Judith Sarmiento. Foto: Radio Nacional de Colombia.
Judith Sarmiento. Foto: Radio Nacional de Colombia.

Judith Sarmiento: “Aún no me he ido…sigo activa”

Ser figura reconocida por reflejar credibilidad y respeto en los medios de comunicación como la radio y la televisión no es tarea sencilla, una de esas figuras es Judith Sarmiento, quien por décadas se constituyó en una de las voces femeninas que más confianza brindó a los radioescuchas y televidentes en la información  noticiosa de Colombia.

Galardonada en varias ocasiones, Judith Sarmiento sigue cosechando reconocimientos a su carrera y en la fecha de hoy recibe el Premio Nacional de Psicología en la categoría Promoción y Divulgación del Conocimiento Psicológico, por su labor en el programa radial “En Familia” de Caracol Radio.

Jubilada pero no retirada, la distinguida presentadora continúa con su labor comunicacional pero esta vez sin el rigor que exigían aquellas obligadas madrugadas de antes para cumplir con la información noticiosa. De su experiencia en los medios y de sus actividades actuales como la conducción de dos programas radiales y su dedicación al canto, Judith Sarmiento  nos dedica unos valiosos minutos de su apretada agenda para hablarnos de su vida.

 

 

 

Por Germán Posada

germanposada77@gmail.com

 

G.P.: ¿Qué palabras tiene para el fallecido Maestro Manolo Villareal?

J.S.: De inmensa gratitud; de él aprendí hasta a sentarme bien a la hora de hablar por un micrófono… y por supuesto muchas herramientas para hacer una buena locución.

 

G.P.: ¿A quién considera que debe agradecer su formación profesional en los medios?

J.S.: De cada una de las personas con quienes uno comparte a lo largo de la carrera se aprende algo; por eso no quisiera citar nombres, para no olvidar a ninguno de mis compañero(a)s de trabajo. A todos los llevo en el corazón.

 

G.P.: ¿Realmente pensó alguna vez en su vida trabajar en los medios o fue una casualidad en su vida?

J.S.: A esta altura de mi vida ya no creo en las casualidades o coincidencias (al azar); más bien en las “Diosidencias”… porque me formé para trabajar en lo jurídico; nunca hice planes de trabajar en comunicación, pero la vida se fue encargando de demostrarme que ese era mi camino y que, justamente apoyada en la formación jurídica podía realizar una buena labor.

 

G.P.: Algunos de sus valiosos premios son: “La India Catalina de Oro”, el “Premio Simón Bolívar” y el reconocimiento por la Asociación Colombiana de Locutores (ACL) como la mejor lectora de radio.  ¿Cuál de ellos tiene más significado para usted?

J.S.: Agradezco todos los premios y reconocimientos, en especial porque todos han sido obtenidos sin concursar por ellos. No soy muy aficionada a eso de que el aspirante a un premio tenga que decir “oigan, miren o lean mi trabajo… yo merezco el galardón”; me gusta más cuando el jurado, entre todo lo que hay en los medios, decide que uno merece la distinción.

Eso me acaba de ocurrir con el Colegio Colombiano de Psicólogos, que me otorgó el Premio Nacional de Psicología en la categoría Promoción y Divulgación del Conocimiento Psicológico, por considerar que nuestra labor en “En Famila” de Caracol Radio ha contribuido a construir la relación entre Psicología y Sociedad.

 

G.P.: La pregunta obligada, ¿Cuál ha sido su mejor experiencia, la radio o la televisión?

J.S.: Amo la radio: permite poner toda la fuerza en la voz, en los sonidos… y aún en el silencio, para transmitir lo que quieres, sin la distracción de la imagen. Pero debo reconocer que le debo a la televisión el reconocimiento de la audiencia. Hoy, después de muchos años de no estar día a día en televisión, la gente todavía me dice en la calle: “usted es la señora de las noticias”.

 

G.P.: ¿Porque prefiere al periodista Gustavo Gómez en referencia a Yamid Amat  ó Julio Sánchez  Cristo?

J.S.: Me gusta su frescura… su cercanía con el oyente.


G.P.: Madrugar no siempre es tan fácil.
¿Es verdad que le debe el que la pusieran en el turno de madrugada en  el noticiero de RCN al periodista William Restrepo?

J.S.: Es verdad. Yo estaba muy cómoda en un programa que empezaba a las 7:30 de la mañana y él le dijo al Director, con su estilo desenfadado: “si quieren hacer algo que suene distinto, pongan esta vieja a madrugar”… y ahí empecé a trabajar desde las 5:30 am…. Y así permanecí hasta mi jubilación.

 

“Nunca hice planes de trabajar en comunicación, pero la vida se fue encargando de demostrarme que ese era mi camino.”

Judith Sarmiento. Foto: Caracol Radio.

 

G.P.: Fueron prácticamente millones de noticias, pero por lo menos dígame una en la que haya sentido mucha felicidad en informar y otra en la que se haya sentido muy triste.

