más fino espectáculo circense digo yo porque uno hace que la gente ponga a volar su imaginación.”

De izq-der: Fred Emiro Núñez, Sr. Mejía(gerente regional), Manolo Villareal(centro), Nestor Gardner.

 

 

G.P.: ¿Cómo se inició en su trabajo como voz comercial?

F.E.: Me inicié con Armando Campuzano. Una vez el renunció de Caracol y compro el espacio en radio Sutatenza para su programa en Prodeportivo Sutatenza.

 

G.P.: ¿Cómo recuerda su experiencia de trabajar al lado del reconocido Armando Moncada Campuzano?

F.E.: Es un recuerdo muy hermoso. Porque llegué a Bogotá con una de las maletas más finas que podía tener un pasajero de la época. Mi maleta era una caja de cartón que decía “Industria Licorera del Huila”.

Así llegué a pedir trabajo a Radio Sutatenza y quedé en un registro haciéndose realidad días después. Mientras eso pasaba yo trabajaba en la emisora que era el “Boom” de la época en Bogotá. Radio Melodía del extinto Efraín Páez Espitia. Luego de unos dos meses de trabajo allí, me llamaron a Radio Sutatenza a leer el noticiero y recuerdo mucho que me tocó firmar un compromiso porque era menor de edad y no me podían pagar como al resto de empleados. Con un permiso especial del Ministerio de Trabajo, Monseñor Salcedo que era dueño de esta emisoras me acepto leyendo noticias. Un día Alberto Díaz Jr, hijo de Alberto Díaz Mateus debió viajar a los EE.UU, y me recomendó con Armando, yo le coordiné dos domingos seguidos desde el estudio los goles que se hacían en los otros estadios.

A mí se me ocurrió ir a los teletipos y recortar cables de información deportiva internacionales. Al “gordo” le llamó mucho la atención esto. Me preguntó que por que había hecho esto. Pensé que iba a regañarme pero fue todo lo contrario, a él le gustó mucho la mixtura que hice entre el futbol nacional y lo que pasaba en deportes internacionalmente. Cuando llegó Alberto Díaz Junior, me dijo que necesitaba que yo me vinculara a ellos  porque quería conocer mi concepto sobre un nuevo comentarista.  Yo me sentí muy alagado por esto. Este muchacho era nada más y nada menos que Carlos Antonio Vélez Naranjo. Esta fue la gran época de Prodeportivo Sutatenza con Armando Moncada como narrador y Carlos Antonio Vélez cómo comentarista. Armando y yo leíamos un noticiero de 6:30 am a 7:30 am. “El Deportivo Prodeportivo Sutatenza el Equipo Ganador”. Nos ganamos el premio ANTENA DE LA CONSAGRACION, CPB y otros premios. Esto me dio a mí un “poquito de vuelo”.  Armando fue mi maestro en el área de deportes. Yo tenía bastantes habilidades pero no tenía una voz trabajada, era más bien silvestre. En lectura de noticias mi maestro fue Manolo Villareal Medrano. En Neiva, también me enseñó mucho José Luis Mateus Romero, un gran locutor santandereano que se quedó en Huila por siempre.

 

G.P.: ¿Acaso cubrir el desastre en Armero ha sido lo más triste de su carrera como periodista?

F.E.: Si. Es un episodio que cuando lo recuerdo me quebranto porque no es fácil ver restos humanos esparcidos en un campo lleno de lodo, con olores incontrolables al olfato y ver las lagrimas de familias destrozadas buscando a sus seres queridos. Era algo dantesco. Fue terrible. Fue algo que marcó mi vida más allá del locutor, como periodista. Esto me enseñó que el periodismo tiene que entregarle a uno el contraste de comportamientos en todo tipo de emociones.

 

G.P.: Muy interesante saber de su anécdota como voz para la  National Geographic.  ¿Como fue esa experiencia de grabar 500 documentales para este reconocido canal?

F.E.: Esto me dejó una rica experiencia, en primer lugar saber de que mi voz se volvió internacional. En ese entonces no había la promoción que hoy existe para las voces. No tuve la trascendencia que pude haber tenido hoy en día. Esa oportunidad me la dio el ingeniero Diego León que negociaba este tipo de contratos internacionales para la época con RTI. El dinero que me ofrecieron en ese entonces era para mí una gran fortuna. Con esto compré mi primera casa, carro y me quedó plata y por la falta de tacto y locuras todavía de juventud también me enloquecí y pensé que podía levitar. Grandísimo error. Me dejó también una gran lectura que a través de estos relatos conocí muchas cosas de la naturaleza, las riquezas del mundo, lo fascinante de la creación y me fundió espiritualmente con lo que es la naturaleza, la tierra , el prodigio de un lugar donde nosotros estamos de paso que es la vida.

