David Cañón. Foto: Comité Olímpico de Colombia.

“Tuve la suerte de encontrarme con la radio y la televisión”: David Cañón

En general cuando les he preguntado a mis invitados cual ha sido el origen de sus respectivos gustos por el arte de la locución, normalmente me han respondido que ha comenzado en el seno de sus hogares cuando desde niños escuchaban la radio.

Esta vez, con David Cañón, me llevé una sorpresa. Aunque si escuchaba radionovelas siendo un niño, la radio realmente no lo seducía al punto de soñar con ser locutor. Lo especial de su historia, es que si proponérselo sembró un terreno fértil con abundantes frutos que después de cinco décadas dedicadas a la radio y a la televisión colombiana, hoy lo sitúan como una de las grandes personalidades que con su trabajo han contribuido considerablemente a la evolución de nuestros medios.

Actualmente David Cañón se dedica con esmero y dedicación a su otra pasión comunicativa que es compartir conferencias y charlas en universidades y a disfrutar plenamente de su familia que la componen su esposa, Cecilia Granados, reconocida escultora y artista, y sus cuatro hijos.

 

 

 

 

Por: Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

 

 

G.P.: ¿A qué edad comenzó su carrera profesional en los medios y cuál fue su primera experiencia en ellos?

D.C.: De unos 16 años estaba trabajando en una agencia de publicidad inglesa que había en Colombia que se llamaba CPV (Colman Prenty and Varley). Allí trabajaba como asistente de producción y hacía mandados para elaborar cuñas o avisos de prensa. En esta agencia conocí a Alberto Piedrahita Pacheco, quién era el jefe de radio y televisión y él me condujo en esta carrera. Yo entré a estudiar locución al Colegio Superior de Comunicaciones, en ese tiempo no había mucho desarrollo en facultades de comunicación y había que sacar licencia de locutor. Quizá a los 19 años comencé a trabajar en una emisora de RCN que era musical y que era la competencia del Sistema Radio Reloj de Caracol. Empecé dando la hora y anunciando discos. Al año y medio y por pura coincidencia el gerente de esa emisora era Carlos Arturo Rueda quien era el padre de la locución deportiva. El después se fue a fundar el Circuito Todelar y yo me fui a trabajar a unas emisoras pequeñas como Radio Juventud en donde estaban Yamid Amat y Alfonso Murillo. En el año 65 retorné a RCN, como coordinador de algo que me gustaba siempre que era coordinar los eventos deportivos, más que narrar y comentar lo que me gustaba era la parte organizativa. Comencé ayudando a organizar vueltas a Colombia y Clásicos RCN, estuve hasta los años 70. En el 71 me fui a los Juegos Panamericanos de Cali. Ahí se formó una empresa grande en Colombia que se llamó RTI PUNCH y CARACOL conocida como el “pull”, especializada en manejar eventos deportivos. Al mismo tiempo entré al noticiero Telediario de televisión de Arturo Abella a hacer los comentarios deportivos. Yo diría que ahí arrancó mi oficio realmente profesional en la actividad del comentario y la narración deportiva en televisión

 

G.P.: ¿Pero llegó a tener una inspiración en especial que lo inclinara hacia los medios?

D.C.: Realmente no le ponía mucho cuidado al ejercicio de la locución. Recuerdo que a mi hermana mayor si le gustaba las cosas del espectáculo y compraba las revistas de farándula como “Candilejas”. Oíamos algo de humor con “Montecristo” pero más que los deportes lo que estaba de moda eran las radionovelas. Naturalmente habían eventos importantes como la vuelta a Colombia que había empezado en el año 51 con locutores famosos como Carlos Arturo Rueda, Pastor Londoño y  Piedrahita Pacheco. Oír el ciclismo era un espectáculo radial. También había empezado el campeonato de futbol colombiano y había un conjunto de estrellas argentinos y uruguayos que habían sido campeones mundiales y llegaron a la ciudad de Cúcuta. Vinieron a los equipos como Millonarios, Cali, Santa Fe y esa era otro entretenimiento de la época.

