Gabriel Muñoz López. Foto: Colprensa.
Gabriel Muñoz López. Foto: Colprensa.

Gabriel Muñoz López: “Caracol ha sido mi casa radial de toda la vida”

 

La primera vez que llamé a Gabriel Muñoz López no lo encontré. Andaba de fiesta celebrando los 25 años de fundación del famoso programa radial “La Luciérnaga”. Sentí una leve desilusión pero conservé el ánimo de poder conversar con él en la próxima llamada y así se dieron las cosas.

“Maestro, buenas noches, me siento muy honrado al escucharlo y poder conversar con usted”.   Así comenzó la conversación con el legendario hombre de radio que narró la hazaña del histórico empate 4-4 de la selección Colombia frente a la de Rusia en el Mundial del 62 en Chile y el artífice del programa más antiguo de la radio colombiana “Así canta Colombia”.

 

 

 

Por Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

  

 

G.P.: ¿Cómo celebró recientemente los 25 años del programa “La Luciérnaga?

G.M.L: Muy bien. Estuvo muy suntuosa. Primero fue el programa radial evocando muchas cosas con todos los artistas y figuras y luego en la noche tuvimos una reunión en un restaurante y allí nos reunimos con Hernán Peláez y otros de sus fundadores.  Muy rica la reunión con muchas reminiscencias, muchas anécdotas fue fabulosa. Se recordó la gran época de Juan Harvey Caicedo, mi presencia hace 27 años cuando Hernán Peláez, me invitó para que hiciera “Boleros”. Convinimos en que se haría dos veces a la semana y una semana después me dijo que la gente pedía los boleros todos los días y así lo hicimos dentro de lunes a viernes.

 

G.P.: Por qué lo atrapó en su vida la magia de la radio?

G.M.L: Desde muy joven, casi de niño, escuchaba la radio y me gustaron siempre los deportes. Estando en mi tierra natal, Manizales, me invitaron a que me presentara a un programa en una emisora popular (Emisora Electra) allí me presenté como narrador y narré de memoria unos tres minutos de un partido entre el River y el Boca de Argentina que había oído en la onda corta en un radio de la RCA Victor y me gané el premio, unos 5 dólares en promedio. A los ocho días tenía que defender mi título pero esta vez me presenté como  “El locutor fantasma” por temor a mi papá porque él no quería que fuera narrador deportivo. Volví a ganar narrando un partido entre el Deportivo Pereira y el Once Deportivo, equipos de moda en el Viejo Caldas. Volví a ganar y el premio esta vez fue de unos 10 dólares. En esta ocasión me oyó Leonidas Otalvaro Gómez, director artístico de Radio Manizales en donde  su narrador deportivo  se había retirado. El habló con mi papá y llegaron a un acuerdo y así firmé un contrato comenzando a trabajar con ellos en 1946. En 1948 hubo una carrera de automovilismo llamada –La Gran Carrera Panamericana– que salió de Buenos Aires y llegó hasta Caracas  pasando por Colombia. Nuevo Mundo que hacía conexión con Radio Manizales me pidieron que fuera a Armenia y transmitiera para Bogotá. En la onda corta yo escuchaba a un locutor que narraba desde un avión.  Comencé a inventarme una carrera más lo que escuchaba del locutor Elías y en el orden en el que yo narré así llegaron los pilotos a Bogotá. En enero de 1948 me invitaron a narrar el partido de River de Montevideo y el Independiente Santa Fé. José Samper gerente de la emisora Nuevo Mundo me invitó a trabajar a Bogotá, dos representantes hablaron con mi papá, así se coordinó el contrato y en octubre de 1949 empecé mi gran carrera radial en Nuevo Mundo que luego se convirtió en la Cadena Caracol de Colombia.

 

G.P.: Usted ha sido catalogado como el mejor locutor deportivo de Colombia por varias décadas. ¿Cómo se siente por esta meritoria distinción?