 

G.P.: ¿Cual ha sido su experiencia como docente?

F.E.: Yo fui decano en la facultad de periodismo de la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior (CUN). El vicedecano fue Edgar Perea Arias (qepd). Hicimos una labor creo que “chusca”, tratando de llevar personal experimentado como un Carlos Ordúz, Hernán Peláez Junior, Javier Hernández Bonet, Guillermo Díaz Salamanca, José Gregorio Hernández Galindo, lamentablemente en la Universidad no me cumplieron y yo no podía seguir en esa tónica y más bien renuncié. Dejamos una buena huella y hoy en día estoy con la Universidad Distrital  Francisco José de Caldas, donde enseño el real manejo del idioma, como hablar en público, como construir un documento, enseño una serie de elementos que también nos centran  a que entendamos que nosotros aunque hablamos el castellano aún nos falta mucho. Escribí para El Tiempo, en Primicia, Extra y hoy en día escribo un artículo semanal para la Revista Enfoque.

 

 

G.P.: Se le ve casi siempre de gafas oscuras. ¿Hace cuanto mantiene esta pinta?

F.E.: (Jajajaja) Uso las gafas oscuras no por vanidad sino porque en mi tratamiento de paciente renal de tanto medicamentos se afectó uno de mis ojos. Soy trasplantado en dos ocasiones por riñón. El primero me duro 2 años y el segundo con el que vivo fue donado por mi hermana menor (Consuelo). El primero me lo quisieron salvar porque hubo un rechazo terrible y por una sobredosis de un medicamento me arruinó la retina del ojo derecho. Por este ojo no veo nada. Por el izquierdo veo hasta cinco veces. Las uso porque la luz del sol me fastidia demasiado en el ojo que me sirve y por lo cual lo debo de cuidar al máximo. El uso de mis gafas oscuras es más por prevención y de salud.

 

G.P.: ¿Qué lo hace ser tan creyente en Dios?

F.E.: Me bautizaron muriéndome, hice la primera comunión muriéndome, me casé porque me moría por una mujer y me casé muy joven, antes de los 17 años. Estuve 16 años en diálisis, fue sometido a una cirugía de corazón abierto, duré 9 meses en una clínica hospitalizado, en otra ocasión estuve 7 meses, la peritonitis hacía que me revolcaba como un cerdo en una habitación sólo. Tenía que desnudarme para soportar mi dolor. Sufrí demasiado. Sin con todos estos sufrimientos no aprendo y no le doy gracias a Dios y no proclamo la misericordia de Dios y no le sirvo, entonces estoy perdido. Y si Dios me tiene vivo es por un propósito y este no debe ser el de borracho, ni el atrevido, ni el irresponsable, ni el mal hijo, ni el mal esposo, ni el mal ejemplo, si no el de un buen ciudadano  y sin fanatismos ser un servidor de Dios y compartir su palabra.

 

G.P.: ¿Por qué se cuentan los amigos con los dedos de la mano?

F.E.: Porque aún hoy esa teoría mía la sigo aplicando. Cuando tú estás en la cúspide, en el éxito, en la cima con C, todo el mundo te aplaude y te busca. Tú eres el mejor y si es posible te dan un beso en la mejilla. Pero cuando por circunstancias de la vida llegas a la sima con S, todo mundo se olvida de uno. Amigos: el papá, la mamá, los hermanos, los hijos, la esposa y por encima de ellos, Dios, y pare de contar.

 

“Soy apático al tema de la política. Prefiero sacarle el cuerpo a eso. Yo no puedo servirle al Dios y al Diablo al mismo tiempo. El agua y el aceite no combinan.”   

Fred Emiro Núñez (Periódico Valores Cristianos).

 

 

G.P.: ¿Hace cuanto se dedica a hacer entrevistas de cafetería?

