Lucila Guerrero: “Soy autista, así simplemente”

Lucila Guerrero es una ciudadana peruana que inmigró a Canadá en el 2001  y  se estableció en la ciudad de Montreal. En el año 2010 fue diagnosticada con autismo y desde ese momento asumió su realidad de una manera ejemplar implicándose activamente a través de la fotografía, la pintura y como conferencista contribuyendo así a una mayor sensibilización frente a esta condición especial que forma parte de un porcentaje de la sociedad.

Abril es dedicado a la sensibilización mundial del autismo y en la Provincia de Quebéc en donde está situada la ciudad de Montreal, las estadísticas más recientes muestran que hasta el año 2012 había un crecimiento acelerado de autismo en personas entre 4 y 17 años sumando 11.067 casos.

El compromiso de Lucila Guerrero  le ha valido un importante reconocimiento en Quebéc en donde los diferentes medios de comunicación se interesan en difundir su implicación que ya incluye su primer libro en el cual narra su relación de madre autista con su propio hijo autista también.

 

 

 

Por Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

 

“Cuando fui diagnosticada sentí un suspiro. Una liberación. El sentimiento que no soy una persona que no aprendió a hacer las cosas como todo el mundo. Mi vida comenzó a avanzar de manera positiva”.  

 

Foto cortesía: Lucila Guerrero.

Foto cortesía: Lucila Guerrero. Autoretrato.

 

 

G.P.: ¿Antes de inmigrar a Canadá  cual era su ocupación en su país?

L.G.: Trabajaba como analista -programadora, mi actividad profesional durante 15 años.

 

 

G.P.: ¿En un principio como experimentó su vida como inmigrante en Canadá?

L.G.: Me gustó desde el primer momento. Incluso en la situación de llegar con mi maleta de ropa, sin conocer a nadie ni hablar el idioma. Encontré gente que me brindó apoyo y amistad, gente abierta a acogerme, escucharme y guiarme.

 


G.P.: ¿Qué podemos entender por autismo?

L.G.: De manera general podríamos decir que es una variación neurológica  de la humanidad. Se piensa que es de origen genético. No es una enfermedad ni un trastorno.  No existe definición exacta en cuanto a las características porque hay mucha diversidad entre las personas autistas, lo que sabemos es que hay diferencias en la manera de percibir, tratar la información y comunicar.

 

 

G.P.: ¿Y qué es el síndrome de Asperger?

L.G.: El Síndrome de Asperger forma parte de la condición autística. Con frecuencia se refiere a personas que no han tenido un retardo en la adquisición del lenguaje verbal y que son más o menos autónomas. También en eso no hay un acuerdo entre especialistas. Históricamente, Hans Asperger fue un médico que recibía niños autistas en su centro y fue el primero en ver el potencial de ellos, los llamaba pequeños profesores.

 

 

G.P.: ¿Qué diferencia una persona autista a otra que no lo es?

L.G.: Nuestra diferencia estaría basada en una forma diferente de percepción, del detalle hacia lo global, mientras que las personas que no son autistas prestarían mayor atención a lo global antes que al detalle. También habría una diferencia en la manera de tratar esta información percibida. Las personas autistas lo harían de una manera muy lógica, exacta y selectiva. Todo esto se traduciría en la comunicación y en consecuencia se vería reflejado en las relaciones sociales.

 

 

G.P.: ¿Cuál es su grado de autismo?

L.G.: En realidad no lo veo por grado. Soy autista, así simplemente. Siempre digo que si conocemos una persona autista, solamente conocemos una persona autista porque nuestra diversidad es muy grande.

 

 

G.P.: ¿Recuerda cual fue su reacción cuando fue diagnosticada?

L.G.: Siempre me sentí diferente. Guardaba un sentimiento de culpa de ser diferente. No sabía por qué. Cuando fui diagnosticada sentí un suspiro. Una liberación. El sentimiento que no soy una persona que no aprendió a hacer las cosas como todo el mundo. Me di cuenta que soy una persona que tiene su propia manera de ser con muchas cualidades. Mi vida comenzó a avanzar de manera positiva.