G.M.L: Muy feliz. Incluso gané varios premios. En mi época alternaba con otra gran figura, Carlos Arturo Rueda. El estaba en la emisora competencia que era Nueva Granada hoy en día RCN.  Yo narré toda la gran época de El Dorado del futbol que se acabó en los años 53-54 por el famoso Pacto de Lima ocasionando así que las grandes estrellas que jugaban en Colombia se volvieran otra vez a sus clubes. En Bogotá se creó un fenómeno creando el hipódromo de techo y su gerente, Fernando Londoño, quería que yo narrara hípica pero yo no sabía de esta actividad deportiva. En Bogotá estaba de visita el Dr. Wilian Gil Sánchez, gerente de La Voz de Antioquia quien me invitó a trabajar a Medellín narrando futbol al estadio Atanasio Girardot. En mayo de 1954 inicié otra era radial en La Voz de Antioquia con gran programación en vivo de los artistas internacionales que llegaban a Colombia, así aprendí a ser presentador, animador y maestro de ceremonias. Allí estuve hasta 1960 cuando nuevamente Fernando Londoño me pide el favor de regresar a Bogotá porque la narración del futbol no estaba a la altura de lo que estaba haciendo Nueva Granada con Carlos Arturo Rueda y en la Voz de Colombia, con Pastor Londoño. Volví e inicié otra etapa importante en mi carrera como locutor hasta el año 1970. Narré el Mundial de futbol de México y al regresar no hubo arreglo del contrato y me dediqué a la docencia por 30 años. Enseñé locución y producción para radio y televisión. Pero no dejé de hacer radio. Estuve una temporada en la Radiodifusora Nacional de Colombia, otra en Todelar y otra en la Radio Nacional.

 

G.P.: Admira otros locutores deportivos colombianos?

G.M.L: En la época de El Dorado del futbol habíamos un grupo muy notable, serios, de una gran objetividad sin las estridencias que se tienen hoy en día. En Bogotá Carlos Arturo Rueda, en La Nueva Granada. En La Voz de Colombia, Pastor Londoño. Jaime Tobón de la Roche, en Cali, Joaquín Marino López y luego aparece Álvaro Muñoz Cuellar, y en Barranquilla, Joaquín Eduardo, pensábamos en los oyentes porque no había televisión.

 

G.P.: ¿Cómo recuerda el momento en el que narró el gol de Marcos Coll en el 4-4 contra Rusia?

G.M.L: Eso fue inolvidable. Ha sido el único gol olímpico en todos los campeonatos mundiales que se han celebrado. Esto fue en aquel partido en Arica, Chile, en donde asistía Colombia por primera vez, lo dirigía Adolfo Pedernera. El marcador era un desastre con una marcador 4-1 a favor de los soviéticos en el segundo tiempo. Cuando llegó el gol olímpico de Marcos Coll desmoronó al equipo soviético y Colombia se creció. Vino el gol del 4-3 de Antonio Rada y faltaban 3 o 4 minutos para finalizar y Marino Klinger empató 4-4. Fue una locura y ese empate prevaleció durante muchos años como parte de la historia del futbol colombiano ante la Unión Soviética.

 

G.P.: Con los jugadores actuales A quién catalogaría como el mejor futbolista en la historia de Colombia?

G.M.L: Yo diría varios. De la época de El Dorado había dos grandes jugadores. Francisco “El  Cobo” Zuluaga, defensa del Millonarios y en Medellín, Humberto “Turrón” Álvarez, lo quisieron contratar del Millonarios pero él no quiso. Luego aparecieron mas figuras como Alfonso Cañón, en Santa Fe, Alejandro Brand en el Millonarios, Efraín “El Caimán” Sánchez, gran arquero de la selección en varias épocas, Willington Ortiz.  Actualmente los más notables, Falcao García y James Rodríguez.

 

G.P.: ¿Cuál es la historia de su programa insigne  “Así Canta Colombia”?

