Alvaro Ruiz Hernández. Foto cortesía: El Heraldo.
Alvaro Ruiz Hernández. Foto cortesía: El Heraldo.

“Mi capacidad para escribir la heredé de Dios”: Álvaro Ruiz Hernández

Hablar con certeza de los recuerdos de la infancia podría ser algo confuso dado además el hecho en algunos casos de no poseer una buena memoria, pero sí creo que hay anécdotas o vivencias difícilmente de olvidar. En mi caso en particular, escuchar seriados radiales como “Kaliman” o “La Ley contra el Hampa” -son por ejemplo, esos espacios de tiempo  que no tendrán rival alguno-, ni siquiera los juegos de calle con los cuales crecimos en un ambiente sano y amigable.

Después de tantos años he quedado sorprendido al saber que cada vez que los más fantasiosos escuchábamos extasiados aquellas aventuras ficticias, un personaje de la vida real se deleitaba escribiendo los libretos de nuestros héroes radiales. Recientemente conocí a ese personaje de carne y hueso que logró cautivar con la grandeza de su extensa y fabulosa creatividad narrativa a varias generaciones que tuvimos la dicha de vivir y sentir una parte de la preciosa época de oro de nuestra radio.

He aquí en esta entrevista, testimonios francos y directos, sin adornos ni petulancias del Maestro, Alvaro Ruiz Hernández, un hombre que hace ya bastante tiempo se ganó por derecho propio y con enormes privilegios, un trono insustituible en la historia radial colombiana.

 

Por: Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

“Ser sincero es aparentemente una gran virtud, pero puede ser también sobre todo en la vida moderna y el criterio de otros muchos, un abominable defecto”.

Alvaro Ruiz Hernández. Foto cortesía RCN.

Alvaro Ruiz Hernández. Foto cortesía RCN.

 

 

G.P.: ¿De dónde considera heredó  su capacidad y talento para escribir?

A.R.H.: De Dios.

 

 

G.P.: En algún momento renunció a trabajar en un banco para dedicarse a la radio. ¿Fue su mejor decisión?

A.R.H.: He tenido decisiones mejores pero en predicamentos diferentes. En este concreto, fue una buena decisión pues fue oportuna ante todo. En el Banco pasé años incomparables porque yo era adolescente y luego joven que no tenía otra preocupación que cumplir con mi deber y gozar aquella etapa que era irrepetible; pero anoto que yo empecé radio y seguí en el Banco unos tres años más combinando las dos actividades hasta cuando la radio me reclamó de tiempo completo y con buenas ofertas.

 

 

G.P.: ¿Por qué guarda un especial recuerdo de su estadía en la Emisora Atlántico de la Organización Olímpica?

A.R.H.: Porque allí cuando ingresé ya estaba liberado de esa tremenda presión que era escribir 22 libretos de lunes a viernes y allá, aunque siempre escribía libretos sobre artistas fenecidos cuando cumplían años de muertos, usaba más el micrófono y hacía programas de música vieja y costumbrismo costeño. Jamás olvidaré a Mike Char y las atenciones de que me hizo objeto, no así a su hermano Farid cuyo nombre solo es acíbar para mí. Capítulo aparte merece su Gerente Nacional Rafael Páez Rodríguez que entonces como hoy, ha sido para mí un hermano menor. Fueron 11 años inolvidables.

 

 

G.P.: ¿Cómo describe su trabajo en Emisoras Riomar, la que usted considera su época de oro como libretista de radio?

A.R.H.: Extenuante pero bien retribuido por la empresa y por el público de aquella que fue entonces la primera emisora no sólo de Barranquilla sino de la Costa. Yo recibí de la familia Otálora tanto cariño que fui (y sigo siendo) un miembro más de ella. Cuando murió Don Leonidas lo sentí como cuando se fue mi padre. Se me encoge el alma al recordarlo.

 

 

G.P.:¿Cómo lograba inspirarse para escribir tantas historias?

A.R.H.: Me “agarraba hasta de un espejo”  y  nunca dejaba de pedir la ayuda del Todopoderoso. Jamás (además no tenía tiempo) pensaba con anticipación lo que iba a hacer. Metía la hoja de papel en la máquina y ahí venía un título; ejemplo: EL BUS DE MEDIANOCHE y de esas palabras iba sacando el argumento. Nunca copié a nadie ni saqué historias de libritos, ni utilizaba nada ajeno. Bueno, malo, regular, todo era mío y a la gente le encantaba esa originalidad.

 

 

G.P.:¿Cómo recuerda cada una de estas fabulosas historias: “La ley contra el hampa”, “Kalimán” y “Código del terror”?