J.S.: ¿Felicidad?… Cuando Gabito ganó el Nobel. Porque se supo muy temprano aquel 21 de octubre de 1982 y el operador de comunicaciones de la emisora, muy hábilmente, logró poner nuestra llamada en turno después de la del Presidente Belisario Betancur. Yo estaba sola en la cabina de RCN y lo saludé con emoción: “Maestro, cómo se siente con la noticia de que ha ganado el Premio Nobel de Literatura” y él contestó: “No he tenido tiempo de sentirme, porque apenas me acabo de enterar… y no sé cómo hacen ustedes para saberlo antes…” ¡Fue maravilloso!

¿Tristeza?… más que eso, dolor, profundo dolor. El holocausto del Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985 no solo porque allí murieron varios de mis profesores de Derecho de la Universidad Externado de Colombia, sino porque ese día se causó una herida a la Justicia, de la cual aún no ha podido recuperarse.

 

G.P.: ¿Por su conocimiento en leyes cómo definiría jurídicamente radio?

J.S.: Las definiciones jurídicas están en las normas del Estatuto de Radiodifusión Sonora; pero una fría definición casi nunca recoge la calidez de la palabra, mucho más la de la radio que es hoy como el ágora de los griegos o la polis de los romanos: Es nuestra plaza pública, donde nos reunimos a conocernos, a discutir, a poner en común aquellas cosas que nos interesan; es el espacio de lo público y como tal, el escenario por excelencia de la libertad de expresión y del respeto por los demás.

 

G.P.: Alguna vez usted declaró que por su tono de voz a veces la confunden con un hombre. ¿Esto le incomoda?

J.S.: ¡Nooo!… Eso me hace reir. Pero lo que sí me da mucha alegría es cuando llamo a las empresas de taxis y la operadora me contesta: “Cómo se encuentra doña Judith… Ya le enviamos un móvil”.

 

G.P.: Definitivamente no hay paraíso terrenal, pero por lo menos en su concepto,  ¿Cómo podría ser mejor Colombia?

J.S.: Cuando todos entendamos que la palabra “inequidad” no existe en el diccionario; lo que hay es INIQUIDAD y significa “maldad, injusticia grande”. Si comprendiéramos que las condiciones de desigualdad no se dan por generación espontánea sino que son producto de las acciones malas e injustas de quienes nos creemos buenos. No lo digo yo; lo dijo el gran Gandhi: “Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos.”

 

G.P.: ¿Le resultó difícil cumplir el ciclo para la jubilación ó fue algo que  ya había planeado?

J.S.: Yo estoy jubilada por decisión propia; porque reuní los requisitos para pedir mi pensión de jubilación. Y me gusta utilizar la palabra jubilada porque se refiere precisamente a júbilo, dicha, alegría, satisfacción de un deber cumplido durante 35 años en el mundo de las noticias.

Pero en verdad aún no me ido…sigo activa: apenas pasado un mes de haber obtenido mi pensión en el 2009 Caracol me propuso conducir “En Familia” y en el 2012 Radio Nacional de Colombia (hoy Señal Radio Colombia) me llamó para conducir el programa “Colombia Responsable”, un espacio para hablar de la relación de los colombianos con nuestro entorno natural y social; dos horas semanales (lunes de 2:00 a 4:00 pm.) dedicadas a la sostenibilidad y a la responsabilidad social.

 

G.P.: ¿Que le dejó como experiencia la “Defensoría del Televidente” de Canal Capital?

J.S.: Los televidentes, más que alguien que los defienda de los contenidos inapropiados o abusivos, lo que necesitan es aprender a defenderse solos: conocer sus derechos y ejercerlos… y ¡zap!… cambiar de Canal. Si muchos lo hacen, baja la sintonía y el Canal se ve obligado a sacar el programa del aire… así de sencillo. De modo que la labor del Defensor es esa pedagogía de los derechos fundamentales.

 

G.P.: ¿Cómo se siente “EN FAMILIA”?

J.S.: Muy bien. La audiencia que ha venido creciendo, año tras año, nos demuestra que la gente necesita espacio para hablar en familia de cómo ser cada vez mejor en esa que es la principal empresa para cualquier persona: su vida familiar, sus vínculos, sus relaciones más cercanas, sea cualquiera el concepto o tipo de familia que se tenga.

 

G.P.: Le encanta cantar. ¿Qué hace actualmente al respecto y hasta donde quiere explorar con la música?

J.S.: Soy contralto en Didascalia Grupo Vocal de Cámara, una agrupación dedicada a la música antigua, especialmente del Renacimiento. Esa actividad me hace muy feliz; somos un grupo de enamorados de la música, con un Director maravilloso, el Maestro John Sierra Silva, quien además compone y nos ha permitido cantar varias de sus canciones, compuestas evocando la sonoridad antigua.

Realmente con el canto no persigo una meta personal sino colectiva: que Didascalia cada vez suene mejor y que Colombia reconozca a un músico de la calidad de John Sierra, quien además es un tenor espléndido.

G.P.: ¿Considera que le falta algo por hacer en su carrera periodística?

J.S.: En realidad sigo muy activa, los dos programas que conduzco ahora, más la moderación de eventos y páneles sobre temas de interés público, con énfasis en derechos humanos, llenan con creces mis expectativas.

 

G.P.: Con toda su experiencia. ¿Finalmente cual es el compromiso de los medios de comunicación?

J.S.: Cumplir a cabalidad eso de ser ágora o polis que mencioné antes.

 

 

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