Jorge Correa Tamayo.

Jorge Correa Tamayo voz y sentimiento de la poesía y la radiodifusión colombiana

Ser parte de un selecto grupo que ha protagonizado la mejor época de la historia de la radio y de la televisión de un país no es tarea simple, unos muy destacados en la sobriedad de sus presentaciones, otros en su calidad de la lectura noticiosa, algunos en la información deportiva, otros como voces promocionales, etc.

Pero alguien que se merece elogios muy especiales porque su protagonismo se ha basado especialmente por su romántica misión de entretener y seducir a través de la interpretación poética, es el locutor, Jorge Correa Tamayo, a quién sus colegas no dudaron en reconocerle como “El Poeta del Romance”.

Activo desde muy temprana edad en la cual incursionó en la radio, Jorge Correa Tamayo, sigue deleitando fielmente a su público que cada semana lo espera impaciente para dejarse arrullar por aquellos versos que exhala su vigorosa y potente voz.

 

 

 

 

 

Por: Germán Posada

germanposada77@gmail.com

 

 

G.P.: ¿Qué recuerda fue lo que lo impulsó a querer ser locutor?

J.C.T.: A la edad de 16 años  sentí el deseo de amenizar fiestas con mis hermanos. Estábamos en algunos clubes como el Colombo Americano en Bogotá y de pronto espontáneamente tome el micrófono para animar una fiesta y todos mis amigos me impulsaron diciéndome que tenía buena voz. A los 17 comencé en radio entre 1963-4 en la emisora Radio Metropolitana de Bogotá. Desde ese entonces no he parado. He estado en las más importantes cadenas radiales del país, como fue el Circuito Todelar de Colombia en donde estuve 20 años. La Cadena Súper, Caracol y otras. He laborado como locutor y director artístico y además me convertí en un lector de poemas, un recitador de versos y declamador de las poesías románticas y esto me ha llevado a tener una aceptación de la gente romántica.

 

G.P.: ¿Actualmente a que está dedicado en los medios?

J.C.T.: Yo hago un programa que tiene 52 años de haberse fundado en Bogotá que se llama LA SERENATA GALANTE. Actualmente lo hago en la emisora cultural Universidad de Medellín 940 am, los días domingos de 10:00 am al medio día. Lo hago desde hace cinco años continuos desde que se fundó esta emisora.  Aquí mismo tengo un programa de tangos los viernes. Se llama TANGO DE SMOKING de 7:00 a 8:00 pm, en este programa suenan melodías argentinas compuestas por tangos, valses y milongas pero que hablen de amor, conquista, dolor, decepción más no el tango reo ni el malevo, ni el de lunfardo. Son interpretaciones de las más consagradas voces del tango argentino, chileno y de otros países. Y con mi hijo, Leonardo Correa Ferrucho, hago otro programa que se llama  EL VENTANAL DE LOS RECUERDOS, los domingos de 8:00 am al mediodía, también con 52 años de fundado en Bogotá. Se trata de música romántica, canciones de antología de  América Latina y que va combinado con sicología del hogar, pildoritas médicas, historias de las canciones y poemas. Se retransmite por Teleantioquia los domingos de 10:30 pm a 11:30 pm. Es un show musical artístico y de turismo con la incursión del “momento poético”, que es mi imagen popular en mis seguidores.

 

G.P.: ¿Siendo antioqueño cómo se dieron las cosas para que incursionara por primera vez en la radio en Bogotá?

J.C.T.: Nací en Medellín pero me hice en Bogotá. Siempre me he movido entre las dos ciudades pero ya hace 16 años que estoy viviendo en Medellín.

 

G.P.: ¿A quién nombraría como su maestro o mentor en su carrera como locutor?

J.C.T.: La verdad que no hubo quién. Esto nació en mí espontáneamente. Si debo decir que un amigo, Tulio Sánchez Osorio, que trabajaba en la emisora Radio Metropolitana de Bogotá, me dejaba de “contrabando” a partir de la media noche hasta las 6:00 am practicar en los controles y esporádicamente me abría micrófonos cubriéndole sus turnos. En la emisora se dieron cuenta y el dueño le dijo a él que me invitara para que trabajara porque les había gustado mi voz. Así comencé y luego pasé a la Cadena de Emisoras que se llamaba Radio Sistema Tricolor de Colombia. Llegué a ser director de ella en Medellín. Luego pasé a Radio Súper del senador Jaime Pava Navarro y sus hijos, los Pava Camelo. También en Radio Melodía de Bogotá, de gran sintonía. Uno no debe pecar de narciso pero realmente en Bogotá me colocaron el mote de “La voz romántica de la capital“. En ese entonces no había televisión a color y la distracción era la radio y yo con los programas ya mencionados, además con “Callejón de Buenos Aires” y otros, me constituí en un locutor demasiado popular de gran aceptación gracias al contenido de la música y la poesía.