A.R.H.: De “La Ley contra el hampa” no fui creador absoluto .Existía cuando yo llegué, pero con el título de “Guerra al crimen” y ahí habían “tirado la toalla” Boris Roth, Humberto Chávez y Eduardo Cabas. Yo le dije a Leonidas que yo también la tiraría si el propósito no se ampliaba porque eso de dramatizar diariamente “crímenes berracos no aguanta, no aguanta”, así que le propuse incluir robos menores, atracos hasta ingeniosos y jerga de marihuaneros que fue su gran popularidad, además de exaltar la labor policial. Sé que no debo alargarme pero recuerde: en este caso la pregunta es plural. De “Kaliman” tampoco fui autor ya que era una obra del mexicano Víctor Fox que se compraba acá; pero se presentaban inconvenientes en las remesas y el público nos tumbaba la emisora cuando no se pasaba un capítulo. Entonces Gaspar Ospina tuvo la idea que si “en Colombia había alguien capaz de escribir Kaliman” era yo; así me encargaron esa papeleta y asímismo yo libreteé a MI manera varias series de la famosa producción.

Codigo_del_terrorPara “CÓDIGO DEL TERROR”, que fue como al patriarca Job la que –TODO ME LO DIO Y TODO ME LO QUITÓ– porque fue la que más plata me dio aparte de premios internacionales, viajes y reconocimientos en Centroamérica, pero también de un solo “cipotazo” acabó con mi casa, y mi carro y todos los ahorros que había logrado con ella en Todelar primero, y luego en Caracol Nacional. Y se le olvida una: “CASTA DE VALIENTES” que yo promocionaba como una película radial de dos horas de duración. Fue un Oeste criollo que ganó mención de honor en “ONDAS DE LA RADIO DIFUSIÓN MUNDIAL” en Barcelona 1972.

 

G.P.: ¿En su momento porqué no dio resultado la producción de “Código del Terror” en tiras cómicas?

A.R.H.: Porque los mexicanos son los amos en ese campo y no “quieren piedras en su camino” y yo no tenía tanta plata como para enfrentarlos. Yo debí haber hecho mínimo 150 mil “paquitos” por entrega para vender lo sobrante de Colombia en Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia; pero solo tenía para imprimir 50 mil por número y no tenía capital para más. Finalmente aunque no los acuso formalmente porque no tengo pruebas, sí tengo la convicción moral que los mexicanos me hicieron una “patuleca” por no venderles la serie y salir yo de Quijote; pero artísticamente fue un éxito logrando hacer 10 números.

 

 

G.P.:¿De todas sus historias cual escogería como su preferida y porqué?

A.R.H.: “VENTARRÓN”. Un episodio de “CÓDIGO DEL TERROR” que me recordaba una película mexicana que vi en mi adolescencia, con otro argumento claro, y en la cual incluí un soneto que luego legué a una hija mía odontóloga-escritora que ya publicó su primer libro OSCURO LABERINTO para una editorial que la llevó a Madrid hace como año y medio. Y quiero mencionar “PENUMBRAS” otro “Código del terror” que dediqué al baladista que más he admirado en mi vida: el argentino Roberto Sánchez Ocampo, Sandro de América, (q.e.p.d.).

 

 

G.P.:¿Que palabras tiene para el recordado  actor y locutor Gaspar Ospina?

A.R.H.: No tengo ninguna porque Gaspar no puede calificarse. Fue un actor IRREPETIBLE; el mejor intérprete de -Kaliman- incluyendo al gringo que protagonizó en Hollywood las dos películas de este héroe “el hombre increíble”. En el caso de Gaspar (como en el de Carlos Gardel) como ese no ha habido ni habrá.

 

 

Recientemente murieron dos protagonistas de la radio colombiana. Edgar Perea  y Miguel Granados Arjona.  ¿Como los recuerda?

A.R.H.: A  Edgar Perea a quien no siendo yo “nada que ver” con los deportes, lo recuerdo como el amigo y compañero con quien compartí bastantes situaciones duras cuando ambos estábamos “llevaos” allá por 1961, 62,63 en la Voz de Barranquilla y fuimos recíprocos en los apoyos. Nunca olvido cuando con tremendo “filo” se levantó un “chicharrón adulto” y un pedazo de yuca y ese día defendimos  el almuerzo. A “Miche” lo conocí claro, pero lo traté poco. Él llegó a la radio antes que yo en la emisora RADIO BARRANQUILLA  y estuvo en la tropilla de planta cuando la vendieron a Radio Reloj en 1954. Poco después se fue para Bogotá y jamás volvió a la radio barranquillera, visitando de vez en cuando la ciudad en asuntos personales o familiares. Por ahí tengo una foto en un agasajo que se le hizo en 1996 al escritor cubano residente en dominicana Cristóbal Díaz Ayala. Ahí departimos Miche y yo por última vez en la vida.

