Mi Homenaje a Don Armando Plata Camacho (En el día del Locutor Colombiano)

Armando Plata Camacho. Foto Cortesía: Mi Banda Sonora Caracol.

Armando Plata Camacho. Foto Cortesía: Mi Banda Sonora Caracol.

Por Germán Posada

Germanposada77@gmail.com

 

Muchos coinciden al decir que los homenajes cobran mayor importancia cuando se hacen en vida y en lo personal mas especial resulta para mí hacer este específicamente en la fecha oficial del locutor colombiano.

Unos años atrás publiqué en esta misma fecha algunas frases y opiniones célebres de varios locutores colombianos que hicieron parte de la época dorada de la radio en nuestro país, algunos de ellos siguen aún vigentes, uno de ellos es Don Armando Plata Camacho, a quien he elegido esta vez para brindarle un simple pero a la vez muy especial dedicatoria.

Debo aclarar que discernir acerca de la carrera de Don Armando en los medios de Colombia sería -muy honestamente mentir- no soy quién para hablar con propiedad del tema como tal,  ya que lo que más me acerca a su trayectoria profesional es su autobiografía plasmada en su libro Ser Alguien que por cierto me hace honor el contarles que cuenta con su autógrafo que muy gentilmente me concedió la primera y única vez que nos vimos cuando hace algunos años estuvo de paso en Montreal en una de sus acostumbradas travesías turísticas por el mundo.  De esa grata experiencia, lamentablemente por cuestiones ajenas a mi voluntad la única foto del recuerdo la perdí.

En realidad los recuerdos que tengo de sus apariciones en televisión son algo vagos, en alguna ocasión lo vi muy bien vestido y si mi memoria no me engaña quizá fue en una  transmisión de los “American Music Awards”, recuerdo muy especialmente la  sonoridad y elegancia en su voz. También cuando esporádicamente veía sus  reportajes en el programa “Pasaporte al Mundo” y por supuesto en las citas con “Oro Sólido”.

En mi plena juventud, lo último que escuché de su voz fueron  los inicios de Radio Activa. Luego como por arte de magia, desapareció.  

Al cabo de los años, más adulto, con familia y viviendo en la ciudad de Montreal,  volví a enterarme de su vida cuando casualmente leí una interesante entrevista suya publicada en el portal de cine llamado  Enrodaje. La entrevista la realizaba el director de la página, el reconocido director de cine, Julio Luzardo, a quién posteriormente serví voluntariamente por espacio de unos años como corresponsal de cine desde Montreal.

En dicha entrevista me enteré de su experiencia de vida en Estados Unidos y de su extraordinaria carrera como locutor de publicidad para importantes firmas del mercado latino de este país.

Al final de la entrevista aparecía su correo electrónico, en ese momento no concebía la idea de tener la oportunidad de poder entrar en contacto con alguien a quien admiraba y tengo que confesarlo, antes de decidirme escribirle sentí un gran susto, era algo muy especial, al mismo tiempo de saber que podía tener una respuesta suya, también sentía que podía igualmente ser rechazado.

 Al final de cuentas… ¿Quién era yo ante esta celebridad tan importante de la historia de la televisión y la radio en nuestro país? 

Finalmente me resolví a escribirle y para mi gran sorpresa..  ¡No lo podía creer!… “Don” Armando me había respondido. Fue algo muy emocionante, estaba intercambiando saludos y teniendo pequeñas conversaciones escritas con una de las personalidades que había marcado una parte de la época dorada en la historia mediática de Colombia y que además continuaba cosechando éxitos en el exterior.

Escribo “Don” Armando, porque sencillamente por más que él insistió en un principio para que no lo determinara con tan especial cortesía, yo hice caso omiso a su pedido. No cabía en mí el hecho de interactuar de tú a tú con alguien de su categoría así nada más como si hubiéramos por lo menos  compartido las labores de la locución en alguna ocasión.

Aclaro que esta situación en especial, no significa que el hecho de llamar a otras personas por su nombre sin interponer el calificativo de “Don”, no quiera decir que no las trate con el respeto y la cortesía debida.

Después de entrar en contacto y luego con un poco más de familiaridad se incluyó hasta una clase de locución virtual y las conversaciones y mensajes aumentaron a través del tiempo con el desarrollo y evolución del fascinante mundo de las redes sociales. Durante este tiempo he podido entender que su respuesta en su momento aún con la fama y posición como hombre de medios no habían pasado a un segundo plano, sino que simplemente su cambio de vida lo había transformado en una persona menos formal.  

En lo que compete a este mundo fascinante de la locución, actualmente se hacen continuos los debates en la escena radial colombiana por la continuidad de personajes que han sido sus protagonistas por años ininterrumpidos y por la disyuntiva de aceptar o rechazar que nuevas generaciones puedan o no, realizar labores similares que también marquen su propia historia y protagonismo.

Y este es el punto que precisamente me llevó unos días antes de esta fecha tan especial para los medios en Colombia en pensar en Don Armando Plata Camacho como mi personaje ideal para mi homenaje a los locutores colombianos.

En lo personal y por lo menos en mi interrumpida carrera como locutor, considero que Don Armando ha sabido adaptarse extraordinariamente a los cambios que inexorablemente han venido con el desarrollo tecnológico para seguir aplicando en la actualidad su creatividad arrolladora que lo hizo tan famoso en su época y que crean en él un aspecto muy diferencial.   

Creo que en su momento, muy inteligentemente supo aceptar los cambios generacionales y las diferentes etapas que trae la vida al reconocer que si aún el talento persiste, también se deben hacer pausas y “ceder” espacios que regeneren el sistema, y lo más saludable, sin permitirse caer en el enfermizo protagonismo que implora la escandalosa y humillante misericordia.

Alguna vez le pregunté haciendo referencia a su apellido.  ¿Nació con la de “Plata” cree que ya se ganó la de oro? Y su respuesta fue: “Nací con ambas. La de plata a la hora de pagar y la de oro por todo lo maravilloso que la vida me ha dado.

Termino escribiendo que muchas de sus creaciones, para mencionar sólo algunas como: “Lo que veremos en Cine”, “Pasaporte al Mundo”, “El Campeonato Mundial de Locución”, “Midnigth Special”, “Capax”, “Los Festivales de Música Rock”, “Radio Activa” y “Global Hits”, tienen el sello de calidad de un hombre que nació para ser genio y figura en los medios de comunicación pero también porque supo escuchar obedientemente a su madre cuando ella le decía:

“Debes SER ALGUIEN en la vida”.

 

P.S.- Confiamos en que en algún momento podamos también leer sus anecdotas y sus éxitos profesionales en los Estados Unidos.