Estuve también en televisión con Jorge Barón, haciendo comerciales y algunos sketchs para su programa “El show de las estrellas”. Vine a parar al Circuito Todelar de Colombia que dirigía Germán Tobón Martínez hijo de Bernardo Tobón de la Roche. Luego fui a Caracol. 

 

G.P.: Su trayectoria ha estado muy ligada a la poesía.  ¿Por qué tiene  tanto amor a la interpretación poética?

J.C.T.: La poesía es una manera de comunicación corazón a corazón, una manifestación del espíritu, del alma, del lenguaje de los pueblos, del terruño, de la patria, la música. La poesía habla del sentimiento hacia los seres queridos, el padre, la madre, la mujer que se conquista ó el dolor que dejan los desamores, las decepciones. Por medio de la poesía se hacen vivencias, se culturiza a la gente porque uno les abre una huella de nobleza en la mente, en el alma de las personas que van gustando al escuchar un buen intérprete.  Es una manera exquisita de llegarle a la gente con educación, que se maravilla con la manera decantada como se le rinde culto a la patria, al niño, a las costumbres, etc.

Además de que yo haya ganado popularidad con la poesía y  la música romántica, también fui lector de noticias y de noticieros deportivos, fui maestro de ceremonias y animador de programas de música tropical, pero el ángel mío ha estado revertido gloria a Dios por la tonalidad de mi voz, en el amor a la poesía. Yo soy un romántico empedernido y un amante sobretodo de la poesía española.

 

 

G.P.: Incluso lo llamaron “El Poeta del Romance”.  ¿Quién en especial le puso este seudónimo?

J.C.T.: Los colegas de la ACL me llamaron EL POETA DEL ROMANCE justamente por la poesía. Alguna vez el senador de la republica Jaime Pava Navarro, me dijo con su acento tolimense: “Poeta usted es el único locutor que da la hora en verso”. Me he preocupado siempre por eso, por el lenguaje, la gramática. He grabado 20 discos de poesías, longplays en Bogotá para compañías cómo Discos Orbe y Discos Bambuco y en Medellín para Alexander Records. Pero como las casas disqueras al artista no le pagan mayor cosa y son tan explotadoras, opté por grabar mis propios trabajos discográficos y sigo grabando y vendiendo discos con un buen porcentaje no solamente de la gente que me llaman por encargo.

 

“La radio absurda, procaz, que se está haciendo en Colombia debe terminar. Antes era un orgullo decir soy locutor. Hoy no, porque quedamos metidos dentro del montón de la vulgaridad que hay en toda la radio del país.”

Jorge Correa Tamayo.

 

 

G.P.: ¿Cuáles poetas admira en especial?

J.C.T.: José Antonio Ochaíta, Rafael de León, Manuel Benítez Carrasco, Miguel Ramos Esteros, Agustín Rivero, Juan de Dios Pesa, Eduardo Marquina, Jorge Robledo Ortiz, Carlos Castro Saavedra, entre otros.

 

G.P.: ¿A quién admira cómo declamador(a) de poesía?

J.C.T.: De Medellín admiré al gran declamador Rodrigo Correa Palacio. Ha sido de los más grandes de la poesía en Colombia. En la ACL lo bautizamos como LA CAMPANA MAYOR. Lamentablemente murió a temprana edad.

 

G.P.: El desarrollo de las tecnologías ha traído cambios drásticos en la manera tradicional de hacer radio y televisión.  ¿En su opinión en que han servido estas transformaciones para bien y para mal?

J.C.T.: En lo tecnológico óptimamente bien en todos los aspectos en radio y televisión. Pero la música que se difundía antes en la radio colombiana era superior a la música que ahora se está promocionando. La radio colombiana era cultural, musical, extraordinaria porque que daba educación.

Antes necesitábamos hacer un curso de locución y luego ir al Ministerio de Comunicaciones a presentar examen y obtener licencia de locutor. Ahora la radiodifusión en Colombia está desacreditada y destruida porque cualquier muchacho bachiller o no, que hable por un micrófono y diga sandeces, le sueltan un micrófono para anunciar esta música sin sentido que hay ahora. Sólo por mencionar algunos locutores cómo Juan Harvey Caicedo ó Eucario Bermúdez, han dejado una gran historia en la locución colombiana.