Me parece que fue la agencia lo que marcó mi carrera en los medios. El encontrarme con un personaje como Alberto Piedrahita Pacheco, que además era el locutor de noticias de RCN, presentador de televisión de los programas como “Lassie” patrocinado por Nescafé y de Alfred Hitchcock (“El maestro del suspenso”). Recuerdo que Alberto salía en el set y me tocaba a mí armar los sets. En ese tiempo había que hacer las cuñas en directo y se montaba una especie de escenografía únicamente para hacer la presentación de las películas en blanco y negro. En la agencia me compré una grabadora, recuerdo que me costó 300 pesos y me dieron plazo para pagarla en 6 meses y me descontaban 50 pesos cada mes. Entre varios amigos nos pusimos a grabar noticias, comerciales, narraciones ficticias, etc…puedo decir que esto contribuyó  enormemente a esa fiebre por el micrófono.

Fue así directamente trabajando que digamos tuve el conocimiento sobre los medios y me llamó la atención para después vincularme hasta nuestros días.

 

G.P.: ¿Entonces no queda duda de que su mentor fue Alberto Piedrahita Pacheco?

D.C.: Indudablemente. El me llevó prácticamente de la mano en mi incursión en los medios.

 

“En líneas generales la pasé muy bien con mis colegas. No tuve problemas.”

De izq a der: Fabio Becerra Ruiz, David Cañón, Alberto Piedrahíta Pacheco(qepd) y Hernando Vidales(qepd) .

 

G.P.: ¿De su preferencia, la radio o la televisión ?

D.C.: Las dos tienen su encanto pero finalmente terminé admirando mas la radio después de haber hecho más de 20 años televisión. Volví a ella circunstancialmente porque había regresado a RCN TV después de haber tenido una quiebra en una empresa que fundamos con Piedrahita, Juan Harvey Caicedo y “Pacheco” que se llamaba “Color Comunicadores”. En el año 1984 me mandaron para la radio nuevamente como director de deportes y me gustaba más estar detrás de micrófonos y detrás de cámaras organizando los eventos. Después de tantas experiencias en radio me pude dar cuenta que la radio en nuestro país es un tema de culturas que genera entretención, información, alegría, eso hizo que yo me pusiera más detrás de micrófonos y de ponerme a organizar transmisiones como un Mundial de Futbol o unos Juegos Olímpicos que de estar hablando. Ese hecho de planificar, de hacer logística para que se presentara un buen espectáculo a través de la radio y de la televisión terminó gustándome más que estar frente a las cámaras o frente a los micrófonos.

 

G.P.: Optó no seguir polemizando con colegas en discusiones sobre fútbol. ¿Qué le aburrió de esta actividad?

D.C.: Yo nunca estuve de acuerdo con ese sistema. En el año 70 cuando pasé a Caracol estaba -quizás- en los últimos meses el programa de la polémica de los deportes con Miguel Zapata de Medellín, Humberto Jaimes del periódico El Tiempo, Mike Forero, Álvaro Muñoz y yo era el novato. Me di cuenta que eran discusiones que no tenían base en la realidad. Luego en mi regreso a RCN, 15 años después seguí ese formato porque era como una competencia radial de quién hacía más programas polémicos. Esto para mí era ficción, un engaño y aparte de eso al ser en ese momento ejecutivo y director de la empresa me pareció que no era correcto estar discutiendo con mis subalternos al aire y después tener que darles instrucciones.

Estas discusiones comienzan siendo como un chiste, como una ficción ó como un teatro pero finalmente la gente termina peleando en serio. Recapacité y me dije que no me quedaba bien como jefe de ellos dejarme manosear en un tema que no era cierto y eso hizo que me marginara del micrófono y únicamente me metí en otras cosas en televisión como el tenis, golf, equitación, otros temas que no eran tan populares como el fútbol y el ciclismo, aunque este último si lo hice hasta el final, transmitiendo las vueltas a España y el Tour de Francia en la década del 80. Narré el triunfo de Lucho Herrera en la vuelta a España, las actuaciones de Parra en el Tour de Francia, eso sí lo alcancé a hacer en televisión porque me gustaba más televisión que radio en ese sentido de que no tenía que hablar tan duro y narrar fuertemente sino que era mas de análisis, de reseñar las imágenes, que apelar a ese arte que tienen los locutores colombianos de narrar para la radio.

