Martín Movilla. Foto cortesía: Radio Canadá
Martín Movilla. Foto cortesía: Radio Canadá

Martín Movilla: “Si he podido lograr algo en el periodismo de Canadá ha sido gracias a lo que aprendí en Colombia”

Visitar las instalaciones de Radio Canadá en Montreal  tiene algo muy particular y es saber que uno va a encontrarse con el amigo y periodista Martin Movilla, que de manera admirable se ha convertido en la representación más valiosa de la comunidad  hispana en esta ciudad  dentro de la radio y la televisión pública canadiense.

Movilla entró a trabajar en 2004 en Radio Canadá Internacional (RCI) plataforma internacional que se dirige hacia el extranjero. Pero a partir de 2006 comenzó a hacer periodismo de investigación, crónicas en radio, documentales y análisis para televisión en otras plataformas locales de Radio Canadá Nacional en francés fundamentalmente. Su posición actual es reportero para la emisión ENQUETE  programa faro de investigación de Radio Canadá. Durante su permanencia ha recibido connotados premios como haber sido elegido uno de los 10 Hispanos más Influyentes de Canadá el Premio Gemeaux por su documental  Castro vu par ses fidèles “Castro detrás del mito” (versión en español y el prestigioso premio en internet  Webby Awards  por su participación en el trabajo “Democracia y religiones”.

En esta entrevista  Martin Movilla nos habla de su bagaje profesional en tierra canadiense, de lo mucho que significó su padre en su carrera como periodista y nos comparte además, entre otras cosas,  su visión sobre la actualidad política en Canadá, Estados Unidos, Colombia y Cuba.

 

 

Por Germán Posada

Germanposada77@gmail.com  

 

 

G.P.: ¿Qué tan difícil fue haber logrado ese espacio para ejercer el periodismo en Canadá?

M.M.: Siempre es complicado desarrollar la profesión de periodista en otro país cuando se llega a una sociedad de acogida en la que se conoce a muy poca gente o a nadie y en la que hay que partir de cero. Es una nueva sociedad en la que trabajar en su propia lengua es complejo porque en Canadá contrario a lo que sucede por ejemplo en Estados Unidos es una sociedad que tiene pocos medios hispanos. Es decir no hay un mercado hispano real que permita hacer medios en español independientes que tengan peso y fuerza a nivel sociedad y representatividad económica y política. Aunque en un principio trabajé con periódicos hispanos, en un programa musical de televisión y en el canal multicultural en español el panorama era incipiente, poco lo que se ganaba, mucho el trabajo y los resultados a mediano y largo plazo no eran tan claros y tan contundentes. En radio se podían hacer programas eventualmente pero habían tantas solicitudes que se necesitaba casi un milagro para que tener un espacio. De otra parte en las radios en donde más espacio había existía demasiada militancia política y ese en particular no ha sido mi interés.

 

G.P.: ¿Pensó en algún momento renunciar a su profesión como periodista?

M.M.: Yo siempre he creído que como inmigrantes tenemos que tener varias opciones. Cuando llegamos tenemos un contacto muy fuerte con gente de nuestro país de origen y esto hace que los dos pies no estén en el mismo lado. En nuestro caso hay que poner los dos pies en Canadá. A mí en particular me costó hacerlo. Pero es de esta forma que comenzamos a planificar el futuro. Por lo menos mirar cuales son las opciones. Mi plan A fue siempre ser periodista en Canadá. Cuando supe seis meses más tarde que no regresaría a Colombia  me puse disciplinadamente a estudiar más y comencé a construir un nuevo tejido social y a ver como se hacía el periodismo acá. Puedo incluir a muchas personas que me decían que trabajar en periodismo era imposible. Mi plan B hacer algo conexo a las comunicaciones. Plan C trabajar en una ONG y el plan D era regresar a Colombia. Pero había una terquedad en mí de prevalecer con mi profesión la cual amo y que constituye el sentido de mi vida. No es sano cuando uno se obsesiona con un solo plan porque la frustración puede llega a ser tan grande que termina uno con una depresión severa  y perder el camino.

 

G.P.: Cumplidos diez años de servicio en Radio Canadá fue elegido como uno de los diez hispanos más influyentes en este país.  ¿Qué le ha significado este premio? 

M.M.: A mí me avisaron que era uno de los nominados y me invitaron para que fuera a la premiación a la ciudad de Vancouver porque me aseguraban que iba a ser uno de los ganadores.  Los premios son reconocimientos al trabajo realizado pero no son el objetivo de mi trabajo que es informar. No trabajo para ganar premios. Lo que me gusta es tratar temas que muchas veces la gente no trata en otros lados y poder hablarlos de manera seria, veraz, equilibrada e imparcial. Obviamente no los rechazo, los premios se reciben, son buenos, ayudan y empujan en la carrera.