 

 

G.P.:¿Que trata en su programa radial “Postales del Ayer”?

A.R.H.: Retrato verbalmente sitios, personajes y costumbres de mi tierra y eventualmente de distintas partes del continente y los enmarco con música cinco estrellas, especialmente versiones originales de grandes artistas de siempre.

 

 

G.P.:¿Nos resume que escribió en su más reciente libro “Epoca de Oro de la Radio en Barranquilla”? 

A.R.H.: Una escogida parte de la magna realización de barranquilleros, para Colombia y América. Esta es una labor que no se hace en un solo tomo y por tanto estoy preparando el segundo para con la ayuda de Dios publicarlo, ya que falta algo para mí importante y es el  anecdotario inédito de grandes integrantes de esa época de oro que ya traté en el primer tomo.

 

 

G.P.:¿Qué opina de la radio que se hace por internet?

A.R.H.: Internet es internet. Y radio es radio. Internet es un valioso adelanto que puede servir a la radio pero es hecho muchas veces por hombres de radio; esta, la radio, es una nutriente del internet. Se complementan, pero no son lo mismo. Yo ahora estoy dedicado a las redes a las cuales ADAPTO cosas que hice y aún hago en radio lo que no significa que yo haga radio en internet. Otros dicen que tienen emisoras “virtuales” lo cual no es rigurosamente cierto. Emisor(a) es todo el que emite mensajes, pero la radio tiene un encanto tal que lo puede trasladar por internet al público, pero el internet por sí solo no tiene esa calidez, ese privilegio de sacudir los corazones como lo hace la radio tradicional.

Alvaro Rúiz Hernández. Foto cortesía: Diario El Heraldo de Barranquilla

Alvaro Rúiz Hernández. Foto cortesía: Diario El Heraldo de Barranquilla

 

 

G.P.:¿La radio clásica está perdiendo  su sitial con las nuevas tecnologías?

A.R.H.: Al contrario: ya le dije que la radio las utiliza como un dispositivo más para aumentar su grandeza.

 

 

G.P.:¿Su decepción más significante durante  toda su carrera profesional?

A.R.H.: La de los “paquitos” de Código del Terror.

 

 

G.P.:¿Y su satisfacción?

A.R.H.: Haber acabado con el dominio de libretistas extranjeros a quienes la radio colombiana les compraba libretos para dramatizados. Fui el PRIMER barranquillero -a quien no le compraron- a quien contrataron para que en el propio Bogotá hiciera libretos, asesorara a los directores de grupo y diera instrucciones a artistas que después llegaron a televisión y hoy día ya se fueron en su mayor parte. Satisfacción sobre todo porque NADIE daba un grano de maíz por mi éxito por el cual luché y hasta pasé hambre durante muchos años.

 

 

G.P.:¿Qué se perdió de la radio de su época que ayudaría a recuperar en la actualidad la pasión y el gusto por escuchar la buena la radio? 

A.R.H.: Se perdió la garra, el espíritu de sacrificio, y el pensar primero en el oyente. La mentalidad cambió y de pronto tenían razón y solo se pensó en el billete, comprarse un carro de segunda, y “chicanear” de lo lindo.

 

 

G.P.:¿Todo tiempo pasado fue mejor en la radio colombiana?

A.R.H.: No es posible contestar eso porque habría que trazar líneas separatorias entre el pasado y el presente. Todavía en este momento lloramos la ida de grandes hombres de radio que se fueron en pleno éxito y cuando ya llevaban 30 y hasta 40 años actuando. Todavía en este momento hay grandes presentadores de noticias, narradores y comentaristas deportivos, programadores que tienen también sus tres y hasta cuatro décadas de estar gustando al público, y van saliendo nuevos pinos, jóvenes con buenas voces, capaces, muy inteligentes…en fin, a la radio todavía le falta su poco de años para llegar al siglo de existencia y poder hacer  entonces sí, un parangón.

 

 

G.P.: Muy amable Maestro.

A.R.H.: He respondido el cuestionario con absoluta sinceridad y con la garantía de veracidad que creo me de mi larga trayectoria y sin pretender ser pontífice ni estar diciendo la última palabra. Es mi concepto profesional y personal. Muchas gracias.

Cantante Celio González (izq) Alvaro Ruíz Hernández (der) Apart.Hotel El Golf.

Cantante Celio González (izq) Alvaro Ruíz Hernández (der) Apart.Hotel El Golf.

 

 

 

 

 

 

 

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