 

G.P.: La ética es un tema interesante del cual usted ha hablado ¿En el tema del periodismo deportivo cómo se logra tener buena ética?

D.C.: La ética no es ni buena ni mala. Es un patrón de comportamiento que tiene el ser humano y creo que hay una equivocación cuando se reglamenta ética. Esto es sencillamente el comportamiento que el ser humano tiene del oficio que desempeña tanto profesional como en su vida privada. Por eso considero difícil hacer reglamentos de ética. Creo que existen unos parámetros de comportamiento y hay una forma de vida, compromisos de tipo social. Recientemente en un partido en Barranquilla a un jugador paraguayo, Roberto Ovelar, en una montonera en el área contraria el árbitro  le pitó un penalti a su favor. Él le dijo al árbitro que la mano no había sido del defensor contrario si no de él. Eso es ética. Un ejemplo bien interesante con Maradona en México conocido como “La Mano Bendita” cuando empujó el balón con su mano y terminó en gol. La gente lo felicitó por su habilidad y su malicia, pero esa acción fue falta de ética. Maradona pudo haber aclarado que no era un gol legítimo pero no lo hizo. Ese fue su comportamiento individual.

 

G.P.: Usted dijo que fue irreverente al hablar de atletismo, baloncesto y ciclismo en Colombia ¿Porqué fue irreverente?

D.C.: Considero que fui irreverente porque había temas que no eran populares para la radio. El tema de la radio deportiva se volvió monotemático. O sea, futbol y ciclismo en Colombia. Esto en la radio deportiva de países como Argentina, Chile, Uruguay y Perú, ha sido fútbol en un 95 por ciento y en Colombia había una excepción porque se complementaba con el ciclismo. Yo me salí del formato y esto tuvo que ver con el reinicio de nuestra televisión con la apertura de nuevos canales. Antes sólo había un canal de televisión y cuando apareció el Canal 9 a mediados de la década del 70, tuve la oportunidad de trabajar con una empresa que se llamaba “Imagen 2000 TV” que me llevó precisamente a hacer deporte.

Ahí abrimos el panorama transmitiendo baloncesto. Punch había iniciado las transmisiones de la –Copa Luz Cola– los sábados en las tardes y a la gente les llamó la atención. En la década del 80 tuve la osadía de transmitir un partido de ajedrez por radio como un ensayo y como una ayuda a este deporte ciencia del país. Esto mereció que me ganara el Premio Ondas Internacional de España. Yo me salí de un hábito que era solo fútbol y ciclismo. Yo llegué a trasmitir billar, microfútbol, boxeo, porque era como rellenar un canal. Hoy en día es común que se trasmitan infinidad de deportes pero en mi época si era irreverente.

 

G.P.: ¿Considera importantes los premios y los reconocimientos?

D.C.: Depende del grado de vanidad de una persona. Yo no me considero vanidoso pero si soy respetuoso con la gente que se toma el trabajo de tenerlo a uno en cuenta. Recientemente en Cali me dieron una distinción por haber sido cofundador con algunos colegas de Argentina, Chile, Brasil, de la Confederación Panamericana de Periodistas Deportivos que se llamó Fepeda hoy en día es el capítulo de la Asociación Mundial de Prensa Deportiva (AIPS) capitulo América de la cual fui vicepresidente. Esto más que un premio ha sido un recordatorio a mi labor en los medios en Colombia.

 

G.P.: ¿Qué le significó su Premio “Vida y obra” de los Premios Altius?