 

 

G.P.: ¿Cómo se dio cuenta que su hijo también era autista?

L.G.: En 2005 nació mi hijo y lo veía parecido a mí pero no me preocupaba. Me decía que era su personalidad.  Sin embargo, tuve que ir a consultar cuando a los dos años y medio empezó a rechazar su nombre y pedirnos que lo llamáramos “Tren Azul”.

 

 

G.P.: ¿Que le fascinó de la fotografía?

L.G.: Al comienzo era solamente el hecho de poder captar la belleza que encontraba, visualmente.  Luego, en el proceso de aprender a usar mi cámara de manera empírica, iba descubriendo todas las posibilidades en efectos que podía lograr. Como mi profesión es la informática, empecé a usar programas para modificar fotos y fui descubriendo en la fotografía un medio de expresión, que era posible de servirme de ella para decir  aquellas cosas que de manera oral no sabía hacerlo. Fue el punto de partida hacia mi carrera como artista.

 

 

G.P.: ¿Como la emplea en relación con el autismo?

L.G.: En mis proyectos fotográficos se puede constatar una visión detallada, mi manera de percibir en detalle antes que de manera global. Cada uno de mis proyectos propone reflexiones sobre mitos, ideas erróneas y sobre nuestro derecho a vivir  y desarrollarnos según nuestra manera de ser.

 

 

G.P.: ¿Actualmente expone su obra “Portrait De l’oiseau qui n’existe pas”. De que se trata?

L.G.: Es un proyecto de mediación cultural. Hace algún tiempo me preguntaba qué podría hacer como artista para producir arte en grupo, con otras personas, sin importar si son artistas profesionales o no. El verano pasado, fui contactada por alguien que me contó la historia de un poema que en español se titula “Retrato del pájaro que no existe “. Es un poema escrito por Claude Aveline, en Paris, el año 1950. El artista pidió a otros artistas que dibujaran un pájaro para su poema, en el cual el pájaro que no existe se preguntaba cómo sería si existiera. Es así que el artista logró coleccionar casi 200 dibujos que están en un museo. Hay libros también.Tanto me gustó la historia que me dije que podría seguir la iniciativa convocando a personas autistas a crear el retrato del pájaro que no existe. Recibí retratos  provenientes de Québec, Francia, Chile y Estados Unidos. No solamente dibujos, también poemas, pinturas, una composición musical, una canción y técnicas mixtas. La exposición se lleva cabo actualmente en el Café de Da, de la Biblioteca Ahuntsic. Se puede ir a visitar todo el mes de abril, la entrada es libre.

 

 

G.P.: ¿Que podemos entender por “neurodiversidad”?

L.G.: La neurodiversidad es un hecho real. La humanidad es neurodiversa. Cada persona tiene una estructura neurológica única. La neurodiversidad es también un movimiento que nació a partir del intercambio de ideas entre personas autistas. Personalmente lo explico de una manera simple, de la misma manera que nuestra apariencia física es única y debemos aceptar esta diversidad en nuestra forma exterior, también nuestra “apariencia interna” es única y es algo que debemos aceptarlo. Esta diversidad de pensamientos es una riqueza y en lugar de tratar de normalizar las personas es mejor sostener las fuerzas de cada una y construir una sociedad inclusiva.

 

 

G.P.: Usted defiende la neurodiversidad. ¿Cómo lo hace?

L.G.: Soy cofundadora de Aut’Créatifs, un movimiento de personas autistas para defender la neurodiversidad y el reconocimiento positivo de la condición autística. Tenemos un sitio web y publicamos documentos de opinion. Nuestra misión es tomar la palabra y mostrar el potencial que tenemos, el otro lado de la medalla como se dice.
También lo hago con mis proyectos artísticos, doy conferencias, entrevistas,  participo en grupos de intercambio de ideas y escribo artículos en mi sitio web.