F.E.: Voy a cumplir un año. Las primeras se malograron porque no las supe publicar. Estoy en el proceso de abrir un canal en Youtube pero sin mucho apuro  porque mi interés es llenarlo de buena información y luego si hacer una tarea puntual interesante. Pese a esto no quiero convertirme en un Youtuber. Quiero ser un periodista diferente, un hombre al cual Dios le dio la oportunidad de fajar un micrófono, un dialecto y servirle a la gente del común. A la gente que nadie mira. Al humano que como usted y como yo necesita un abrazo, un amor, un cariño y decirle “ven acá, tu eres importante para Dios y para la sociedad”.

 

G.P.: ¿Por qué las llama así?

F.E.: Cuando se me ocurrió la idea yo estaba en una cafetería y la primer persona que entrevisté fue una maloliente muchacha que curiosamente y se lo cuento sin tapujos estaba con su periodo menstrual y casi desnuda. La cubría un vestido viejo lleno de mugre y su olor era terrible. Ella pidió que le regalaran un café y el señor de la cafetería ilusamente atropellándola quiso sacarla y yo me opuse diciéndole que si lo hacía yo no volvería a ser su cliente. Además del café le pedí un desayuno. El se disculpó abrazándome y ella se sentó y así maloliente la entrevisté y me contó su vida y así tuve la oportunidad  de darle un beso en su mejilla e impregnarme de su poco agradable olor. No importa, para eso se hizo la ducha. Le hice entender que ella podía reformarse. Hoy en día es una persona que no anda por la calle, lava ropas, hace servicios domésticos, pero se regeneró.

 

G.P.: ¿Se ha ganado enemigos por sus críticas y por ser tan frentero?

F.E.: Si. Muchos. Pero le doy gracias a Dios porque los identifico de oído, como dicen. “He oído que fulano de tal es apático a mí porque yo escribí en un artículo tal cosa”. Pero a mí no me preocupa eso porque yo no atropello al ser humano, no me meto en la vida privada de nadie. Pero sencillamente cuando debo criticar lo hago sin tapujos. Es más, esto me ha valido que algunos partidos políticos me ofrezcan curules para el Senado o la Cámara pero soy apático a este tema mientras las ofertas vengan de gente cuestionada. Prefiero sacarle el cuerpo a eso porque entiendo que en Colombia el 99.9 por ciento son personas que están malogradas de su moral y por lo tanto yo no puedo servirle a Dios y al Diablo al mismo tiempo. El agua y el aceite no combinan.

 

G.P.: ¿Hace cuanto se dedica a escribir oraciones en su perfil de Facebook?

F.E.: Hace tres años. Pero llevo unos cinco donde me invitan a la iglesia a predicar la palabra. Me invitan a donde hay enfermos para orar por ellos y tengo que compartir que he visto muchos milagros. Yo le digo a la gente que no me nombren a mí, que olviden mi nombre. Yo soy un simple mortal, hay que darle gracias es a Dios. Existen hombres de carne y hueso como nosotros dos que quieren hacerle creer a la gente que son Dioses y eso no es cierto. Los milagros no los hace el hombre de carne y hueso. Los milagros los hace Dios. No cobro por lo que hago, esto es voluntario. Me parece que el mercado de la fe no va con lo que Dios nos ha solicitado a nosotros. El evangelio, la palabra sea católica, cristiana ó mahometana, en fin en el contexto de las religiones del mundo y el mundo de las religiones eso tiene un precio para el hombre pero ante Dios es solamente el gran  valor que él le dio. Nosotros no podemos vivir de la gente que necesita que le demos consuelo y esperanzas espirituales.

 

G.P.: ¿En qué consisten estas oraciones?

F.E.: Me gusta inspirarme en las situaciones de la cotidianidad. En lo diario. Si yo salgo a la calle y veo que alguien maltrata a un anciano me inspiro en ese hecho para enviar un mensaje que debemos respetar la seguridad de los ancianos. Dios nos dice que si queremos tener decisiones acertadas consultemos a los ancianos. Si yo veo que un padre maltrata a su hijo a las patadas a los golpes yo evoco la palabra que siempre se debe corregir al niño para tener al hombre recto. Cada cosa del mundo me inspira a mí. Por todos estos recientes sucesos trágicos ocasionados por  la naturaleza yo le digo a Dios, si te hemos ofendido, perdónanos, si te hemos cambiado has con nosotros la obra. Construyo las oraciones y busco la cita bíblica que encaje con lo que yo estoy diciendo.