 

G.P.: Usted tiene dos hijas y una de ellas fue parte importante en su momento para que postulara a Radio Canadá. ¿Qué opinan de sus éxitos como periodista en este país?

M.M.: Mis hijas están muy orgullosas de mi trabajo. Yo creo que Dios existe y él me ha permitido también mostrar algo de lo que hago y me ha permitido yendo de su mano de alguna forma poder escalar. Yo conozco el valor de lo realizado. Yo siempre he creído que cuando uno cree que llegó al final del camino pues ya no camina más. Por eso pienso que es mejor creer que falta mucho para seguir avanzando. Tenemos que seguir caminando constantemente en busca de nuestros logros.

 

G.P.: Parece que cerró con broche de oro el 2016 con un documental sobre Colombia.  ¿De qué se trató?

M.M.: En 2016 salió al aire un programa sobre Colombia un documental que es la primera vez que en un espacio triple A en que la emisión bandera de Radio Canadá que es ENQUETE transmitía un programa con una narración con alguien que tiene un acento. Eso tiene un valor y es ver como nosotros los que venimos de afuera, los que no crecimos aquí, los que intentamos hablar lo mejor que podamos la lengua, hemos logrado entrar a un espacio en el que se nos reconocen cosas y nos permiten hacer cosas. Si yo fui el primero quién lo hizo, lo considero un logro general.

 

G.P.: ¿Cómo fue su experiencia como invitado a comentar el Mundial de Fútbol en 2014?

M.M.: Haber tenido por primera vez una persona con acento presentando el Mundial de futbol en 2014 en la televisión en hora de alta escucha en el momento en el que Canadá por fin el futbol se convertía en una cosa en la que millones querían ver es algo muy interesante y gratificante. Es orgullo personal, familiar, pero también creo yo es una contribución a abrir un espacio hacia otras personas, hacia el mundo de los inmigrantes que llegamos grandes acá en este país.

 

“Soy el resultado de todas las experiencias aprendidas y de todo lo que los demás me han dado.” 

Martin Movilla (centro)

 

G.P.: ¿Cuál es su opinión de la evolución de los medios hispanos en Montreal comparativamente a la época en la cual usted llegó?

M.M.: Bastante incipiente todavía. Aquí hay un problema con la comunidad hispana en general.  Hay que tener claro que aquí no tenemos una comunidad hispana si no que tenemos comunidades hispanas o latinoamericanas y esto es muy importante. La gente esta mencionando seguido el tema de los canales hispanos en los Estados Unidos. Pero tenemos que admitir que Univisión es una cadena de televisión muy claramente pegada a México y si vemos  a CNN (español) por más que se abra un poco más a América Latina también está pegada a ese público mexicano. Una comunidad bastante dinámica en el comercio y  que tiene representatividad al interior de Estados Unidos. En Canadá no hay esos millones de hispanos y las comunidades de nuestros orígenes son tan diversas y tan fraccionadas que no hay un canal de televisión, no hay un medio escrito ni hablado que haya logrado realmente concentrar a todas las comunidades en una sola y ese fraccionamiento de la comunidad hispana genera un vacío. Eso ha ido atomizando los medios y cuando digo que la cosa no ha avanzado es porque antes existía por lo menos NUEVO MUNDO TV que era un canal de televisión en español y falta de apoyo económico de los negocios prósperos comerciantes y empresarios hispanos ese canal tuvo que terminar cerrando. Aquí es muy difícil vender publicidad hispana en espacios en otros idiomas. De hecho, somos menos importantes que el mercado árabe, italiano o portugués.

 

G.P.: La era Obama se terminó. ¿Cómo ve a Donald Trump como el nuevo presidente de los Estados Unidos?  

M.M.: Es muy difícil hacer futurología. Para muchos analistas lo que sucede hoy con Donald Trump es atípico. Nunca antes una persona que estaba esperando llegar al poder en Estados Unidos incluso en otros países se había tomado el trabajo de meterse o tomar posición de la política internacional que está desarrollando el gobierno que todavía está presente dirigiendo o de hablar de la política de otros países cuando todavía no ha asumido el poder y eso llama la atención. Algunos se preguntan qué va a pasar con el proceso de paz en Colombia, la supuesta relación entre Rusia y Donald Trump o la relación entre Donald Trumpo y Taiwan frente al tema de China, el tema de lo que está hablando Donald Trump con empresas automovilísticas de no construir fabricas en México o el famoso muro. Hay que darle la oportunidad al corredor para ver que va a hacer.  Una cosa es escribir en Twitter y otra es gobernar un país. Solo en el ejercicio del poder se podrá evaluar realmente el aporte o el no aporte, el peligro o el no peligro, lo bueno o lo no bueno de Donald Trump. No es serio como periodista entrar a hacer un análisis o tomar posiciones bajo estas condiciones.