 

 

¿Por qué tituló su libro: “Lundi, je vais être Luka”?

L.G.: Cuando mi hijo rechazaba su nombre, hablaba mucho con él para tratar de entender por qué. ¡Duró mucho tiempo, 22 meses! Un día, él vino, de su propia iniciativa, a decirme que el lunes volvería a llamarse Luka. No lo podía creer y con mi emoción le pregunté si quería escribirlo en su calendario. Me dijo que sí. Cuando llegó el lunes, lo llamé por su nombre y me respondió como si nada. En mi  libro cuento esta historia y cómo es que descubrimos que somos autistas él y yo.

Lucila Guerrero y su hijo Luka. Foto: Patricia Duguay.

Lucila Guerrero y su hijo Luka. Foto: Patricia Duguay.

 

G.P.: ¿El hecho de ser autista le ha facilitado de alguna manera la comprensión en la educación de su hijo?

L.G.: Si, es una suerte. Incluso en la época que todavía no sabía que soy autista yo podía entenderlo. Recíbia comentarios a veces, no tan buenos. Entonces, no sabía cómo explicar lo que pasaba, solo sabía que mi hijo tenía necesidades que yo debía atender.

 

 

G.P.: ¿Por ningún motivo debe entenderse el autismo como una incapacidad?

L.G.: Exacto. No es una incapacidad. Lo que podemos decir es que una persona autista, al igual que una persona no autista, puede tener una enfermedad o transtorno físico o mental.  A veces puede haber tendencia a juntar todas las características de la persona: ansiedad, obsesiones, variación intelectual y ponerlas con la -etiqueta- Autismo.

 

 

G.P.: ¿Como define su integración dentro de la sociedad Quebequense?

L.G.: Cómo decía antes, me gusta mucho vivir acá, es una sociedad donde se reunen muchas culturas. Aprender el idoma (francés) no se me hizo difícil porque se parece al español en su estructura. La pronunciación fue lo más difícil y el hecho de producir sonidos nuevos. Poco a poco me hice amigos de acá, participando en cursos o grupos en internet. Fui aprendiendo la historia, las expresiones, el arte, los principios de la carta de derechos y libertades de la persona…. Integrarme como artista es un poco difícil y es un proceso lento,  en 2013 tuve mi reconocimiento profesional y sigo trabajando fuerte para hacerme un lugar.

 

 

G.P.: ¿En que proyectos trabaja actualmente?

L.G.: He participado en exposiciones en Florida y Reino Unido en colectivo de artistas. También he colaborado con proyectos de grupos latinoamericanos en Colombia y Chile.En estos momentos estoy participando en una exposición en la Galeria UNT ArtSpace Espace Dallas, un colectivo de artistas profesionales autistas donde participan artistas conocidos a nivel mundial como Temple Grandin, Donna Williams y Stephen Wiltshire entre otros. La muestra estará abierta hasta el 23 de julio 2016. A nivel local coloboro de manera voluntaria con los organismos: Réseau National d’expertise TSA como miembro del comité de pilotage, Coalition de parents d’enfants à besoin particulier como una de las fundadoras y Visions sur l’art Québec como secretaria. El Conseil des arts du Canada (Consejo de Artes de Canadá) me asignó un patrocinio para mi proyecto  “Aimer dans l’imbroglio” que es el que trabajo actualmente en la etapa de creación.

 

 

G.P.: ¿Y de que se trata “Aimer dans l’imbroglio”?

L.G.: “Aimer dans l’imbroglio” es una exploración artística y fotográfica del sentimiento de amor, en todas sus formas, variaciones y manifestaciones en las personas autistas. Puede ser el amor de sí mismo, el amor de pareja, en una relación de amistad, de padres a hijos, de hermanos, el amor espiritual o cualquier otra proposición que podría descubrir.

 

 

G.P.: Muy amable.

L.G.: A usted muchas gracias por su interés.