 

G.P.: ¿Qué le hace falta a la radio colombiana para que vuelva a tener esa calidad de otras épocas? 

F.E.: La radio de antes en Colombia era una radio bonita, era una radio respetuosa. Así como en la televisión se vende imagen en la radio se venden voces, se vende carisma. La radio es el más fino espectáculo circense digo yo porque uno hace que la gente ponga a volar su imaginación. Entonces se imaginan el locutor de ojos verdes, de 1.90 y de pronto ven a un indiecito cómo yo, a un chaparrito, que tiene más gracia un carro por debajo (jajaja). Por eso yo digo que es un espectáculo circense. A la gente hay que ponerla a soñar, a que imaginen cosas. Antes la radio era una fantasía, fabulosa, una radio de producción. Para salir había que tener un libreto, había que leer, estudiar, tener un grado de cultura generoso para compartir con los oyentes. Hoy en día es todo lo contrario. Yo lo digo con todo respeto y a la vez con una determinante capacidad de crítica. Hoy muchos locutores  son “masca chicles” que no se parecen a las señoriales voces de ayer. Actualmente escuchamos unas cosas que realmente dan ganas de llorar porque a lo bueno le están llamando malo y viceversa. Sugiero que las universidades y academias dejen de pensar tanto en el negocio sacando tantas promociones de periodistas y locutores y se afanen más por formar a las personas. Que vuelvan a los principios, a los valores. Hoy en día se difunden los antivalores.

 

G.P.: ¿Cómo considera  que podría avanzar más Colombia?

F.E.: Si la generación de hoy hace una mixtura con los que venimos de atrás y nos sentamos a la mesa a hablar mirándonos a la cara dejando el celular a un lado y volviendo otra vez a consumir el afecto de familia donde el padre y la madre no sea reemplazados por un aparato telefónico. Donde los hijos sean escuchados por sus padres y viceversa y entendamos que no nos debemos consolar o votar por el menos peor si no por el mejor y si no hay un mejor pues hay una posibilidad de un mecanismo electoral que nos permite que se busque el SI o Si o una persona capaz de manejar este hermoso país. Uno de los más lindos del mundo. Creo que somos muy conformistas. Colombia es un país en donde se critica mucho pero pocos nos atrevemos a presentar soluciones. Es cambiar el “chip”. Es menos hablar y más accionar.

 

G.P.: ¿Qué le dejó el buen ejemplo de la crianza que le dieron sus padres?

F.E.: Lo que más recuerdo de mi padre que en paz descanse, el me decía: “Hijo dos cosas quiero que aprendas. Primero: “La plata es buena pero hay que trabajarla”. Segundo: “En asunto de mujeres tienes que ser el hombre más bruto. Todo lo que pase contigo y una mujer eso hace parte de un inventario muy propio. Nunca se cuenta, nunca se comenta.” Yo no lo entendía. Y en otros aspectos me decía que era un hombre de quinto de primaria y que mirara sus manos. “Tienes que estudiar, tienes que aprender. Tienes que ser alguien en la vida.” Me decía también “te voy a dar alas para que vueles y tú buscas en mi donde quieras aterrizar.” Mi madre Teresa, ama de casa y que aún vive, siempre me enseñó que tuviera mucho cuidado de derramar la copa. Tampoco entendía. La sabiduría de estos dos campesinos me enseñó que la sencillez nunca debe desaparecer del ser humano. Que la esperanza y los sueños tienen que ser colosales y que la sabiduría aunque venga de libros e instituciones vale mucho más cuando su raíz sale del orar.

 

G.P.: Muy amable por su tiempo.

F.E.: Gracias por la gentileza de tenerme en cuenta. Me gozo tener esta hermosa bendición de poder compartir contigo aspectos de mi vida. Lo felicito por su gestión en Canadá. Que Dios lo bendiga y a su familia y que a través de estas entrevistas pueda sembrar una semilla de reflexión a la gente que leen tantos trabajos finos periodísticamente hablando de su parte.

 

“Sugiero que las universidades y academias dejen de pensar tanto en el negocio sacando tantas promociones de periodistas y locutores y se afanen más por formar a las personas. Que vuelvan a los principios, a los valores. Hoy en día se difunden los antivalores.” 

Entrevista realizada por el periódico El Vespertino de la Casa Editorial El Espectador. Fred Emiro Núñez trabajando para El Rotativo Sutatenza.