G.M.L: Quiero decirle que si llegamos al mes de Julio de este año si Dios quiere celebraríamos los 63 años de “Así Canta Colombia”.  Cuando a mi me pasaron para La Voz de Antioquia en mayo de 1954 como parte del contrato de trabajo a parte de lo deportivo debía realizar un programa musical de mi gusto. Por herencia paterna mi familia tenía una tuna-estudiantina donde tocaban tiple, guitarra, bandola, pandereta, etc y cantaban en la iglesia y en las fiestas navideñas y todo eso se me quedó impregnado desde mi niñez. Comencé con discos del archivo de la emisora y en ellos se escuchaban aplausos y gritos de la gente, esto ocasionó que a los meses la gente empezara a hacer cola para ir a escuchar el programa en vivo. Así nació una muy buena época en 1955 de la programación en vivo con orquestas, artistas, conjuntos y estudiantinas. Presentábamos a los grandes duetos de la época como a Obdulio y Julián, El dueto de Antaño, Ríos y Macías, Gómez y Villegas, ellos cantaban con la orquesta que tenía el maestro Manuel J. en La Voz de Antioquia hasta mi regreso a Bogotá en 1960. Luego Hernán Peláez, director musical de Caracol me oyó en Radio Nacional y me pidió hacerlo allí y arreglamos contrato y desde ese entonces permanezco en Caracol son casi 28 años de permanencia en esta última etapa.

 

“Siempre en mis discursos tenía la palabra de aliento, diciéndoles ámen la profesión, si ustedes se van a dedicar a la radio, o a la televisión o van a estar en la prensa ámen esa profesión, quiéranla, respétenla, dignifíquenla,  tengan sentido de la pulcritud oral y escrita.”

Gabriel Muñoz López. Foto: Jaime Leguizamón (Caracol Radio)

 

G.P.: ¿Y hasta cuándo piensa  seguir haciendo su programa?

G.M.L: Hace poco cumplí noventa años y lo seguiré haciendo hasta que Dios me de vida y salud y que mi voz y mis facultades me lo permitan.

 

G.P.: ¿Qué opina de géneros musicales como el reggaetón?

G.M.L: De la música moderna no tengo hoy en día demasiado interés. Prevaleció en mí un detalle muy simpático. Estando muy niño en Manizales de unos 8 años de edad mi padre era docente y alternaba ventas en el almacén de la RCA Victor. En junio de 1935 en época de colegio lo único de lo que se hablaba era del accidente que había ocasionado la muerte de Carlos Gardel en Medellín. Sobre el tema Le pregunté a mi papá y él me habló de sus diferentes nacionalidades y además me contó que acababan de recibir los discos que él había grabado en N.Y. para la RCA Victor y puso a sonar en una vitrola un disco 78 la canción “Volver” que se convirtió para mí en mi tango ideal y me aficionó también a gustar y a degustar la música argentina. Yo hice varios homenajes a Gardel especialmente en La Voz de Antioquia, otros en la Radiodifusora Nacional de Colombia y en Todelar y unos dos o tres en Caracol. En esta cadena, un día hablé con un director de música,  era un muchacho joven y me respondió “No eso está muy tocado…muy repetido”, a él le gustaba el reggaetón y me rechazó un especial a Gardel.  Por eso yo me quedo con la música de antes, con los boleros, esos grandes recuerdos que se quedaron para siempre en mi corazón y en mi mente.

 

G.P.: Háblenos de su canción favorita “Me enamoré de tí”

G.M.L: Una letra que compuse a quien era en ese momento mi novia y hoy en día mi esposa con casi los 50 años de matrimonio. La canción cuenta como la conocí, como la quería…y me asocié con Santander una de las voces del trío “Los Isleños”. En una noche de bohemia le escribí la letra en una servilleta y él le puso la música. Después apareció el disco a propiedad de él. El me pidió excusas diciéndome que la servilleta en donde  yo la había escrito estaba guardada en un vestido suyo  y que antes de que su señora lo mandara a lavar se habían dado cuenta de ello pero que él no lo recordaba”. De esa manera hicimos las diligencias en Sayco para que apareciera la propiedad intelectual mía y la musical de él.  La creación de esta canción viene desde 1969 aproximadamente.