 

G.P.: El año pasado ganó un importante premio por su documental “Castro detrás del Mito”. ¿Qué es Cuba ahora sin la presencia de Fidel Castro?

M.M.: La misma Cuba que era antes. Fidel Castro dejó el cargo en el 2006 bajo una transición de poder que se concretó en 2008 con su hermano Raúl Castro al interior del Partido Comunista único en Cuba como presidente del Consejo de Estado  y de Ministros. Raúl Castro llevó al poder su propio estilo y su grupo de gente. Hizo una apertura hacia Estados Unidos que Fidel nunca había hecho. Su herencia será positiva o negativa dependiendo de quién la evalúe. La muerte de Fidel Castro no va a cambiar nada. La estructura del poder del estado cubano se había adaptado a su no presencia. El futuro de Cuba depende en gran parte de las decisiones que tome Estados Unidos frente a Cuba. Desde el análisis periodístico si Estados Unidos vuelve a aislar a Cuba lo que puede suceder es que va a terminar dando una fuerza superior al interior a un sector comunista mucho más cerrado, radical y mucho menos convencido de la necesidad de abrirse hacia el mundo. Lo poco que se logró entre ambas naciones, permitieron crear unos nuevos espacios que si llegaran de nuevo a la guerra fría sería retroceder, sería un absurdo completo.

 

G.P.: ¿Se ha oxigenado la imagen de Canadá en el exterior con su nuevo Primer Ministro Liberal Justin Trudeau?

M.M.: Una cosa es la imagen de un país y sus dirigentes y otra es la realidad política interna. Ya hay cuestionamientos al gobierno actual porque no ha cumplido todas sus promesas. Se está acabando la luna de miel del gobierno canadiense de la llegada oxigenada de Justin Trudeau al poder. Lo que es claro es que a nivel internacional la elección de él fue refrescante para mucha gente porque representaba un nuevo estilo de poder, alguien joven, hijo además de un antiguo Primer Ministro, de política abierta en relaciones internacionales más que el gobierno federal que estuvo en el poder durante tantos años.  Cuando uno ve un Primer Ministro que al interior del país realiza actividades que lo involucran con sus ciudadanos genera en el exterior una gran imagen de Canadá como país pero hay otras realidades interiores que determinan de otra manera las cosas del país.

 

G.P.: ¿Y en Colombia, cómo ve el estado actual del país con el acuerdo de paz firmado con las Farc?

M.M.: Lo que hay en Colombia en este momento hay que mirarlo con mucho cuidado. Según los medios de comunicación colombianos y las informaciones oficiales ha habido una serie de asesinatos de líderes sociales,  campesinos, indígenas, de defensores de derechos humanos,  gente que está luchando para que les devuelvan las tierras  que les quitaron a los campesinos. Hay preocupación. ¿Quién está matando a esos líderes? ¿Por qué los están matando? Ya hay gente que comienza a decir que en Colombia se podría repetir la historia que ocurrió desde 1985 hasta 1990 con la Unión Patriótica.  Con esto se puede generar un ambiente complejo en el cual la credibilidad de las partes que firmaron el acuerdo de paz podría entrar en cuestionamiento.

Es lógico que en un país como Colombia polarizado y que ha estado así en los últimos 15 años haya gente a favor y en contra. Hay que tener claro que el proceso de paz se firmó y que está en marcha. Que hay una verificación internacional. Que hay una oposición interna política y que hay un problema que hay grupos armados que casi nadie quiere identificar o nadie sabe quiénes son y que están matando a todas estas personas que mencioné. Si la guerrilla llegase a perder la confianza en el establecimiento y en el estado sería complejo para que el proceso pueda seguir avanzando.

 

G.P.: Su padre quién también fue periodista, recientemente falleció. ¿Qué representó su padre en su carrera como periodista?

M.M.: Mi papá era un ejemplo para mí sin ninguna duda. Es decir lo fue y lo sigue siendo. El trabajó por muchos años como corresponsal del Espectador, trabajó en grandes medios de comunicación en la Costa. Escribió libros. Yo aprendí de mi papá muchas cosas, de las que se aplican y las que no en el periodismo. Aprendí de mi padre el periodismo en su esencia desde el punto de vista del periodismo local y regional que en Colombia tiene muchas aristas, muchos ejes. Este periodismo vive en torno a una crisis donde generalmente el gran anunciante es el estado, la gobernación, la alcaldía, la secretaría, los políticos literalmente y mantener la independencia de hacer periodismo serio, responsable, en regiones es muy complejo. De él aprendí un poco como funcionaba todo esto y como hacer un buen periodismo a pesar de toda esta presión. El fue muy exigente y cuando me escuchaba en la televisión, en la radio o leía lo que escribía, era el primer gran crítico que yo tenía tanto en lo positivo como en la crítica. Siempre hubo una especie de pacto en el que ambos nos decíamos las cosas claramente de cómo lo hacíamos. Mi papá fue determinante sin ninguna duda en el espacio de mi carrera periodística. Una voz crítica que me ayudaba a pensar las cosas de una manera diferente. Siempre lo tengo presente y fue un personaje fantástico.