D.C.: Esto tiene dos lecturas. La primera, el agradecimiento por lo que se ha hecho aquí que son más de 50 años vinculados a la comunicación electrónica del país, de ellos en un noventa por ciento en los deportes. Y la otra es que la gente considera que uno cumplió su función y le están diciendo hasta luego. Yo esto lo entendí desde antes, yo no me esperé a que me dijeran “usted ya está pasado de moda” para retirarme. Ahora estoy más en algo que quizás era por una frustración universitaria o académica y es que dicto charlas en universidades, dirijo la agremiación deportiva en Bogotá, hago parte de la Academia Olímpica Colombiana, todo esto me da muchas satisfacciones porque es como un recuerdo y un agradecimiento al oficio que me llevó a los sitiales que me correspondió vivir y que me dio los recursos para poder sacar una familia adelante.

 

 

“Yo no me considero vanidoso pero si soy respetuoso con la gente que se toma el trabajo de tenerlo a uno en cuenta.”

Clara Luz Roldán(Directora de Coldeportes), David Cañón y Baltazar Medina (Presidente del Cómite Olímpico Colombiano) Foto: Cortesía Comité Olímpico Colombiano.

 

G.P.: Qué tanto le ha ayudado su postura religiosa como cristiano creyente en su carrera en los medios colombianos?

D.C.: Más que como profesional, me ha ayudado como persona. Hace cerca de 20 años voy a “Casa Roca”, una iglesia cristiana integral de un perfil protestante dirigido a un estilo de vida siempre inconforme con la parte moral de lo que ese está viviendo. También me ha ayudado en el compartir social, si uno es un testimonio de buen ciudadano, de buen profesional, buen integrante de familia, esto es bueno desde todo punto de vista. Esto no quiere decir que todo aquel que siga la religión cristiana sea buena persona, escuchamos a diario de de pastores enlodados y enredados en temas que desprestigian no al cristianismo porque este basado en Cristo sigue igual, más bien al ser humano que por su naturaleza es susceptible de las cosas malas cuando podría haber preferido las buenas también.

 

G.P.: ¿Entonces esto no le ha generado ninguna clase de conflictos dentro de su profesión?

D.C.: No. En esto es muy importante el respeto por las creencias de cada uno. En los medios nos movemos en un círculo de cierto nivel cultural que evita que haya discusiones sobre el tema. Es como en política. Cuando se llega a cierto nivel la gente no se va a matar por su color político como si sucede en el apasionamiento en otras esferas de la sociedad o cuando hay fundamentalismo como el tema que tenemos hoy en día.

 

G.P.: ¿Cuál diría fue su mejor entorno en su carrera profesional?

D.C.: En líneas generales la pasé muy bien con mis colegas. No tuve problemas. Mi entorno fue Alberto Piedrahita Pacheco y Juan Harvey Caicedo. También con “Pacheco” y con Héctor Palau activo todavía. Tengo amigos privados dentro de este ambiente, entre ellos, Fabio Becerra Ruiz, Jairo Alonso Vargas y Héctor Ulloa. Por geografía es a veces muy complicado estar muy cerca de tanta gente tan querida dentro del país y menos con los que viven en el exterior aunque ahora las redes sociales ayudan mucho para el propósito.

 

G.P.: ¿A quién nombraría de los medios en Colombia que merezcan todo su respeto y admiración?

D.C.: En lo periodístico trabajé con Juan Gossaín y con Darío Silva, ahora nuestro líder de la congregación religiosa a la cual pertenezco. En el ejercicio del periodismo, ellos dos me sorprendían por su gran cúmulo de información y su memoria tan fabulosa y traída a la actualidad. Por ejemplo, Juan Gossaín se acordaba de anécdotas de 40 ó 50 años atrás con gran precisión y del porqué habían sucedido y de su relación con el momento actual. Darío iba mucho más allá, porque él ya hablaba de sucesos de otros siglos los cuales comparaba también con la actualidad. Intelectualmente y comunicativamente son dos personajes que admiro muchísimo. Cuando empecé me llamó la atención la habilidad y preparación de Juan Harvey Caicedo. Cuando él era director artístico de RCN con tan sólo 22 años me puse a escucharlo en el partido Colombia-Rusia y en ese tiempo no existía ese intercambio que tenemos hoy en día. Una hora antes el improvisó toda la transmisión de RCN sin equivocaciones gramaticales, de dicción, o de temática y esto era maravilloso. El fue un profesional integral al cual admiré siempre.