      

G.P.: ¿Cómo se siente ser en estos momentos el locutor más longevo de la radio colombiana?

G.M.L: Precisamente conversábamos en el homenaje de “La Luciérnaga” en Caracol que locutores de 90 años de edad en estos momentos quizás el único sea yo con su memoria, su capacidad física y mental. También el programa “Así canta Colombia” va a cumplir 63 años pudiendo ser el único en nuestro país.

 

G.P.: ¿Qué piensa de tanto cambio tecnológico ahora en la radio en comparación en la época en la cual usted comenzó?

G.M.L: Los locutores de antaño en cualquier modalidad, animación, la deportiva o la noticiosa, eran personas de cultura, eran intelectuales prácticamente. Hoy en día hay demasiada improvisación. Infortunadamente los locutores lectores de noticias en nuestros medios colombianos prácticamente han desaparecido. Todo se hace a través del computador y lo hacen periodistas aún muy incipientes. Total que la diferencia de antes era la investigación, si iba a las fuentes de la noticia y luego se redactaba. Hoy en día no. Las noticias llegan a los computadores y así se transmiten. Yo recuerdo como parte anecdótica que un director artístico a mí me recibió un lunes en un mes de octubre del año 49 y luego de presentarme el personal me dijo que tenía que aprender a hacer libretos. El era Alvaro Mutis, el famoso escritor, poeta, locutor y director artístico de Nuevo Mundo y voz extraordinaria leyendo noticias. Hoy en día cualquiera hace noticias.

 

G.P.: ¿De tantas voces hermosas de locutores colombianos tiene alguna en especial para su gusto?

G.M.L: En este momento se me vienen a la mente un montón de voces que leyeron noticias esplendorosamente bien. Manolo Villareal, por ejemplo, varios que fueron inclusive alumnos míos como Eliodoro Otero. Ellos fueron señores lectores de noticias. Eduardo Aponte Rodríguez que vive en Miami.

 

G.P.: ¿Nos cuenta cómo “Los Panchos” le cantaron a un hijo suyo recién nacido?

G.M.L: Esto fue algo formidable. Yo hacía parte de la trilogía de animadores en emisoras Nuevo Mundo con Teresita Gutiérrez y con Pablo Emilio Becerra. En abril de 1951 llegan “Los Panchos” a Bogotá. Yo estaba recién casado y mi esposa esperaba el primogénito para finales de ese mes. Ellos debutaban el 5 de abril y esa noche después del programa en la calle 12  con la carrera sexta vamos a un coctel que brindó don Fernando Londoño y en donde estaban presentes personajes de la política, la banca y la industria. Teresita Gutiérrez estaba encargada de Hernando Avilés, a mi me correspondió Chucho Navarro y Pablo Emilio Becerra se encargó de Alfredo Gil, el gran requinto. En la mesa, Chucho Navarro notó que yo estaba algo incómodo y me preguntó que me pasaba y le respondí que estaba recién casado y que mi esposa y yo estábamos esperando primogénito para fin de mes” y él me dijo de “váyase inmediatamente a casa porque va a nacer yo también fui padre”. Me salí de la reunión y al llegar a mi apartamento me encontré a mi esposa con los síntomas del parto, en esa época los niños nacían en la casa. Fui por el médico que era mi vecino, mandó una enfermera, preparó a mi esposa y a las pocas horas, nació mi primogénito que se llama Gabriel Eduardo Muñoz. Ya luego yo tenía que ir por reglamento y devoción al ensayo del programa para cronometrar las canciones y luego hacer el libreto. Allí le conté a Chucho Navarro y me dio un gran abrazo y se puso feliz diciéndome que esa noche lo invitara a mi apartamento para conocer a mi hijo. Esto ha sido inolvidable. Otra historia para mí. Nos quitamos los corbatines, los sacos de smokins, mis padres y suegros estaban en Bogotá, fue la gran reunión y Chucho Navarro comenzó a cantar las canciones de cuna y ahí interpretó el gran éxito de los años 48-49 “Sin un amor” y todos los allí presentes le hicimos coro.