 

G.P.:¿Imitar una deficiencia física en una persona sólo por mencionar la tartamudez que sufre el futbolista James Rodríguez es algo que cabe dentro de lo cómico ó ya sería una burla?

J.C.T.: Guillermo Días Salamanca es un periodista deportivo y excelente imitador. El me imitaba en La Luciérnaga y me hice uno de sus personajes simpáticos dentro de este programa. Guillermo hace un trabajo muy profesional.

A su pregunta, si me parece un irrespeto que por humor, alguien imite a otra persona que tenga problemas en su dicción y se le tome del pelo. Es absurdo.

 

G.P.: ¿Qué hace falta en la actualidad de la locución que hizo historia en la época dorada de la radiodifusión colombiana?

J.C.T.: Haría falta que las empresas, los dueños y gerentes, se dieran cuenta que el micrófono, la radio, las ondas hertzianas, tienen un cometido que es la información, difundir la música internacional, las noticias, la cultura, educación para la familia, pero se dedicaron a despotricar sin cortesía, cultura o medida, a hacer un humor barato, ramplón y prácticamente asqueroso. Todo es con doble sentido del sexo. Lo ideal sería que el Ministerio de Comunicaciones exigiera preparación. La radio absurda, procaz que se está haciendo en Colombia debe terminar. Antes era un orgullo decir soy locutor. Hoy no, porque quedamos metidos dentro del montón de la vulgaridad que hay en toda la radio del país salvo tres o cuatro estaciones como las básicas de Caracol, RCN, Radio Difusora Nacional de Colombia y estaciones culturales cómo la Universidad de Medellín.

 

G.P.: Usted tiene un timbre de voz excepcional y es figura de la radio. ¿Qué opina de aquellas personas que desean hacer carrera como locutores pero que no cuentan con un buen timbre de voz?

J.C.T.: No es menester absoluto que tenga que tener una voz preciosa o radiofónica. Desde que la persona tenga una buena dicción, un buen manejo del idioma y se exprese de manera correcta para saber hablar, dialogar, presentar y entrevistar, es acertado y viable. Lo absurdo es cuando se creen con buena voz y comienzan a decir una cantidad de sandeces y atropellos contra la lengua española.

 

G.P.: ¿Cuál título le pondría a su magnífica trayectoria en los medios en Colombia?    

J.C.T.: “Jorge Correa Tamayo voz y sentimiento de la poesía y la radiodifusión colombiana”

 

G.P.: ¿Cómo analiza su vida ligada a los medios en nuestro país?

J.C.T.: Tengo un amor muy grande por la radiodifusión porque fue la que me abrió las puertas a la vida pública. A ser un personaje conocido. Por medio de la radió logré conocer la esposa que hoy en día tengo. A mis hijos. Los logros en la parte económica, aunque los sueldos de la radio nunca fueron muy onerosos, salvo a las más consagradas figuras, pero esto del romanticismo, no era para que a uno le pagaran tanto como les pagan a los grandes periodistas o locutores de noticias. Pero a mí me ha proporcionado calidad de vida, una popularidad en donde la gente siempre me ha visto con gran cariño y no he encontrado si no palabras de elogio, manifestaciones públicas en cartas, en mensajes telefónicos y esto me ha dado una popularidad que me ha llenado de alegría, de romanticismo y he vivido la vida rodeado de todo esto que me ha sido muy agradable.

Me siento orgulloso de ser una de las voces de antaño que hicimos radio profesional y gozamos en el mundo de un prestigio como los mejores locutores de América Latina. No fue la tecnología tan grande que existe hoy pero hicimos una radio muy elegante y exquisita, de la cual no queda ni muestra.

 

G.P.: Muy amable Maestro.

J.C.T.: Le agradezco en sumo grado esa gentileza de tomarse el tiempo de tratar de que la gente sepa de nosotros. Le agradezco todo lo que está haciendo. Le envío un abrazo grande.

 

 

“En Medellín -La Serenata Galante- tiene una sintonía y audiencia en especial muy grande  que les gusta la calidad de la música y la poesía, que se diferencia de la programación normal de otras emisoras.  Yo me preocupo y con conocimiento de causa de pautar lo más exquisito que hay en las canciones de habla hispana. Poner a Miguel Aceves Mejía en un programa romántico no va, el puede ir en el programa “Ventanal de los Recuerdos” en donde cuento brevemente la historia de él, conocido como  “El falsete de oro de México.”

Jorge Correa Tamayo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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