“El Rap consiste en una sola cosa: representar”: Gabriel Posada Gálvis

Gabriel Posada Gálvis

Gabriel Posada Gálvis

Curioseando acerca del ritmo musical conocido como Reggaeton la lectura me llevó al tema del Rap. En realidad hablar al respecto es demasiado arriesgado aún teniendo una idea general al respecto.
Algo confundido decidí más bien preguntarle a alguien con conocimiento y estructura sobre el tema.
Gabriel Posada  hombre de medios y a quién conocí por la época en la cual ejercía como Director de la Plataforma de Contenidos Musicales de Yahoo para América Latina, muy amablemente aceptó responder a mis limitados conocimientos en materia musical y frente a mis interrogantes esto me dijo:

 

“El rap es fiesta. La gran tendencia moderna, más que rap es ser rico”

 

 

Por Germán Posada
Germanposada77@gmail.com

G.P.: ¿Que es el rap?
G.P.G.: El rap es una expresión cultural musical que tomó elementos del “Toasting” jamaiquino (improvisaciones y saludos en los segmentos instrumentales de las canciones en bares y fiestas), y loops del agonizante disco para crear rimas callejeras en la era de los grandes Block Parties del DJ Kool Herc en unidades abandonadas de New York a final de los años 70.

 

G.P.: ¿Qué diferencia el rap del Hip-Hop?
G.P.G.: El Hip Hop es una cultura que se compone de 4 elementos: rap, DJ, Graffiti y Breakdance.

 

G.P.: ¿Qué significa el término “FLOW” dentro del rap?
G.P.G.: Es una palabra moderna que denota la fluidez y coherencia natural de un MC (iniciales de Maestro de Ceremonias), quien es la voz cantante del rap.

 

G.P.: En sus inicios denunciar injusticias sociales era la esencia principal del Rap. ¿Sigue siéndolo?
G.P.G.: Hace mucho que NO lo es. El rap es fiesta. La gran tendencia moderna, más que rap es ser rico. La era de la denuncia fue superada hace 25 años por los desafíos entre comunidades rivales, gran muestra de ello fue la guerra de pandillas de California (West Coast) y el nacimiento del Gangsta Rap, que llegó a la corriente comercial gracias a actos como Dr. Dre a dúo con su rival Snoop Dog en 1993. Hoy es un género de diferentes expresiones, entre fiesta, cotidianidad e inconformidad. Pero siempre hay intérpretes fuera de lo cotidiano como Kendrick Lamar  quien cuenta con 11 nominaciones al Grammy.

 

G.P.: ¿El Rap identifica un colectivo específico de la sociedad?
G.P.G.: Ya no. Desde la llegada de Eminem en 1999 a la corriente principal, quedó demostrado que el rap es para todo el que tenga oídos e intereses comunes con el hip hop. Al final de los 90 hubo una corriente notable de la fusión del rap con el metal llamada rap-core que le dio nueva vida al rock.
Sin embargo, en ciertos grupos socioculturales es más popular el rap que cualquier otro género musical por su proximidad a las situaciones de miseria y segregación cultural. El rap es la banda sonora del ghetto (sectores deprimidos) y los artistas de moda están a la vanguardia en la fiesta y la celebración contemporánea entre los más jóvenes en EEUU.

 

G.P.: ¿Puede generar el Rap -sobre todo en los jóvenes- un buen modelo de vida cuando elementos como la violencia, las drogas y el sexo forman parte de su composición musical?
G.P.G.: Esos no son necesariamente los elementos de la composición musical. En algunos casos es mucho más fácil hablar de violencia, las drogas y el sexo en afán de impactar por popularidad, pero hay subgéneros dentro de la comunidad urbana que hablan de cosas más inteligentes y menos primarias aún con éxito como Kendrick Lamar, DrakeWiz Khalifa  o Common

 

G.P.: Seguidores del Rap opinan que es una filosofía que induce a crear independencia financiera mientras que algunos detractores piensan que es una manera más de mostrar como adquirir dinero fácil a través del delito. ¿Cuál es su opinión al respecto?
G.P.G.: Cada cual legitima lo que hace. En el rap norteamericano hay artistas que se jactan de ser narcotraficantes, distribuidores como Lil’ Wayne y Rick Ross. Otros, simplemente han manejado bien sus finanzas como Diddy o Jay Z y están en la lista de Forbes. Pobres y aspirantes siempre habrá, sobran las poses, los fanfarrones, pero definitivamente sí es preocupante el fenómeno del Trap, escalante desde los ghettos del sur de EEUU donde las palabras no son suficientes y los muchachos tienen cortas expectativas de vida alrededor de las anfetaminas, las drogas sintéticas, las armas y las adicciones.
El problema será para América Latina que quiere hacer de esas circunstancias sociales un “estilo de vida” superficial y vacío.

 

G.P.: Raperos como Booba y Fabolous hacen apología en sus canciones a la manera como adquirió poder el narcotraficante Pablo Escobar. Mientras que el rapero español conocido como El Chojin es un músico español destacado por su profunda crítica social en sus temas y por su continua lucha contra la violencia, el racismo, el abuso del alcohol y las drogas. ¿Sería este un ejemplo para no generalizar el Rap como una mala influencia?


G.P.G.: La música es arte, y como arte es sólo una interpretación artística. Cada cual expone lo que tiene a su alcance, pues al fin y al cabo el rap consiste en “representar”.

 

G.P.: La película “Straight Outta Compton” fue todo un éxito de taquilla. Fue una historia basada en hechos reales y el rap fue parte esencial de la historia. ¿Por qué es importante el Rap en esta historia de sociedad?
G.P.G.: Es importante porque cuenta el génesis del conflicto social en las calles de California que tuvo un crecimiento simultáneo a su música y que terminó exponiendo a la cultura popular lo que pasaba en los barrios y para bien de la cultura Hip Hop a pesar de la realidad de una juventud armada y sin esperanzas. Es la misma historia que contaron John Singelton y Spike Jonze en los 90.

 

G.P.: Hay quienes consideran que el Reggaeton es la versión latina del Rap. ¿Qué tan cierto es esto?
G.P.G.: El rap sigue siendo lo que es, incluso en español o en el idioma en que lo canten. El rap francés, por ejemplo, logró universos jamás soñados en las fusiones culturales que habitan el país y en India es, hoy por hoy, una fuente de nuevos artistas locales con proyección global. Hay artistas legítimos en el rap latino que no necesitaron copiar actitudes ni estilos ajenos. El problema radica en el desconocimiento mediático y al pretender ponerlos en el mismo sitio a todos los del género “Urbano” desconociendo la autenticidad de unos y otros.
El reggaetón es un ritmo musical que se ha apoderado poco a poco de la audiencia joven latina porque trata de legitimar los elementos aspiracionales del tercer mundo en sus videos y sus letras. Desafortunadamente, su ecosistema no aporta a la cultura desde que se maltrate a la mujer y se haga evidente esa necesidad de copiar a otros, utilizar ideas ya probadas en el Hip Hop, asumir actitudes prestadas y repetir más de lo mismo. El reggaetón es una industria próspera en todas variables, menos en la venta de discos en América latina, pues es el género que logra más descargas ilegales y streaming en la región y al final del día, a falta de un modelo de negocios moderno, los artistas sobresalientes terminan siendo escasamente “famosos”.
La diferencia entre el reggaetón y el rap es que este último es el papá y consiste en una sola cosa: representar. Lo demás está por fuera de una cultura legítima y se nota.

 

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