 

G.P.: ¿Cuál es su secreto para tener esa maravillosa memoria?

G.M.L: Lo que pasa es que yo soy un estudioso, estoy leyendo permanentemente, escribiendo, hago tres libretos, tengo mi mente siempre ocupada trabajando en mis cosas sabrosas, agradables, gratas y estoy en lo mío, conversando por ejemplo con usted en este momento.

 

G.P.: ¿Y cómo le parecen  los músicos colombianos de la actualidad?

G.M.L: Hay una cosa muy simpática que he conversado con amigos. Hay una generación nueva en Colombia de muchachos jóvenes de diferentes sitios del país que están cantando las canciones viejas y las están llevando a los certámenes nacionales y a los famosos festivales de música colombiana. En ese en sentido han aparecido otras voces pero no tienen la fuerza, la fortaleza o el encanto por ejemplo de un Obdulio y Julián, El dueto de antaño, Ríos y Macías, Espinosa y gloria, pero ahí prevalecen. A su estilo, con sus pequeñas modificaciones musicales, pero hacen  recordar la música colombiana de antes.

 

G.P.: ¿Aún conserva su vieja máquina de escribir marca “Brother”?

G.M.L: Si todavía la tengo. La compré en San Antonio del Táchira hace 45 años, me costó 2.500 pesos le he hecho unas 8 o 10 reparaciones, cambios de cinta, se le han cambiado teclas, ahora se consiguen a 150.000 pesos.

 

G.P.: ¿Cómo ve el futuro de la radio?

G.M.L: Yo lo veo muy optimista. Todos los días aparecen cosas nuevas, sistemas satelitales nuevos, el internet todo lo ha evolucionado y aparece un modernismo  espectacular. Esa es la gran realidad.

 

G.P.: Que le recomienda a los nuevos locutores?

G.M.L: Como yo fui docente, profesor de generaciones, siempre en mis discursos tenía la palabra de aliento, diciéndoles amen la profesión, si ustedes se van a dedicar a la radio, o a la televisión o van a estar en la prensa amen esa profesión, quiéranla, respétenla, dignifíquenla,  tengan sentido de la pulcritud oral y escrita. Eso yo lo inculco y lo digo a gente joven amiga de Caracol. Trato de levantarles un poquito la moral con recomendaciones y comentarios y de significarles la belleza de nuestra profesión en la radio, la televisión ó la prensa.

 

G.P.: ¿Qué significa Caracol en su vida?

G.M.L: Mi casa radial de toda la vida porque como le expliqué me trajo muy joven de Manizales a la naciente emisora Nuevo Mundo con un poco más de un año de haberse fundado. Mis temporadas largas allí, ha sido mi vida, la que me ha levantado, me ha llevado y me ha dado fama a nivel nacional e internacional. Esto lo llevo en el alma y en el corazón.

 

G.P.: Maestro, muchas gracias.

G.M.L: Le agradezco infinitamente a usted que ha sido muy galante y muy amable en recibir mi conversación a través de este teléfono y muy orgulloso que desde Canadá me haya tenido en cuenta. Un abrazo.

 

“Seguiré haciendo -Así Canta Colombia- hasta que Dios me de vida y salud y que mi voz y mis facultades me lo permitan.”

Gabriel Muñoz López.  Foto: Diego Caucayo Correa.

 

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