 

G.P.: ¿Cómo ve la clasificación de nuestra Selección al próximo Mundial de Fútbol en Rusia?

D.C.: A mí me parece que la selección Colombia desde el Mundial del 90 y después de varias décadas de ausencia después de su participación en Chile (1962), ha venido emparejándose mundialmente. Antes era ubicado entre los países chicos del norte de Suramérica como Venezuela o Ecuador. Ahora no, la confrontación es de tú a tú con el sur, o sea con países como Argentina, Uruguay y Brasil. Lo demostrado por Colombia, especialmente en el último Mundial en Brasil, indica que es una potencia en el fútbol de América Latina como dicen los comentaristas del futbol suramericano. Jugadores como James Rodríguez, Falcao o Zapata, es un índice del potencial del futbol que tiene nuestro país. Ya no esperamos que sean azares o novedades que Colombia llegue. Nuestro fútbol es competitivo y desde ese punto de vista Colombia está bien ubicado y luchando para su clasificación. Creo que Colombia ya se puso el “pantalón largo” en lo que tiene que ver con el fútbol mundial.

 

G.P.: Recientemente falleció el periodista Héctor Mora. ¿Cuál es su apreciación del legado periodístico que nos dejó?

D.C.: Si, tuve la oportunidad de estar en su sepelio. Con Héctor lo que siento es una gran admiración porque a mí me gusta la gente que incursiona en algo y que es novedoso en su trabajo y él lo fue en su momento en arriesgar y comenzar a viajar por el mundo mostrando otra faceta del mundo exterior a nuestro país. En aquella época nosotros teníamos una ubicación de televisión pobre. Esto dejémoselo a Discovery Channel, a los canales internacionales que tienen gran presupuesto para que manden personal por todo el mundo y hagan este tipo de programas. Héctor se atrevió a hacer esto con una filosofía directa a nuestra cultura colombiana y de ahí el mérito grande que tuvo con su programa “El Mundo al Vuelo”. A Héctor se le recordará por ser una persona innovadora en la reportería de televisión mundial.

 

G.P.: Cinco décadas en radio y televisión al servicio de los colombianos. ¿Qué dice al respecto?

D.C.: Soy un colombiano más de extracción popular con las dificultades en las cuales crecí por lo que todos conocemos de este país violento. Fui victima de la violencia, desterrado de mi tierra de Boyacá, vine a dar a Bogotá como una buena cantidad de niños. Tuve la suerte de encontrarme con un oficio que si bien no lo estaba buscando, si lo aprecié cuando lo encontré que es la comunicación a través de la radio y de la televisión. Después de haber hecho el aporte que ya he manifestado y haber aportado como dicen “un granito de arena” en algo que es muy identificativo en un país de cultura radial como es el nuestro, me siento muy a gusto. Si aporté algo especialmente en la infraestructura y logística de hacer eventos que tuvieran alguna trascendencia y que pusieran de relieve lo que era la preparación colombiana para hacer radio y televisión, pues bienvenido, desde ese punto de vista me puedo sentir satisfecho de lo que pude haber aportado al país.

 

G.P.: ¿Qué deben hacer las nuevas generaciones para el engrandecimiento de nuestra radio y televisión?

D.C.: Primero que todo que si realmente les gusta que se enamoren de la carrera. Que no estén pensando en que es una carrera para buscar un trampolín de popularidad por el hecho de salir en televisión ó porque los escuchan en radio. Que piensen en ser novedosos aportando al país, con buen gusto, en unos parámetros de valores y pensando en que hay un país que a todos nos necesita y en la medida en que hagamos las cosas bien, vamos a contribuir a que nuestra Colombia salga adelante.

 

G.P.: Muchas gracias.

D.C.: Le agradezco por ese sentido de colombianismo aprovechando estos medios de seguir en contacto con nuestro país porque es una manera de hacer patria desde el lugar en donde se encuentre.

 

 

“Tuve la suerte de encontrarme con un oficio que si bien no lo estaba buscando, si lo aprecié cuando lo encontré que es la comunicación a través de la radio y de la televisión.”

David Cañón. Foto Caracol.

 

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