 

 “Mi papá era el primer gran crítico que yo tenía.”

Martín Movilla.

G.P.: ¿Qué comparación haría entre el periodismo que se hace en Colombia y el que se aplica en Canadá?

M.M.: En Colombia hay muchos medios de comunicación y muchos periodistas -obviamente no todos- que están haciendo política. El país en medio de la polarización termina mostrando una serie de protagonistas de los medios que terminan haciendo un periodismo de intereses, de manipulación, que vende una sola parte de la realidad del país. Pero también hay un buen periodismo. El periodismo colombiano se ha destacado en el exterior por su capacidad de ser imaginativo, de cubrir una información a veces con las uñas pero se logra. Extraño a grandes periodistas con defectos y virtudes como Yamid Amat, Juan Gossain, Darío Arismendi, María Isabel Rueda, María Elvira Samper, María Jimena Duzán, Daniel Coronell, Antonio Caballero, gente que marcó mi carrera de una manera u otra a nivel de periodismo. No porque todos hayan trabajado conmigo si no porque muchos de ellos me inspiraron y me enseñaron.

Me encanta el periodismo canadiense. Tiene como en cualquier parte del mundo intereses que se mueven detrás. Las empresas, los conglomerados económicos que tienen medios de comunicación siempre los tienen muchas veces pensando en lo que se pueda obtener a favor, no sólo con el dinero sino la fuerza que les da para otro tipo de cosas. Pero en este país de una forma u otra, el periodismo terminó manteniéndose como una fuente de información que es vital para la sociedad. La gente acá considera que se necesita información seria, veraz, imparcial, equilibrada, que permita tener la mayor diversidad de voces sobre los temas más complejos, que en esencia es la visión que yo adoro del periodismo. Son dos estilos muy diferentes. Acá los tiempos de elaboración de reportajes especiales, la verificación y contra verificación  de fuentes y de información que se hace antes de publicar algo al aire, a veces es exagerado pero forma parte de este periodismo. La ley hace responsable de alguna manera al medio de comunicación y no sólo a quién lo dice. Tiene que haber mucha responsabilidad a la hora de publicar. El sólo hecho de abrirle micrófono a alguien hace que el medio sea responsable de lo que esa persona dice. Si he podido lograr algo en el periodismo de Canadá ha sido gracias a lo que aprendí en Colombia.

 

G.P.: ¿A quién le agradece por el desarrollo de su vocación periodística?

M.M.: Yo tenía diez años cuando llegué a Sincelejo.  Yo pertenecía a un grupo de boy- scouts y uno de los jefes  del grupo tenía un programa con otra persona y me invitaron para que hablara de esta actividad. Fue la primera vez que yo tuve un micrófono en mis manos. Tendría que comenzar a agradecer a estas personas porque me volví un cronista de diez años hablando del movimiento cada semana todos los sábados entre 5 y 10 minutos.  Si nos pusiéramos a buscar las fuentes que uno debería agradecer por la carrera que he realizado tendría que comenzar desde allí. Porque esas dos personas me sirvieron para algo en la vida, me abrieron un micrófono por primera vez y me enseñaron muchas cosas.

Como le agradezco a Manuel Medrano, periodista colombiano que tenía un programa que se llamaba M2 un programa de variedades y donde fui cronista y hablé de rock en español. A quienes me enseñaron deportes cuando comenzaba mi carrera y aprendí a narrar un partido de beisbol o de futbol, a analizarlos, a narrar una pelea de boxeo, a leer comerciales, todo esto terminó constituyendo una carrera de alguien que tuvo la fortuna en mi opinión de haber vivido entre el periodismo empírico y periodismo universitario. A Yamid Amat, Javier Ayala, Carlos Ruiz, a la gente de Tele Heraldo, a la de Telecaribe, a Humberto Mendieta, Juan B. Fernández R.

Yo creo que el proceso de un periodista es un aprendizaje complejo en el que uno va a nutrirse de muchas experiencias. Yo no creo en la fama, en la vida de las estrellas, yo no creo que sea el resultado de mi inteligencia solamente y de mi gran capacidad periodística, aunque lo digo con un poco de ironía. Soy el resultado de todas las experiencias aprendidas y de todo lo que los demás me han dado.